Semana Santa, Guanajuato 2008
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Una de las cuestiones que más interés suscitan es si la religión es necesaria en la sociedad o no. Cuando discuto con alguien sobre religión, y si la otra persona es religiosa, siempre me suelen decir que la religión es necesaria; que ayuda a la gente porque les anima a hacer cosa buenas.

Realmente tengo un problema con esto. A mi mente acuden multitud de argumentaciones en contra, pero también no pocas dudas.

Así que voy a tirar piedras sobre mi tejado y voy a realizar la pregunta al contrario:

¿Es realmente innecesaria la religión?

Creo que antes de debatir sobre este hecho hace falta dejar claros dos conceptos, hechos, o como se quieran llamar. 

Lo primero es decidir si la religión habla de algo verdadero o falso. Esto de por si es el quid de la cuestión y el auténtico debate. Si bien para mí no es un debate, para mi valen los hechos y el hecho es que la religión es una gran mentira, habrá que volver a analizarlo una vez más.

Lo segundo es analizar cual ha sido la función y propósito de la religión a lo largo de la historia. Esto nos puede dar una buena idea de los logros reales de la religión y la necesidad de ésta no importando mucho el resultado de la primera cuestión.

Cuando hablo con alguien que se dice religioso suelo tener que preguntar qué es en aquello en lo que creen, pues suele variar mucho de persona en persona. Unos creen en Dios, otros además creen en Jesús, otros creen que tener sexo antes del matrimonio no está mal, otros creen que Dios es un señor con barba y otros que se trata de una mujer negra… Creo que en general no se puede hablar de religión sin hablar de lo que cada persona individual se cree y con qué profundidad o devoción lo hacen. Así pues es difícil contraargumentar, pues con frecuencia te dicen que admiten que la religión ha sido herramienta de manipulación de los hombres y que ellos no se creen todo lo que les dicen.

En pocas palabras, no creen en la religión como tal, sino en las partes que les interesan y convienen, reinterpretando su propia visión y racionalizándola. La consecuencia es que en cierto modo no actúan con honestidad religiosa. No son consecuentes. La religión debe ser tomada con todos sus dogmas, o rebatirse hasta el final de las consecuencias. Es decir, si aceptas el cielo, acepta el infierno y las actitudes que pueden hacerte acabar en uno u otro sitio. Aceptar lo bueno y no lo malo, no tiene mucho sentido en el sentimiento religioso, parece más bien una postura cómoda con la que convivir con la conciencia siempre tranquila. Sin pecado.

¿Pero es la religión algo verdadero? La religión en si es un hecho y es verdadera, en el sentido de que existe. Pero lo que la religión cuenta no lo es. Sencillamente se basa en una serie plagios y manipulaciones. En sus dogmas se establecen ciertas leyes muchas de las cuales son directamente adoptadas de la lógica y sentido común, es decir, leyes que ya existen o existirían sin necesidad de religión, explicadas en términos de fantasías en las que seres invisibles las mandan como incuestionables. Bueno, eso pese a que son siempre reinterpretadas. El caso es que esas leyes, que no son sino plagios de aquellas nacidas de la lógica necesidad de la convivencia civilizada, son interpretadas como propiedad de las religiones y como se prueban efectivas para la convivencia, como no podría ser a priori de otro modo, se deduce que el resto de leyes que promulgan, la interpretación que se haga y no importando lo ilógicas, carentes de sentido o dogmáticas que sean, también sean tomadas como ciertas y fruto del mismo proceso de implantación de las éticamente correctas.

De esta manera se logra dar una sensación de credibilidad y necesidad, pero la base que sustenta el comportamiento moral es inexistente o carente de sentido, propiciando comportamientos negativos y perjudiciales para la convivencia civilizada, como las posturas homofóbicas, intolerantes, la resignación y aceptación de la injustica (esperando una vida mejor tras la muerte), etc.

La religión es pues un plagio de ciertas normas de conducta sociales basada en sucesivos plagios de otras religiones y adoraciones estelares de todo tipo. El lenguaje que se emplea está destinado a una sociedad primitiva y de escasa cultura. Ahora el lenguaje más elaborado no ha cambiado mucho, proporciona normas morales fáciles de comprender y justificar bajo el “la Biblia lo dice, luego es la Verdad”.

Por supuesto que cualquiera puede cuestionar todo esto, pero lo cierto es que para creer en las religiones hay que creer en algún dios y es necesario rebatir la existencia de todos los anteriores. La escusa de “el diablo los creó para ponernos a prueba” no me parece válida (como la religión en si por otro lado), por lo que preciso de argumentos de más peso que eso. Al final, al rebatir la existencia de un dios se puede rebatir la de cualquier otro. ¿Existe Dios por lo tanto? No tengo ninguna prueba de que exista. Soy agnóstico, y creo que es difícil negar la existencia de algo, pero de existir es muy probable que no sea un ser consciente de si mismo, inteligente y benevolente, sino más bien un ser estúpido, ignorante, caótico, es decir, que se explica mejor como un accidente cósmico que por un plan predeterminado. En pocas palabras, no sería Dios como se entiende, sino una entidad sin capacidad alguna de raciocinio. Tal vez ni siquiera una entidad, sino un simple accidente dimensional.

Nadie puede pensar que un ser inteligente y benevolente sea capaz de crear tanta imperfección, caos y sufrimiento como el que podemos ver cada momento. De ser así no me gustaría mucho ese ser. Nadie debería adorarlo, sino simplemente rechazarlo como ostentador de la verdad y las guías morales a seguir.

Creo sin embargo que la religión tiene una explicación más lógica se analiza en el contexto en el que fue inventada hace milenios como herramienta para controlar a las masas. Su función no ha cambiado a lo largo de los siglos. Vamos a tratar esto en la segunda parte.