Comprar y vender segunda mano en Internet

 

eBay gambling
By Niall Kennedy CC by-nc

 

 

Tanto si quieres vender en Internet, como si quieres comprar, tienes que tener algunas cosas claras, por el bien de tus intentos y por el bien de los demás.

Me baso en mi experiencia como vendedor y comprador sobre todo en eBay, pero también otras plataformas de segunda mano.

Si vendes usa el principio básico de cómo te gusta que te traten como cliente y aplícalo a tu política:

  • Estudia los precios de la competencia. Cuando vendes algo eres un vendedor y los demás son tu competencia. Mira los precios más bajos y las condiciones físicas de los productos. Sé competitivo con el precio. No tienes que tirar el precio salvo que tengas mucha prisa o urgencia por el dinero, pero no pretendas cobrar más que uno nuevo por tu viejo cacharro que se cae a cachos. Ya me entiendes.
  • Busca cuándo vender. A veces es mejor esperar. En pujas estudia los momentos en los que más se puja por artículos similares al tuyo y pon el tuyo en venta para que coincida con ese momento. Por ejemplo a primeros de mes es posible que la gente tenga más dinero para comprar cosas que a finales. A ciertas horas hay más gente pendiente de pujas que a otras.
  • Describe bien tu producto. Una mala descripción puede hacer que tus compradores potenciales no lo encuentren y no pujen.
  • Cuida la presentación: Haz fotos buenas que saquen lo mejor del artículo como tal y detalla los desperfectos, faltas, o taras que pueda tener. Es mejor vender por algo menos a tener a alguien cabreado por ocultar una información. Explica el motivo de la venta a poder ser.
  • Responde rápidamente y con corrección todas las preguntas que te hagan. Documenta con fotos, se pro activo. No dejes de responder incluso para decir que “no haces envíos a ciertas regiones” o “no aceptas alguna forma de pago”. El silencio te hace parecer poco serio y a buen seguro que pierdes ventas presentes y futuras.
  • Cuida el servicio post venta: La transacción no se acaba con el pago. Ni mucho menos. Cuida el envío y sé rápido. Es aconsejable tener casi todo listo para enviar una vez sabes que se va a vender. Informa de éste lo antes posible y tranquiliza al comprador siempre que sea razonable hacerlo. Si puedes da un tiempo de garantía. Es muy raro que alguien haga uso de él y da tranquilidad de compra. Guarda el dinero que te hayan pagado hasta que pase el periodo de garantía. Asegura tus envíos e informa al comprador de esto.

 

Si compras no poco de lo que tienes que tener en cuenta se basa en los puntos de arriba pero en ocasiones justo en sentido contrario:

  • Estudia los precios: Cuando compras de segunda mano tienes que saber cuánto cuesta y cuánto pagar como máximo por el producto. Mira los precios del producto nuevo en varias plataformas, garantías y precios  de esos mismos artículos usados. Mira muchos precios y hazte una idea de cuánto podría ser razonable pagar. Sigue pujas de esos artículos para ver en cuánto dinero suelen acabar. Se puede acabar pagando por algo usado más que por el mismo totalmente nuevo y con garantía.
  • Lee bien las descripciones, garantías, formas de pago, envíos: A veces un precio muy atractivo se debe a que el artículo está averiado y así lo han expuesto, a veces no hay garantías o las formas de pago son sospechosas. En eBay, por ejemplo, es mejor sólo pagar por PayPal. En otras ocasiones los gastos de envío son exagerados y pueden encarecer mucho la compra de forma artificial.
  • Mantente firme en tu puja máxima: En el caso de pujas es importante pujar por el máximo que estás dispuesto a pagar. No te dejes llevar por la fiebre de las pujas o acabarás pagando demasiado. Es necesario tener paciencia y muchas veces ver cómo pierdes pujas. Pero eso mejor que perder dinero.
  • Regatea inteligentemente: Si ante un precio razonablemente bueno haces una oferta ridículamente pequeña, en Internet al menos, puedes perder cualquier oportunidad de llegar a un acuerdo. No pagues el primer precio automáticamente, pero busca una cifra en la que la otra persona, cediendo al menos la mitad, pudiera estar cómoda.
  • Busca cuándo comprar: Hay momentos del día o la semana en los que la gente, por los motivos que sean, puja menos. Busca esos momentos y vigila las pujas que van a acabar en esos momentos. Para ciertos artículos los lunes a la mañana son buenos, o los sábados o domingos al mediodía. La mejor forma de saber estos momentos es viendo pujas que acaban en diferentes momentos del día, la semana e incluso el mes. Lleva tiempo, pero te permite identificar cuándo vas a poder ganar pujas y con menos desembolso.
  • Busca descripciones deficientes: Un buen truco para encontrar artículos que pueden haber pasado relativamente desapercibidos a tu competencia, los otros compradores, es buscar el artículo que quieres poniendo términos de búsqueda incompletos o parcialmente erróneos. Muchas veces los artículos pueden corresponder con el que quieres pero quien lo ha puesto en venta no lo conoce bien o no conoce todas sus características. Como no están bien descritos aparecen menos en las búsquedas concretas y puede que haya menos gente atenta a éstos. Asegúrate de que es el producto, pide fotos por ejemplo, y espera con paciencia tu momento.
  • En pujas espera al último momento: Eso evita la fiebre de la puja y que se inflen mucho los precios por acción impulsiva de los demás pujadores. Los 20 o 10 últimos segundos son clave. Si la puja mayor ya supera lo que pagarías como máximo, abandona la puja, que otro se lo lleve más caro de lo que consideras se hubiera podido haber conseguido.  Si esperas a los últimos segundos recuerda que una vez enviada tu puja máxima absoluta la tienes que confirmar por lo que puedes quedarte sin tiempo. Ten cuidado con apurar demasiado el tiempo.

 

En resumen: Para un comprador es clave saber cual es el precio correcto a pagar y mantenerse firme en él. Luego es cuestión de buscar el momento adecuado para pagar ese precio y conseguir el artículo. Para un vendedor, en cambio, la clave es ofrecer información, transparencia, confianza y buscar el momento más adecuado para tener una gran audiencia que se pueda dejar llevar por la fiebre de pujas u ofertas. Un precio justo, o muy reducido en pujas, atraen más y más ofertas.

Comprar y vender segunda mano en Internet

Surf, uso y abuso en la Zurriola de Donostia

No ha sido hasta leer la normativa del propio Ayuntamiento de San Sebastián que me he decidido a escribir esto: Se está abusando de la paciencia de la mucha gente que vamos a la playa a bañarnos cuando la climatología nos da un respiro.

Y es que la cosa viene de hace ya varias semanas cuando un día sí y otro no nos encontramos con la zona de baño libre reducida al absurdo, en plena tarde, con criterios absolutamente arbitrarios por parte de miembros de La Cruz Roja de Salvamento Marítimo.

Pero resulta que muchas de esas tardes en la que hemos estado en la playa, parte de la zona reservada a las escuelas de surf iba directamente en contra de la normativa ¿no la sabe la Cruz Roja? ¿Y la policía municipal que está vigilando la playa… tampoco?

Pues se la paso aquí, y si obtengo pruebas gráficas de la infracción, lo añadiré:

Los espacios que, por regla general, las escuelas podrán usan dentro del horario de presencia de los Servicios de Salvamento y Socorrismo son:
– Un espacio de 300 metros en la parte derecha de la playa a compartir con practicantes de surf y demás deportes similares. Horario de 10:00 a 20:00.
– Un espacio de 100-150 metros al par del Kursaal, entre dos zonas de baño, a unos 75 metros de la escollera, que se destinará principalmente a principiantes y escuelas y donde sólo se podrán emplear tablas blandas. Horario de 10:00 a 15:00 de lunes a viernes y de 10:00 a 12:00 los sábados, domingos y festivos.

He de añadir que me parece estupendo que la gente haga surf y aprenda, pero no a costa de abusar de un bien público que hemos pagado y pagamos entre todos.

Si como bañista te has encontrado que a partir de las 15 horas había surfistas en la zona señalada, no dudes en comentar.

Seguiremos informando

Surf, uso y abuso en la Zurriola de Donostia

Religious violence

It is almost as dangerous to say that some act of violence has no relationship with religious ideas as to state it all has to do with a specific religion. Simplistic analysis drives us all away from solutions by fomenting pure denialism because, sometimes at least, we like to believe ourselves much worse that we really are as a society, or too good as individuals; not able to equally fall in the very same mistakes we condemn on others.

Religious violence

Lo del Convenio de Berna

Al final, con el Convenio de Berna para la Protección de Obras Creativas pasa como con casi todo lo que se relaciona con la propiedad intelectual en general; está tan roto nos lo tendríamos que hacer mirar muy seriamente.

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El Convenio y los acuerdo internacionales en general en esta materia reconocen que el autor es titular de todos los derechos por el hecho de crear la obra y que no es necesario formalismo alguno, haciendo así irrelevante el hecho de usar registros estatales de propiedad intelectual. O así al menos debería ser.

Porque luego viene EEUU, uno de los que más tardaron en firmar el convenio,  y decide que vale, que sí, que muy bien, pero que como “ellos lo valen” si no registras en su moderna oficina del siglo XIX con ideas y procedimientos incluso anteriores no puedes usar en toda su amplitud su eficiente y lucrativo sistema penal en caso de infracción. Eso sí, cobrando por delante la irrisoria cantidad de entre 35 a 55 dólares en los más básicos registros. Una minucia para las grandes corporaciones que han guiado la economía de la nación, locura irresponsable para el común de los mortales todavía más evidente en el comienzo de la era de Internet donde modelos de negocio y explotación, así como barreras nacionales son traspasadas continuamente.

Supongo que son cosas de estar por encima del bien y del mal.

Pero EEUU no es la única nación. Encontramos prácticas similares, con el mismo tipo de justificación propio de empresas cosméticas, en otras naciones como la Argentina, etc.

Todos somos iguales en materia  de copyright, pero algunos somos más iguales que otros. Esto se cumple en su más pura esencia en el anacrónico, absurdo, caro y discriminatorio sistema de registro de la Biblioteca del Congreso de los EEUU y otros países.

O tengo todos los derechos que el Estado brinda o no los tengo. O una cosa u otra, pero las dos al mismo tiempo no, por favor.

Lo del Convenio de Berna

Attacks on Modern Societies

After the last attacks in the heart of Europe by jihadism I feel like I need to try to clarify some concepts to me that not everybody is really familiar with.
Probably the first and not that obvious concept is that we are facing a very complex issue that affects everybody around the globe. There’s no way we can analyze the situation without considering as many factors as possible, sometimes questioning our own well stablished ideas.

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The issue of jihadism involves with a wide range of shades of gray involving religion, politics, international and national interests, an amazing amount of groups and a continuous evolution that changes the parameters by which to measure and analyze basically them all on a daily basis; what is true today might not be entirely true tomorrow.

Whenever we talk about religion we find many different definitions, so for the sake of any argument we need to find a common ground. When we talk about religion we should understand that it involves not only a set of beliefs, but tribal sense of belonging, power and political and social layers. Many former primitive religions have learned with different degrees of success to avoid their interference in political and non religious matters and have so lessen their impact in social configuration, but not all of them, being the Islam, as the youngest of abrahamic religions, the one that hasn’t been still be able to evolve to such a more desirable situation. This is so, also, because of the very self definition of it’s holy book to be considered the last and final word of God.

Religions, in general, change people’s perception of good and wrong from the childhood and are generally based on the presumptions of a specific set of believes arising from books and religious authorities with different, and many times confronting, interests. It, therefore, and specially in some of them, affect the way adults decide to frame their interaction with society to some levels that are extreme to our own modern eyes, but not so in their own framework. Only considering some actions within that framework can we understand how such hideous ideas appear, move to action and, also, can be attacked.

What you can easily consider a crime in our modern societies, for instance torturing and even killing homosexuals, is not so in those brains that have been induced to believe that homosexuality is a crime in the eyes of a specific interpretation of a religion and understanding of a given god.

Religion by itself affects the way any issue develops due to the framework by which individuals think and therefore behave.

Criticism of Islam is not only necessary, as it has happened with any other religion, but also desirable if we want to protect those moderate muslims and minorities and groups within the muslim community, those for instance living in theocratic countries and are agnostic, atheist, women, homosexuals, etc.

But we must not confuse criticism of Islam with criticism of anybody who professes that religion in general; as said, there are many interpretations, moderates, liberals, fundamentalisms and schools around that quite often fight each other in many senses. Islam can be reinterpreted and probably, as many muslims suggest and ask for, reformed in order to put the religion as a whole in trace with modern societies thus proscribing islamism, the political imposition of Islam, and jihadism not as a simple struggle but a violent imposition of Islam, from it. Where intolerance to our secular, critical and humanist values arise, we must stay strong and never compromise, as any compromise in this case is a defeat that endangers all our modern advances.

And to do so we must be aware of the dangers not only of jihadists, but specially of islamism. A weak response to the way we deal with them, allowing public spaces with no way to defy their positions, should simply not be allowed.

Those who consider themselves as liberals in general have a special duty, to admit the danger of considering the criticism of Islam as a racist or xenophobic behavior. While this could be true sometimes when the critics trespass the line of ideas to people who belong to a group, it will not be so always, so in respect of the freedom of speech we must recognize when it’s the legitimate criticism of the ideas and allow it while being specially careful with those taking advantage of the freedoms we have provided to ourselves to destroy them, as happens with islamists, not to mention jihadists.

There are deep roots that deal with ideologies that seek to violently impose a specific extremist version of Islam, others that are nurtured by the violence of commercial and geo strategic interests that first world nations have brought to Middle East without considering the long term consequences, root of plain psychotic violent individuals mixed with true believers, and some that take specific advantage of the wrongly understood permissiveness of our own modern societies at risk only for the fear to question and criticize; actually impeding ourself to freely think about some of this issues.

If we, as people, truly want to help protect minorities and want to fight extremism, we need to first try to understand the gigantic complexity of the issues to consider and how addressing one will affect in too many times in chaotic ways the others as none of those factors are not only not isolated from the rest, but mixed in different proportions. Then only strongly defending the need to demand transparency, better international politics, more freedom of speech and the abolishing of blasphemy laws can we really start to find the necessary consensus to efficiently fight the islamist and jihadist threat.

Attacks on Modern Societies

Cómo les afectan nuestras desgracios a otros

En medio de una insurgencia yihadista que afecta al planeta, la proximidad geográfica y social afecta cómo vivimos los acontecimientos.

De hecho voy a a hacer una suposición loca: Imagino que en Pakistán estarán más volcados con esta horripilante desgracia que con lo que ha pasado en Bélgica o en París o lo que pueda a pasar en Roma, Barcelona u Oslo… y yo sería el último en reprocharles que no se sientan obligatoriamente igual que con los europeos masacrados. Creo que es momento de dejar de presuponer cómo se siente la gente sólo porque se sienta más afectada por lo que les toca más cerca tanto geográfica como socialmente.

Enlaces recomendados:

The difficulty of getting people to read about Lahore

Por qué algunas noticias nos afectan más que otras

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Las consecuencas de echar a los refugiados

El mensaje que se envía cuando desde la Unión Europea se rechaza a los refugiados de la guerra de Siria es más poderoso de lo que pensamos, y sirve, lo queramos o no, a fines que empeorarán la ya de por si horrible situación de guerra y terrorismo que sufren millones de personas y que nosotros contemplamos desde nuestra ilusoria burbuja de protección.

Uno de los mensajes que más profundo calan del discurso fanático de ISIS es, precisamente, que occidente desprecia a casi todos los musulmanes por igual, independientemente de si son musulmanes en general, islamistas o yihadistas, por lo tanto es mejor unirse a ellos para acabar con occidente. Es este el mensaje, que rechazando a todos los refugiados sirios, estamos potenciando, independientemente de si es o no la auténtica intención real o declarada.

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por Moni, para Fotomovimento CC by-nc-nd

Como sociedad debemos comprender que no existe equivalencia necesaria entre los términos musulmán, islamista y yihadista

El rechazo en general a cualquiera que sea musulmán sólo alimenta la retórica por la cual, ante la ausencia de opción mejor, personas perfectamente normales y que se toman su religión con relativa menor importancia, acaben siendo vulnerables a la dialéctica radical de grupos como ISIS. Con el tiempo cualquier argumento de occidente acaba teniendo la consistencia moral de palabras que se lleva el viento.

¿Significa esto que debemos aceptar a cualquiera sin control alguno? No, esta opción es también indeseable y profundamente peligrosa. Dejar pasar a yihadistas es absolutamente peligroso, y tan peligroso como asumir que los yihadistas no son capaces de infiltrarse en peligrosas pateras en su obsesión por atacar occidente a costa de sus propias vidas. Es necesario crear herramientas y sistemas que permitan detectar a la mayor parte de éstos, asumiendo que un sistema tal es imperfecto y, en consecuencia, alguno podrá pasar los filtros. No implementar filtros y recursos es, en cualquier caso, un error que debemos evitar. Que esos filtros no sean perfectos es motivación suficiente para ponerlos a prueba y perfeccionarlos cuanto antes ante una insurgencia yihadista global y lo que ésta representará durante las próximas décadas en cuando a muerte, sufrimiento y destrucción por todo el planeta. Además estos filtros y experiencia real de “campo” ayudará a identificar aquellos yihadistas que no sólo no vienen de otros países, sino que son nativos de occidente e incluso son de ascendencia occidental desde hace ya generaciones.

Una clave, por lo tanto, puede ser aprender a tolerar a las personas y someter todas las ideas, incluso las nuestras, a un profundo y crítico escrutinio

Porque parte del problema es confundir yihadistas e islamistas, que tratan de imponer sus ideas los primeros por la fuerza y los segundos políticamente, con todos los musulmanes en general y en última instancia con el Islam que es, una religión, no un colectivo étnico concreto por más que esté más concentrado en unas regiones del globo. Tampoco debemos confundir la crítica a la religión del Islam, u otras religiones, con la crítica a las personas por profesarlas, o el rechazo a los islamistas y yihadistas. Comprender estos matices, darse cuenta de las implicaciones que tienen, es la única forma posible de tratar de iniciar unos protocolos que permitan, precisamente, ayudar a todos los que huyen de la violencia de los radicales del Islam, y de la violencia en general. Una clave, por lo tanto, puede ser aprender a tolerar a las personas y someter todas las ideas, incluso las nuestras, a un profundo y crítico escrutinio.

No podemos dejar de lado cómo los motivos religiosos se mezclan con objetivos políticos de tal compleja forma que no es posible hablar de unos sin tener en cuenta los otros. La cerrazón a cualquiera que profese una religión por el hecho de profesarla, no considerando la medida o intención, sólo alimenta al monstruo al que pretendemos derrotar y más cuando no sabemos cómo derrotarle, si acaso cómo combatirle en algunos aspectos; no en todos.

Una de las principales armas que tenemos es, precisamente, la tolerancia religiosa, y la otra la libertad de expresión para criticar cualquier religión como idea. Ambas nociones, aunque parezcan contradictorias de hecho no lo son. La una no sirve sin la otra. Y a la hora de criticar a las personas por sus ideas, actos e intenciones, no debemos olvidar el peligro de la generalización. No podemos poner en el mismo lado el islamista que condena y encarcela al, según su interpretación, hereje, con el yihadista que lo mata, con ciertos grupos de musulmanes que sufren esa opresión en un país teocrático; por no hablar de mujeres, homosexuales, etc. que a menudo son objeto de abusos y torturas por el hecho de haber nacido en un país teocrático y sin embargo, sí, muchos también son musulmanes. Dicho esto, capítulo a parte merecería considerar a personas que son ateas, agnósticas o profesan otras religiones, o piensan de cualquier otro modo, no beligerante, pero distinto de la interpretación concreta de turno.

Ninguna de estas cuestiones puede sernos completamente ajenas ni pueden ser ignoradas por occidente como si no fueran con nosotros, como si fueran cosas que no ocurren en nuestros territorios de influencia

Mirar el problema como una compleja maraña de creencias religiosas, políticas, nacionalistas, filosóficas, sociales y económicas debe ser suficiente para comprender que una pretendida solución simple no puede arreglar nada en el medio o largo plazo. Si acaso agravar la situación futura aún más. Ninguna de estas cuestiones puede sernos completamente ajenas ni pueden ser ignoradas por occidente como si no fueran con nosotros, como si fueran cosas que no ocurren en nuestros territorios de influencia. Si en algo debemos destacar es hacer valer los valores que desde la ilustración y la tradición humanista hemos ido fomentando para desarrollar herramientas que nos permiten reducir el sufrimiento de la mayor cantidad de gente por la mayor cantidad de tiempo posible al tiempo que se permite a cada individuo tratar de explotar su todo su potencial según su preferencia y como único límite el de las libertades de los demás. Estas herramientas son las que los fanáticos más aborrecen. No usarlas hace que las perdamos definitivamente para desgracia de la humanidad en su totalidad, pero usarlas nos dan, al menos, una oportunidad de luchar contra la barbarie y sí, la sinrazón.

Las consecuencas de echar a los refugiados