La tristemente famosa ministra de cultura, o la ministra de la SGaE acaba de ser relevada por el presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero.

En primer lugar, adiós ministra de la SGaE, nunca nos ha gustado ni nos gustará jamás. Su nivel de incompetencia, seguidismo, complicidad con el lobby que ataca el futuro de Internet y a los ciudadanos ha superado todos los límites que cualquier prudencia aconseja.

La pena es que no haya dimitido antes, la pena es que no se le pueda llevar a juicio por sus oscuras maniobras con los que tanto le han dado de comer y de desayunar, sus amigos de la SGaE, los amigos del vivir sin dar un palo al agua, pero los enemigos de la cultura, los que ponen en peligro cada día los intereses de los autores (de la mayoría de sus asociados, esos que no pueden votar).

Pero ahora queda el resquemor de qué hará el nuevo ministro, César Antonio Molina, director de instituto Cervantes. Con la negociación del ultra canon para financiar la vida fácil de los que cortan el pescado en la poco democrática socidad de gestión de derechos de editores (SGaE) en pleno parón preelectoral, vemos las quinielas abiertas a cualquier desmán.

No podemos esperar nada bueno, los internautas estamos solos en esta batalla. Cuando los políticos escuchan a los cuatro interesados en conservar su cómoda y analógica forma de vida incluso en el entorno digital, cuando incluso AETIC que rechaza el canon lo hace apoyando el DRM, los internautas no podemos esperar absolutamente nada bueno del futuro. Lo bueno que ocurra será sólo por obra nuestra y creo que eso ha quedado claro en los últimos años.

Los modelos de negocios están evolucionando en los EE.UU. y aquí seguimos un poco como siempre, sin ser competitivos, sin poder ofrecer nuestra innovación más allá de nuestras fronteras. El ministro de cultura debería ser capaz de ver que los modelos como la SGaE afectan negativamente a la cultura y al desarrollo de la Internet del futuro.

Bienvenido Sr. César Antonio Molina, estamos aquí dispuestos a hablar pudiendo ser los mejores interlocutores, pero también los más duros oponentes, no lo dude, … nosotros los ciudadanos, los que pagamos su sueldo.

Edición a las 11:29 del 6/7/2007…

Mucho me temo que las cosas no van a pintar mucho mejor con el nuevo ministro.