Cuando las patentes huelen a muerte

En India se han aprobado las patentes sobre medicamentos por orden de la OMC. La vida de miles de personas del tercer mundo dependían de que India no aprobase dicha ley. Ahora su vida pende del caprichoso hilo de la codicia.

Muchas veces nos preguntamos cual es el precio real de las cosas. En el caso de los medicamentos nos sorprendemos al descubrir que alguien se lucra, se beneficia de la desgracia de otros y es tan evidente que la nueva ley que prohibe en la India la fabricación de medicamentos genéricos copiados ha reabierto el debate.

Esto es evidente, y que conste que no me gusta mucho esa palabra, cuando se acaba de aprobar en el parlamento de Nueva Delhi la ley que establece la obligatoriedad de las patentes en los medicamentos de acuerdo con las reglas de la OMC (Organización Mundial del Comercio). Otra resulta de la “liberalización” de la economía.

No nos engañemos, las farmecéuticas no están aquí para “curar” sin más, sino para sacar pasta a los más desgraciados. Ya era demasiado que esos tercermundistas obtuvieran cuarenta veces más barato el medicamento que tanto nos cuesta aquí en el mundo “desarrollado”.

Entonces a vueltas con las patentes. Básicamente existe una patente sobre combinar varios medicamentos en una única pastilla. Como India no tenía esa ley de patentes, podía combinarlos sin pagar “derechos” y ofrecer un medicamento más barato, o mejor dicho, un medicamento a un precio más justo o más realista. Cuarenta veces menos el precio que tenemos aquí, da para medicar a muchas personas que carecen de los recursos económicos del mundo “desarrollado”.

¿Y todo esto porqué? Pues por lo de siempre, por el dinero. Resulta que hace poco una famosa serie de televisión que trata sobre médicos y cuyo nombre no voy a mencionar, sacó a colación en uno de sus capítulos precisamente este tema. Que los mismos medicamentos que en EEUU cuestan 10.000 – 15.000 euros por persona al año, en India cuestan 200 euros. Y todo porque en el mundo “civilizado” se mantienen las patentes. Muchos sistemas sanitarios empobrecidos, como el propio Español seguramente se plantean el motivo por el cual hay que pagar 10.000 euros por algo que realmente costaría 200. Es una pregunta lógica y más lógico es preguntarse ¿a quién va a parar los otros 9.800 euros? La respuesta no puede ser más evidente: a las multinacionales poseedoras de las patentes, claro, y que además, casualidad de la vida, son las que más influyen en las decisiones de la OMC .

Metiendo el invento de patentes absurdas como el combinar varios medicamentos distintos en una única pastilla, apoyados además en la familiar y tendenciosa muletilla de calificar esta actividad de India como “piratería”, cuando el sentido común y la lógica dicen justo lo contrario; no sólo logran las grandes compañías justificar sus precios, sino que compiten desde ese momento con aquellos que antes tenían el mercado del tercer mundo copado. No importa, sólo son tercermundistas los que morirán o no se podrán beneficiar de nuevos y mejores medicamentos. Esos no tienen voz en los medios ¿verdad? ¡Sólo se les escucha durante breves minutos tras un tsunami que arrasa 300.000 vidas y luego se les olvida!

Sólo niños, mujeres, padres, hijos e hijas y madres los que morirán gracias a las grandes industrias farmacéuticas y a su “desinteresada” defensa de las patentes (porque al creador hay que pagarle eternamente en agradecimiento a su creación, no importa que esté aupado a hombros de gigantes).

Y en ese gran ejercicio de hipocresía, ni ONUs ni gobiernos mueven un dedo y sólo podemos intentar apaciguar el escalofrío que nos recorre la espina dorsal y preguntarnos si serán los señores directivos de la OMC los que irán en persona informando a los enfermos de SIDA del tercer mundo que van a morir ya que no son capaces de pagar el precio que ellos mismos establecen con sus leyes liberales. Y recordemos en este punto que no pocas fórmulas ancestrales han sido “patentadas” por grandes industrias farmacéuticas, obligando incluso a algunas tribus a pagar por los medicamentos que llevaban usando durante siglos… y todo gracias al gran y lucrativo invento de las patentes.

Las patentes huelen a muerte y los que las defienden se me antojan gente que prefiere el dinero a toda costa a salvar su propia alma de venderla al exigente demonio de la codicia.

Así que cuando alguien dice que aunque algo es muy caro que hay que pagar porque sí, preguntemosles: ¿cuánto de ese dinero se va en patentes, derechos y demás intermediarios innecesarios y absurdos? Hay unos pocos que se embolsan todo el dinero, ni siquiera son capaces de repartirlo, lo atesoran en sus lujosas mansiones y aviones privados. Yo al menos ya no les admiro, porqué sé lo que son.

En fin, no se crean todo lo que leen. Puede que les estén mintiendo. Incluso yo puedo estar equivocado, pero por ahora tienen la libertad de informarse. Informense, duden, y piensen siempre en los más desfavorecidos, …al menos les debemos eso.

Mario Pena (cc) by-nc-sa.

Cuando las patentes huelen a muerte

Canon de ADSL e invasión de la privacidad

La intención de entidades de gestión como la SGAE es fiscalizar las tecnologías de la información. Les salió muy bien con el canon en los discos ópticos y ahora van a por más. No nos engañemos, están aquí para ganar pasta y lo demás da igual.

Pero no debería darnos igual. Porque el propio modelo de sociedad de la información está en peligro e incluso, y sin ser alarmista, el propio modelo de estado de derecho.

Por un lado, la ministra de … ¿cultura? Carmen Calvo no duda en felicitar y facilitar las medidas que las entidades de gestión con la SGAE al mando quieren imponer, y que pasa por la inclusión de remuneraciones compensatorias por copia privada (mejor y más correctamente conocido como canon) en las conexiones de “banda ancha”, léase correctamente entre comillas ya que considerar 512/128 banda ancha se me antoja cuando menos divertido a la par de audaz.

Pero de audaces está el palacio lleno. Hasta ocho sociedades de gestión hay, siete de las cuales, con derecho igual que la SGAE por ley a reclamar su parte de la recaudación; no lo duden, aunque el canon sea todo lo redundante posible, tan redundante que provoca que andemos escasos de “re”s al describir lo que está pasando.

La ley establece claramente lo que es la copia privada; estos es que autoriza a un particular a grabar no importando la fuente de la que proceda (ergo P2P es tan legítimo como el CD original de un vecino), siempre que no exista ánimo de lucro y perjuicio a terceros, sin necesidad de pedir permiso a los autores. Algo que se hizo así con allende las cintas de cassette y las pletinas dobles. Ánimo de lucro es ánimo de ganar dinero, no quieran darle más vueltas a ésto, ni buscar más pies a un gato que los que tiene. Bajo ese prisma se establece la remuneración por compensación que ha de ser única, y que se viene pagando desde hace años en las grabadoras de CD. Entonces redundantemente metieron un canon de dudosa constitucionalidad en los soportes ópticos, lo cual ha provocado que internautas, muchos artistas, industria y la ciudadanía en general se cuestione la moralidad de los actos de las entidades de gestión con la SGAE a la cabeza. Y digo moralidad porque dicha entidad cobra sin pestañear en los conciertos benéficos su porcentaje dando una imagen que para mi no quisiera.

Después de 54 millones de euros amasados por la SGAE con los Cds en un año, ha visto la luz y quiere redundar más. Para ello promueve con la connivencia de un gobierno elegido entre todos los ciudadanos que pagamos los impuestos, una fiscalización privada de las conexiones de “banda ancha” como puede ser el ADSL o el cable, por poner sólo dos ejemplos.

Ahora imaginen a todas las empresas y particulares financiando cada mes a los artistas que más ganan ya que la SGAE jura y perjura que no tiene “ánimo de lucro”, que todo es por los pobres artistas, aunque muchos lo dudamos a tenor de las cifras que manejan y que nadie se atreve a auditar.

Pero aún vamos más lejos, también gracias a la ministra de … ¿cultura? Carmen Calvo, la SGAE pretende que las empresas de telecomunicaciones sean responsables de los contenidos “ilegales” que se muevan por sus conexiones, hospedajes, etc…, algo por supuesto en contra de la normativa europea. Ilegal, no se engañen, para la SGAE no es lo que diga la ley, sino lo que ellos consideren y si es preciso, pues se cambia la ley que para eso tienen poder y pasta, mucha pasta (la nuestra). Y Europa que se ocupe de sus propios asuntos.

Pero lo más grave es que para que esa medida prospere las compañías de telecomunicaciones tendrían que “mirar” o “monitorizar” el tráfico en la red . Tendrán que mirar nuestros mails, y los de las empresas. Imaginen, sólo imaginen. Por ley podrán ver todo lo que comunicamos. Ríanse del Patriot Act Estadounidense. ¿Han leído 1984 de Orwell? Si no lo han hecho háganlo por favor.

Así de redundancias acabaremos pagando canon en la grabadora, la conexión, el soporte óptico, el ordenador, el disco duro y cualquier otra audacia que se les ocurra, que prefiero no dar más ideas, que me las copian. Pagaremos y encima nos vigilarán que hagamos lo que ellos quieran que hagamos, que no compartamos, que se mantenga durante más tiempo su estatus de poderosos, agarrados a la figura del copyright herido de muerte ante la contundencia de otras licencias copyleft como las creative commons (cc).

Y creanme cuando les digo que los hospitales pagan canon, la judicatura paga canon, las empresas , pagan canon, la educación paga canon, ustedes pagan canon y yo pago canon. No importa que no ejerzamos nuestro derecho a copia privada, no importa que grabemos un análisis médico, un trabajo escolar. Siempre pagando a los mismos y ahora encima se permiten inmiscuirse en nuestra vida privada.

No somos piratas por usar P2P, ejercemos el derecho a la copia privada.

Y Roma no paga traidores. Muchos quitaremos nuestras conexiones de “banda ancha” si esto sigue así.

Para más información acudan a la red de redes que, aunque amenazada, ha despertado para luchar contra esta locura.

Mario Pena (cc) 2005 by-sa-nc

Canon de ADSL e invasión de la privacidad

Ruido de estrellas

Texto bajo (cc) Darthcoli del blog, el Lobo Pastor

Desde que el señor Eduardo Bautista comenzara esa larga carrera de experto en propiedad intelectual con el partido comunista, ha llovido demasiado. Y la lluvia que cae en la tierra cultivada por los labradores con sus hoces y sus martillos a conseguido que la semilla de la propiedad intelectual haya germinado y crecido. De hecho, el momento de la cosecha se acerca estrepitosamente.

Bill Gates no hace mucho denominó a los defensores del copyleft “comunistas contemporáneos”. En cierto modo es una afirmación acertada si se entiende el comunismo como aquella noble intención de devolver al pueblo lo que siempre fue del pueblo. Pero hay algunas ideologías que combinadas con la política producen una mezcolanza letal. El capitalismo y su motor alimentado con la individualidad y la codicia ha convertido a aquel mercado antiquísimo cuya máxima era “yo tengo algo que necesitas tu tienes algo que necesito” en algo aproximado a “tu necesitas lo que yo tengo, y me aprovecho de ello”. Con la música este tiempo ha pasado algo parecido. El arte se convierte en ocio. La privatización esta rozando limites muy peligrosos: el agua, la naturaleza… la cultura.

No resultó menos certera la respuesta de R. Stallman cuando dijo que Gates solo respetaba una propiedad, la suya, y que eso era en realidad muy estalinista. En EEUU no hay derecho a la copia privada. No existe la propiedad para el consumidor, y a mi criterio ni siquiera existe para el autor. Condicionado para distribuir tu creación. Sin alternativa, estoico.

Mucha gente ha luchado contra un canon en España. Un canon recordemos, destinado a compensar económicamente a aquellos que nunca han hecho nada por ejercer con la música un derecho registrado en la constitución. Avalado y ejecutado por un sindicato vertical de dudosa moral, que solo entiende por cultura una cifra económica. Se dicen que no poseen animo de lucro. Que defienden a los artistas. Que la música se muere.

Nos roban la presunción de inocencia, cobran cantidades económicas de conciertos benéficos o gratuitos, intentan lucrarse a cambio de mermar nuestros derechos, y luchan contra la piratería cuando ellos son los verdaderos piratas. Ya conocemos la forma de actuar de esta gente. Los terroristas llaman terroristas a sus enemigos, los piratas ídem, y mientras la gente desinformada, victima del síndrome de Estocolmo, se siente mal cuando copia un disco. Negligente de que esta ejerciendo un derecho siempre que no se lucre, desconocedor de que el autor que tanto aprecia seguirá ganando lo mismo. Seguirá ganando lo que pagues en la entrada de su concierto.

Ahora Internet supone la supresión de los intermediarios. No se necesita grabar y distribuir un CD para que tu música llegue a la gente. No necesitas prostituir tus derechos para ganar lo que te corresponde. No necesitas cobrar unos céntimos por cada CD de TU música que otros venden a 20€. Ahora la gente escuchara tu arte, sea de donde sea, sin que nadie se beneficie de ello. Estamos recordando que todo lo que sabemos es la herencia de nuestros antepasados. Que empresas farmacéuticas ganan dinero comercializando la aspirina, un remedio de caucho con milenios de antigüedad. Que los enfermos calman sus dolores con morfina, cuando el opio se cultivaba antes de que existiera una moneda de cambio.

Estamos recordando que la cultura es de todos. Que el modelo de negocio a través de Internet no perjudica a los creadores de la cultura, solo a quienes la han tenido secuestrada temporalmente.

Un debate en la televisión muestra al ciudadano medio, aquel que es estafado sin saberlo, que esta pagando por cada cd una cantidad de dinero que va a parar a una mezquina sociedad, ensuciando y deshonrando el nombre de la cultura, solo por ejercer el derecho de la copia privada. Le llaman pirata, no porque le roben, sino porque ya no le compran.

Ahora el frutero o la niñera, se preguntan quien está perdiendo dinero. Que es legal y que no lo es. Que es lo que está pasando. ¿por qué son los que más dinero ganan los que más se quejan?

Ahora la gente ya no solo ve a Alejandro Sanz diciendo que la música se muere. Ahora ya conocen las declaraciones de Bruce Springsteen, Alaska o José Feliciano. El tercer encuentro de creadores, apagado de sus “defensores”, recibe la sagaz intervención de un creador por antonomasia, José Saramago. Y aquí no hay premio Nóbel que valga mas que el del sentido común.

“Una tribu africana llamaba en su lengua, a esa sinfonía de silbidos de viento, grullas y hojarascas que la naturaleza ofrecía todas las noches “ruido de estrellas”. Y esta canción no tiene copyright. No nos engañemos, haberle puesto nombre no nos da la propiedad. Debemos ser remunerados por nuestro trabajo no por nuestra creación. Por nuestro esfuerzo, no por nuestra inspiración.

Mientras, el copyleft recorre las calles de Internet vestido de ciberprometeo, devolviendo a la humanidad su mayor arma, su mayor propiedad.

Señor bautista, adalides de la industria discográfica:

Se plantó una semilla, ahora se recogen los frutos. Vayan escribiendo testamento, que “jauja” se devuelve a los jaujianos. Que estamos cansados de que nos tomen por tontos. Que hemos recordado quien es el “propietario” del ruido de las estrellas.

Ruido de estrellas