Delitos Telepáticos

Publicado el 12 de Febrero de 2005

Todavía sorprende que ciertos agentes que se hacen garantes de los derechos de la “propiedad intelectual” y se consideran expertos cualificados para sojuzgar a toda una nación, no sean capaces de repasar sus propios artículos.

Sumamos a los fallos de sumas y restas, nuevas manifestaciones cuando menos dudosas y que dejan en entredicho la supuesta imparcialidad (ja – ja) de sus comentarios.

Hay un grupo organizado, llamado ACAM, cuya página creo que únicamente la leemos algunos internautas con ganas de echar una risas. No es de extrañar que visitemos su página tan a menudo porque encontramos perlas como éstas: http://www.acam.es/noticias_detalle.php?id=517 en dónde se menciona lo siguiente: “El Grupo de Delitos Telemáticos, responsable de la detección de los delitos relacionados con la informática e internet, así cómo de la intervención allá donde se produzcan y la, posterior, detención de quienes delinquen telepáticamente para su posterior entrega al juez, parecen no tener ninguna duda tras la lectura que hacen de la ley.

Bien, ha surgido pues una nueva amenaza a sumar a los peligrosos p2p tradicionales… ¡la telepatía! Y, claro, hay que perseguirla porque si bien es detestable que la gente se baje música de internet, y lo es, detestable quiero decir, ya que mucha de la música que se baja no merece la pena el tiempo que se pierde en bajarla, ¡no podemos consentir que la gente se comunique y comparta música telepáticamente! Hasta ahí íbamos a llegar. Imaginen lo que sería que pudiésemos pensar en una canción y la escuchasen nuestros amigos de a unos kilómetros de distancia… ¡piratas! Y todo sin cables, prácticamente indetectable y sin control alguno. ¡Hay que poner todos los recursos policiales disponibles a buscar a estos criminales! ¡Da igual que mucha gente que la policía tendría que ocuparse de otros temas! ¡Llenemos la cárcel de chavales aficionados a la música!

Vamos a hacer un ejercicio de telepatía criminal, vamos a concentrarnos todos y compartir mentalmente lo que pensamos de grupos como ACAM y sus amos las SGAEs de turno que no dudan en cobrarnos a todos por todos los CDRs y DVDRs que compramos, no importando para qué los usemos, o si somos universidades, empresas u hospitales. Creo que los amigos de ACAM y SGAE podrán leer mi mente telepáticamente en este momento y sabrán lo que mi mente comparte con varios cientos de miles de internautas más…. y cada vez con más gente.

Porque telepáticamente parece ser que hemos conseguido que cada vez más programas de TV les saquen los colores, porque cada vez es más difícil mantener el engaño en el que pretenden sumir a toda la sociedad. Porque ustedes no son mejores que nosotros y desde luego nosotros no somos lo peores.

Cuando alguien se aprovecha de una ley ambigua, de un gobierno a la deriva y cuando se les pregunta si es justo que un hospital al comprar CDRs para grabar sus historias médicas o datos de diagnósticos, pague un canon a los “artistas”, lo único que saben responder, es pregunte al legislador (eludiendo responder la pregunta), hablamos de un grupo de gente con una muy baja catadura moral. ¿Alguno de los que me leen podrían hacer algo así, saber que cobran mediante el truco de canones, de los presupuestos de la sanidad para mantener a unos pocos ricachones más ricos todavía?

Yo creo que no. Yo creo que ustedes no harían eso, antes más bien, con el fin de no dar una pésima imagen de cara a los que les compramos los CDs, exigirían definición al gobierno o directamente renunciarían a perjudicar a toda una nación por simple codicia, en lugar de insultar y criminalizar a sus consumidores.

La telepatía va haciendo su efecto y por eso sigo animando a compartir telepáticamente lo que sabemos que son ustedes. Intenten detenernos por semejante crimen, pero ni todas las injustas leyes que se saquen de la manga ocultarán o camuflarán la realidad. Y la ley se cambiará y ustedes (bueno, sus amos) tendrán que devolver el dinero de sus “compensaciones” si no logran escapar con el a algún paraíso fiscal, como sospechamos intentarán hacer.

Y por favor, repasen sus artículos o corremos el riesgo de tener un ataque de risa irreversible y podríamos incluso perderles el respeto.

Telepáticamente suyo.

Mario Pena (CC) 2005 by-nc-nd

Anuncios
Delitos Telepáticos

Doble muerte y victoria de Pilar Manjón

Publicado el 1 de Febrero de 2005
Texto por Carlo Frabetti

Rebelión

Bajo Licencia Creative Commons.

Frágil y transparente

como el cristal, fue la más fuerte,

sin más arma que la piedad.

Tomen ejemplo Aquiles y Odiseo,

Heracles y Jasón, los propios dioses.

A Pilar Manjón, como a Antígona, la han matado dos veces: al arrebatarle a su hijo y al perseguirla por honrar su memoria (por honrarla de la única forma posible: proclamando la verdad y exigiendo justicia). Y, como Antígona, la frágil Pilar (parece siempre a punto de quebrarse, pero resiste todos los zarpazos), la transparente Pilar, ha vencido a sus verdugos sin más arma que la piedad, la irreductible pietas de los sabios y de los héroes verdaderos. No andamos sobrados de héroes y heroínas, en los tiempos que corren, así que apresurémonos a testimoniarle nuestra admiración, nuestro apoyo y nuestra gratitud; y a seguir su ejemplo.

Pilar ha dicho públicamente, desde la mismísima fosa de los leones (que no habrían vacilado en devorarla con tal de hacerla callar, que de hecho lo intentaron), que el Emperador no solo está desnudo, sino que su falso manto de púrpura es la sangre en la que se baña todos los días. Ha llamado por su nombre a los políticos de oficio y beneficio, a los carroñeros que se disputan los restos de las víctimas de un terror que ellos mismos propician. Ha dicho la pura verdad (la verdad más pura, que es la que nace del dolor) en el templo de la mentira. No pueden perdonárselo. Al igual que los vampiros, su cabal metáfora, quienes mercadean con el odio, el miedo y el sufrimiento no pueden soportar que se les tienda un espejo.

Los que se sorprenden de que en una manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo se haya insultado a Pilar Manjón, son unos ingenuos: lo sorprendente sería que no lo hubieran hecho; lo sorprendente sería que las ratas que infestan las cloacas del poder no intentaran ensuciar con su baba a quienes las ponen en evidencia.

Estoy seguro de que en la manifestación en la que escarnecieron a Pilar (frente a lo cual, dicho sea de paso, el hecho de que abuchearan a un politicastro oportunista es mera anécdota) había dolores tan hondos como el suyo e igualmente dignos de todo nuestro respeto y de toda nuestra solidaridad. Pero también estoy seguro de que había muchos fascistas, en el más estricto sentido del término; es decir, terroristas. Quienes insultan el dolor de Pilar no son mejores que quienes lo causaron. Quienes, como Federico Jiménez Losantos, llaman “lágrimas de teatro” a las de una madre que acaba de perder a su hijo, no son mejores que quienes la condenaron a llanto perpetuo. Cuando pienso en los que pusieron las bombas de Atocha, me vienen a la mente adjetivos como “fanáticos” o “despiadados” (junto con otros que sin justificar nada lo explican casi todo, como “desposeídos”, “ultrajados” y “desesperados”); pero cuando pienso en los que escarnecen a una madre que llora a su hijo muerto, me quedo sin adjetivos. Dicho de otro modo: los primeros me dan miedo, pero los segundos me dan asco (y, en el fondo, aún más miedo que los primeros).

Si una pandilla de canallas no hubiera apoyado la criminal invasión de Iraq, probablemente el hijo de Pilar y ciento noventa personas más seguirían con vida. Y si una pandilla de canallas aún mayores no hubiera atropellado sistemáticamente al mundo árabe durante décadas, el hijo de Pilar y miles de personas más no habrían sido víctimas de la cólera islámica. Pilar Manjón no lo ha dicho con estas mismas palabras, pero lo ha dicho. Y se lo ha dicho a la cara a los terroristas por antonomasia, a los terroristas de Estado. Por eso la han matado por segunda vez. Por eso es invencible, como Antígona.

Doble muerte y victoria de Pilar Manjón

Copyleft o la liberación de la creatividad colectiva

Publicado el 10 de Diciembre de 2004

Internet, CC, Copyleft, nuestra inquietud y una información veraz son las únicas armas con que contamos para que, se respeten los derechos de autor sin perjudicar al consumidor constantemente.

La cultura está sufriendo un progresivo proceso de apropiación en nuestra época. Los derechos de los usuarios para manipular y participar en la cultura son cada vez más limitados, pero un nuevo movimiento trata de subvertir este proceso.

El copyleft pretende situar al usuario en el centro de la cultura y dar rienda suelta a la creatividad colectiva de la sociedad.
La cultura es el tejido espiritual con el que los hombres, y las mujeres, construimos nuestros sueños, nuestras creencias y nuestra imagen del mundo. Hubo una época en que la cultura no tenía dueño. Casi tampoco había autores. Los romances y los cantares de gesta pasaban de boca en boca, formaban parte del imaginario colectivo y cada uno podía añadir de su propia cosecha a lo que acababa siendo una creación colectiva compartida por todos. Todos éramos creadores.

Con la imprenta aquello cambió y después vinieron las primeras leyes de copyright, a principios del siglo XVIII. Las tornas se apretaron un poco más y la cultura comenzó a tener propietarios y quedó trazada una gruesa línea entre quienes eran autores, de un lado, y usuarios, del otro; entre quienes tenían determinados derechos sobre la cultura, los autores, y quienes tenían limitaciones sobre ella, los usuarios. Con el tiempo la apropiación de la cultura y el conocimiento se ha ampliado a través del copyright hasta abarcarlo todo.

Hoy el copyright lo controla todo, casi todo, y cada día más, hasta extremos que han llegado a ser absurdos. El pasado verano los irlandeses celebraban en la calles de Dublín el centenario del Bloomsday, era otro 16 de junio en el que se festeja la famosa obra Ulises del escritor James Joyce. Pero los festejos estuvieron a punto de aguarse. Un nieto del escritor prohibió que se hicieran lecturas públicas de las obras de su abuelo salvo que le pagasen considerables sumas de dinero, la ley de copyright lo amparaba en su demanda. Hasta ese extremo hemos llegado.

Copyright vs. copyleft

Ante esta situación el movimiento del copyleft, una amalgama heterogénea que defiende la flexibilización de las leyes de propiedad intelectual, ha lanzado una alternativa a esta progresiva apropiación de la cultura. Un término que puede resultar extraño de primeras, el copyleft se carga de sentido colocado lado a lado con su antagonista, el copyright: Copyleft – Copyright, es como un juego. Porque de eso se trata, de un juego de palabras que busca subvertir las reglas de la apropiación de la cultura y poner lo que está al derecho (right) en las leyes de propiedad intelectual del revés (left).

Porque si el copyright remite al derecho -que hasta ahora ha privilegiado a los autores- a restringir las copias y usos sobre sus obras, el copyleft remite también a un derecho -que tenemos los usuarios, los lectores, la sociedad- a hacer uso de las mismas obras. Son dos visiones enfrentadas sobre qué es la cultura, quién es importante en ella (el autor, el usuario o la cuenta de ingresos), y cómo deben distribuirse y usarse las obras de creación.

La cultura está hecha con ideas, pero su sustrato es material. Con el paso de los siglos este tejido material se ha ampliando paulatinamente, y cada ampliación ha provocado en nuestras sociedades una gran revolución (la imprenta, la televisión, Internet) o pequeña (los discos, la fotocopiadora, el MP3). La forma como accedemos y manipulamos la cultura y el conocimiento depende de este tejido cultural “y” de las leyes de propiedad intelectual .

Tres siglos atrás los propietarios de la cultura tenían el control sólo durante catorce años desde que un libro salía de la pluma del autor y sólo controlaban el derecho a hacer copias de las obras. Con el tiempo fue ampliándose el tipo de usos que controlaban y la duración de estos privilegios. Hoy en día los dueños de la cultura, que no son necesariamente los autores sino los productores económicos (discográficas, editoriales, etc.), controlan virtualmente cualquier uso que se haga de una obra y han alargado estos privilegios hasta setenta años después de la muerte del autor.

Pero esta clausura de la cultura y su apropiación no comenzó a sentirse en el ámbito cotidiano de los hombres, y las mujeres, hasta la década de los setenta. Originalmente el copyright estaba destinado a regular principalmente la esfera comercial de la propiedad intelectual. Era una ley básicamente para empresas que apenas alcanzaban a entrar en el espacio íntimo en que el común de los mortales accede y manipula la cultura. Ha sido tras la aparición de tecnologías que permiten a los usuarios manipular la cultura (grabarla, reproducirla, transformarla, etc.), como la fotocopiadora, el vídeo, el ordenador… que los propietarios de la cultura han lanzado su gran acometida para extender el ámbito de sus privilegios hasta lo más íntimo de nuestra cotidianeidad. En ese momento el copyright comienza a regular no solo la esfera comercial de la cultura sino que limita la capacidad que cada uno de nosotros tiene para manipular la cultura, acceder a ella y usarla en nuestros espacios íntimos.

Respaldados por las leyes que han conseguido sacar adelante por todo el mundo y apoyados en nuevas tecnologías de restricción de usos denominadas DRM (Digital Right Management), los propietarios de la cultura pretenden establecer un modelo en el que las obras son reducidas a un puro objeto comercial. El modelo se basa en restringir todos los usos posibles de las obras y cobrar por cada uno.

El planteamiento es sencillo, se trata de convertir al ciudadano en un puro consumidor de la cultura, no en un usuario de ella. Alguien que mira pero no toca, alguien que es sólo un espectador, al otro lado de la cultura, pero que no puede participar en ella. En la época en que la cultura, la información y el saber cruzan nuestro planeta de lado a lado en un instante, en una época en la que las herramientas permiten a cualquiera manipular la cultura, construir sobre lo que otros ya han logrado, en una época donde cada uno de nosotros está llamado a participar en la creatividad colectiva y sumergirse en el torrente cultural como un usuario creador, los propietarios de la cultura quieren clausurar la cultura a favor únicamente del beneficio económico. En una época así el ideario del copyleft muestra una alternativa que hace saltar por los aires ese modelo y convierte a los usuarios en el centro de la cultura.

Detrás del copyleft hay una idea revolucionaria que subvierte todo este entramado legal desde dentro. Mientras que el copyright se basa en limitar los usos que la sociedad puede hacer de las obras, el principio del copyleft se fundamenta en permitir el máximo uso posible de las obras. Donde el copyright dice “prohibido” el copyleft dice “permitido”.

Una de las ideas centrales de este movimiento desorganizado que agrupa posturas muy diversas, desde las que piden la supresión de las leyes de propiedad intelectual hasta las que abogan por una notable flexibilización de sus límites, es la que concibe a todos los usuarios de la cultura como potenciales creadores.

El movimiento del copyleft hace suyo el ideario de la comunidad del software libre, dentro de la cual se acuña este concepto. Fue Richard S. Stallman, antiguo miembro del Massachussets Institute of Technology (MIT) de EE.UU. y fundador del movimiento del software libre, quien acuñó a mediados de los ochenta el concepto de copyleft plasmado en una licencia denominada GPL (General Public License), baluarte legal del movimiento.

La GPL dice que un autor que distribuya sus programas de software con esa licencia permite a los usuarios que lo copien, modifiquen y lo distribuyan -e incluso lo vendan- libremente. En el fondo de este primer copyleft, desarrollado por hackers y programadores experimentados, está la idea de que cualquier usuario podía intervenir en los programas, mejorarlos, y aportar los productos de su creatividad al bien común.

Creative Commons

En esa idea originaria y en la GPL se han inspirado toda una serie de licencias que recogen, total o parcialmente, el ideal que consagra la distribución, así como el libre acceso y uso de la información como máxima, y desde ahí se ha producido su extensión a nuevos ámbitos artísticos a partir de iniciativas como la de Creative Commons, una organización sin ánimo de lucro fundada en EE.UU. por Lawrece Lessig, profesor de derecho de la Universidad de Stanford y batallador incansable contra la extensión de las leyes de propiedad intelectual.

Creative Commons se ha convertido desde su fundación en el año 2001 en el principal baluarte en la promoción y extensión del ideario del copyleft hacia nuevos ámbitos de la cultura. El proyecto ha creado una serie de licencias, traducidas y adaptadas a una docena de países actualmente, entre los que se encuentra España, que permiten al autor establecer los usos que permite y los que limita de sus obras. Cualquier creación que tenga una licencia de Creative Commons puede ser copiada y distribuida libremente, y siempre que se use hay que mantener la atribución al autor original. Cuando este escoge la licencia decide además sobre tres opciones, con las que establece si: 1) se puede hacer uso comercial de su obra, 2) se puede modificar y 3) si la obra derivada debe tener el mismo tipo de licencia que la original.

Pueden encontrarse ejemplos de todo tipo de instituciones e iniciativas, con ánimo de lucro o sin él, en los que han comenzado a usar este tipo de licencias. Desde el proyecto del MIT OpenCourseWare, con el que esta universidad estadounidense pretende publicar con licencias estilo copyleft los materiales de decenas de cursos, hasta el sello en Internet Magnatune, en el que los músicos venden sus obras usando licencias de Creative Commons.

No está claro hasta dónde puede alcanzar este movimiento y si los proyectos e iniciativas que se desarrollan actualmente llegarán a enraizar con fuerza en la sociedad, pero la semilla está plantada, y este movimiento desorganizado ha comenzado a despertar conciencias y a llamar la atención sobre la peligrosa apropiación que está sufriendo la cultura en nuestras sociedades. El copyleft trata de colocar a los usuarios en el centro de la cultura, será responsabilidad nuestra aceptar el papel que nos corresponde.

Licencias de todos los gustos

Hay licencias de tipo copyleft para todos los gustos, unas más permisivas que otras, pero todas ellas permiten que las creaciones se copien y se distribuyan libremente y obligan normalmente a mantener la atribución al autor. Después varían según su ámbito de aplicación más adecuado (sea software, obras artísticas, música, etc.) y en función de si permiten que las obras puedan ser modificadas y utilizarlas con fines de lucro.

– Licencias Creative Commons, a gusto del autor. Pueden encontrarse sitios con creaciones de todo tipo (música, fotos, novelas, etc.) que usan este tipo de licencias. Sus condiciones básicas establecen que los contenidos se pueden copiar y distribuir libremente en todo el mundo y que al hacerlo hay que mantener la atribución al autor original. Después el autor fija si sus obras pueden ser: modificadas, se pueden hacer usos comerciales de ellas y si hay que compartir las obras derivadas en las mismas condiciones. El sistema proporciona tres documentos diferentes: uno de sencilla comprensión para legos en derecho, otro con validez legal y un tercero legible por máquinas, creado, por ejemplo, para que los buscadores de Internet reconozcan que una página utiliza este tipo de licencia.

– General Public Licence (GPL), copyleft, la madre de todas las licencias libres. Libre no significa gratuito. La GPL apunta hacia la libertad para utilizar el software, modificarlo y distribuirlo a voluntad. La GPL, creada en 1988, es un pilar central del movimiento del software libre, y la inspiración para toda una serie de licencias desarrolladas posteriormente. De la misma familia es la GNU Free Documentation Licence (GFDL), utilizada en los manuales del software libre. Muchas otras licencias de este estilo son la Licencia Apache, Licencia Mozilla, la Licencia BSD, etc.

– Open Audio Licence, música para todos. Si un grupo usa esta licencia autoriza para que se haga cualquier uso de sus canciones, sólo exige que se mantenga su autoría. Fue creada en el año 2001 por la organización más batalladora por los derechos civiles en el entorno digital, la Electronic Frontier Foundation. Otra licencia para la música es la Free Music Public Licence.

Publicado originalmente en la revista Pueblos (http://www.revistapueblos.org) edición de diciembre (nº 14) bajo licencia Creative Commons Atribución (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/es/deed.es)”

Copyleft o la liberación de la creatividad colectiva

Heroes y villanos

Publicado el 4 de Abril de 2004

oneras escribió “El mundo nunca ha estado cuerdo, y ahora creo que vemos con más claridad lo que es el terrorismo. Los terroristas son seres que no tienen nación ni causa más que ellos mismos. Criaturas cobardes o fanáticas cuyo único propósito es el mal para perpetuarse. Pero en medio de esta oscuridad está su opuesto, los héroes que en la acción antiterrorista de ayer consiguieron, dando uno de ellos su vida, evitar una nueva masacre. Como héroes son también aquellos ciudadanos anónimos que han ayudado a heridos….

…. o que simplemente han llorado junto a los muertos dando consuelo a los familiares y amigos. Heroe es el ser que ha dado su vida por salvar las de otros, o aquellos que han ofrecido su palabra y compasión para acompañar, ya que no se puede consolar, a los que sufren. En medio de tanto dolor, pensemos en los héroes e intentemos ser como ellos, para evitar más violencia busquemos el reflejo, el destello de esos que son valientes en su arrojo, que son hermosos en su caridad. E intentemos no ser jamás como los asesinos, cobardes, fanáticos, asustados. No seamos nunca como esos seres que basan su existencia en verdades indiscutibles, en dogmatismos criminales. En fes equivocadas. Alá les condenará, Dios les condenará. En realidad esos seres, los terroristas todos ya están muertos, porque desean matar. “

Heroes y villanos

Reflexiones tras la masacre

Publicado el 23 de Marzo de 2004

Pienso que vivimos en un país de charanga y pandereta, donde la indignación deja paso en muy poco tiempo al hastío, el conformismo y lo que es peor, el olvido. Y no es para que nos extrañemos, porque en este país, nunca pasa nada. Da igual lo que digamos, enseguida vemos que nuestra protesta es olvidada, ignorada y tergiversada por los dueños del poder. Pasó con la guerra, pasa con el canon de los CDs, pasa con todo y a todos los niveles. Criminalizamos y demonizamos al que no piensa como nosotros en vez de debatir. Viven muchos en un mundo irreal de blanco y negro; si bien ambos colores existen, no podemos olvidar todos los matices de gris que hay en medio.

En este contexto yo creo que la indignación del pueblo ha estado mal enfocada. ¿Hacía falta que el terrorista matase a 190 personas para que nos enfadasemos con el gobierno del Prestige, la guerra de Irak, y el AVE? Porque creo que el pueblo estaba enfadado desde que salió a manifestarse por la paz, y que el verdadero castigo tiene que ser por la guerra apoyada, por los miles de iraquies muertos, no por el atentado horrible del 11-M. Todos somos objetivos del terrorista, siempre, no importa nuestra postura. No puedo creer que el gobierno desease o tenga culpa del atentado. Puede tener culpa de soberbia, fanfarronería, falta de visión, ambición… muchas cosas, por no de los muertos del atentado. He leído frases como “PP, tu guerra, nuestros muertos” Eso también me deja helado. ¿Qué pasa con los nueve millones de personas que votan al PP? Sus pecados puede ser otros pero no son culpables de las acciones del terrorista. Esto es lo que tenemos que entender, que lo importante es estar unidos contra el terror en todas sus manifestaciones. Y estar en contra de la guerra, sea cual sea, es estar en contra del terror. Y el cambio no viene por que el votante ese del PP deje de votar al PP, sino por que tú o yo comprendamos que tenemos de desterrar el miedo, la ira, el odio. Es difícil, pero no existe otro camino para evitar que vuelva a pasar algo así… y volverá a pasar si no cambiamos nosotros mismos intentando por el camino hacer entender a los demás que el único camino hacia la paz, es la paz misma. El terrorista ya no puede hablar, nosotros sí. Hagámoslo. Eso es lo que más le duele al terrorista. Un saludo.

Reflexiones tras la masacre

Un ensordecedor silencio

Publicado el 11 de Marzo de 2004

Hoy he estado en una concentración de repulsa, sitiendo dolor, sufriendo, pensando en los familiares, en los herido, en los muertos.

¿Qué contaremos a nuestros hijos cuando crezcan? ¿Cómo podremos explicar lo inexplicable?

En medio de tantos corazones helados…

… una ensordecedor silencio. El silencio del horror, el espanto, la hermandad. Un silencio vital contra la barbarie, doliente que conjura contra el fanático capaz de matar porque sí. Un ensordecedor silencio que encoje mi corazón, lo parte en dos y lo deja seco de sangre. Unas lágrimas que saladas se derraman junto con otras muchas durante estos días.

Demasiadas lágrimas… demasiado dolor

Un ensordecedor silencio

Sin palabras

Publicado el 11 de Marzo de 2004

Hoy no tengo palabras, ahora mismo estoy temblando, eso es todo. Todo lo que miro parece falso, mentira, vacío.

Todo en lo que creo se tambalea en un día como hoy. Por este motivo he quitado durante un tiempo todos los links de la página en muestra de mi más absoluto horror en un día como hoy.

Pienso en las personas, en los seres humanos, como siempre lo he hecho, en todos eso seres que ya no volverán y lloro y no siento consuelo al pensar en el dolor de las familas.

¿Qué nos pasa… qué más tiene que ocurrir para que reaccionemos? Pero no encuentro palabras por más que lo busco, cuando las palabras parecen tan frias y carentes de sentido como el corazón helado y muerto de los terroristas… y sus descarnados amigos.

Sin palabras