Permitimos a los políticos que actuar sin control ni mesura y nos encontramos con dinero gastado sencillamente para nada.
Cuando hace unos meses se estuvo hablando del código de autoregulación de las televisiones para proteger a los niños en ciertos horarios de los contenidos emitidos, nos llamó la atención que, como viene siendo práctica habitual, en la mesa faltaba la representación de los usuarios. Ya entonces comentamos que la implantación de este código fracasaría. Cuando se sienta gobierno (políticos y politicastros) y emisores de televisión, productores y no se permite que una representación de los usuarios con igual peso tome participación y tenga poder decisivo nos encontramos con un error de base que conduce a que hoy sólo una cadena, “La 2″ siga el código de conducta pactado.
¿Y ahora nos llevamos las manos a la cabeza?








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