Fotos con perspectivas mentirosas

Un amigo me dijo una vez que una media verdad es una mentira completa. Usar una perspectiva exagerada a la hora de toma una fotografía es igual que una mentira completa. No tengo ni claro que no haya más manipulación, cuando vuelva a salir a la calle tengo que mirar un par de cosas, pero esta imagen que se ha hecho viral es una mentira completa.

En esta imagen vemos lo que un ojo humano (70mm aprox) ve. Más preciso sería un 50mm o un 35 (por dos ojos). En la foto viral todo la gente en el volumen delimitado en azul está, prácticamente, en el mismo plano, pudiendo haber distancias de varios metros entre ellos.

Y sí, muchos adultos actuaron con irresponsabilidad al sacar a los niños por primera vez, pero no hace falta usar perspectivas absurdas para comprar clics. Los fotógrafos de verdad usan perspectivas similares a la visión humana (23, 35, 50mm equivalentes).

Tomada con Fujifilm X100T con un 23mm (35mm equiv)

Pero no tomen mi palabra por cierta. Pueden comprobar lo que digo por ustedes mismos en GoogleMaps: https://bit.ly/3cM9UPq

Fotos con perspectivas mentirosas

Recuerdos de pandemia parte 1

Día 19 de confinamiento.

Muchas cuestiones se mezclan en mi cabeza cuando leo las cada vez más airadas reacciones de mis conciudadanos. El tiempo, la incertidumbre y el miedo tiene efectos. Quiero aprovechar un momento de relativa quietud para poner en orden algunos de mis recuerdos y reflexiones personales.

Recuerdo que por enero estuve siguiendo de forma lateral la epidemia que se estaba gestando en China. Al principio le di relativa importancia, en parte porque como persona interesada por la biología y los virus en concreto, he leído varios libros sobre estos fenómenos. Pensé que se podría convertir en una pandemia, pero también, en mi fuero interno lo fuí desechando ya que soy muy de esperar calamidades que al final no van a más.

No recuerdo la fecha, pero en un momento dado todo parecía estático en el mundo y, ocupado con mil historias como siempre, y diciéndome que soy un poco paranoico y que seguro que no era para tanto, lo dejé.

Luego todo se precipitó y el peso de la epidemia pasó de China a Corea del Sur. Fue tanto así que recuerdo que existía una sensación de desastre en Corea del Sur. Lo recuerdo vívidamente cuando hace apenas un par de meses fuí a donar sangre y ahí el médico al preguntar si había viajado fuera de Europa y yo responder que había estado en Corea del Sur me miró con sorpresa y, sí, un poco alarmado. Le tranquilicé diciendo que estuve mucho antes de la epidemia y seguimos con el proceso. Ya había medidas y avisos de la pandemia. Es curioso que en aquel momento todos temiéramos a Corea del Sur y que la gente me mirara raro cuando llevo una de las gorras que compré allí, y que ahora sea puesto como ejemplo a seguir en estos casos. Me permito apuntar aquí que gran parte de su éxito tuvo que ver con trazar a todas las personas mediante un sistema extraordinario de “espionaje” social.

Desde aquel día, y con tres a cuatro días de antelación empecé a acertar en mis predicciones ante la incredulidad de los que me escuchaban. Consideré que había que cerrar los colegios, lo que se hizo, y confinar en aislamiento social a la gente. Y se hizo. Me sorprendió que no se parara toda actividad económica no esencial antes, y el retraso de dos semanas en hacerlo me pareció un error evidente, como que no se haya garantizado de oficio que todos tengamos mascarillas. Ahora bien ¿qué hubiera pasado con un cese temprano de una mayor parte de la economía? ¿Tenemos mascarillas ahora que vemos los países pelearse por ellas en todas las partes del mundo?

No voy a disculpar a nadie con este texto, pero animo a la gente a reflexionar que los gobernantes actualmente, todos, tienen difíciles decisiones que tomar. Y tomen la decisión que tomen hay un precio que pagar. Ninguno lo está haciendo todo bien y algunos son infinítamente peores que otros. Hay errores y esos errores se pagan muy caros. Hablamos de vidas humanas. Pero admito que yo mismo hubiera cometido muchos de esos errores de haber estado en cargos de responsabilidad. O peor, hubiera sabido qué hacer pero sin los medios adecuados hubiera tenido que ganar tiempo para intentar procurarlos. Ese tiempo puede ser tiempo perdido o no dependiendo de factores externos. Visto lo visto, las cosas podrían haber salido mucho mejor de haber existido más unión solidaria entre naciones, más visión a medio y largo plazo. De nuevo, visto lo visto.

Lo que debemos es ahora trabajar juntos de forma constructiva, reconocer los errores, enmendarlos y aprender a no repetirlos. El problema es que muchos de esos errores o aciertos los descubriremos pasados días, semanas, meses e incluso años.

El otro día hice un ejercicio mental con un amigo. Le dije, ponte en el lugar de un gobernante, cualquiera y dime qué harías. Yo hice de abogado del diablo y la cosa o pintaba bien para sus decisiones hiciera lo que hiciera. Las decisiones que tomamos tienen que tener en cuenta componentes sociales, económicos, sanitarios, imagen exterior, recursos disponibles, ayudas y colaboraciones. No son decisiones que se toman en el vacío sin valorar de forma aproximada,, y muchas veces inexacta, las consecuencias y el costo de tomarlas.

Se han hecho cosas mal e incluso muy mal. Sí. Pero mi pregunta es ¿podemos viajar en el tiempo para cambiarlas? No. ¿Pudimos haber tomado otras decisiones? Sí. ¿Podemos cambiar eso? No. Ahora lo que cuenta es lo que decidamos nosotros desde este momento en adelante. Pero sabed que se tomen las decisiones que se tomen hay que pagar un precio. Quién lo paga y cuánto, dependerá de muchos factores a tener en cuenta que no siempre sabemos o podemos valorar. Si lo único que podemos hacer es remitirnos al pasado y recordar que se hicieron cosas mal, obviamente eso no va a solucionar nada, más que nada porque no tenemos una máquina para viajar en el tiempo y todo eso. En todo caso se empeorará pues las nuevas decisiones que se tomen podrían ser más torpes, lentas o ineficaces por miedo a lo que la sociedad vaya a considerar después que se debía haber hecho o no. Por cierto, esto es aplicable a todos los países.

Así que mi recomendación ahora es que a título individual todos y cada uno de nosotros deberíamos emplear la mesura, la responsabilidad individual, la calma en la medida de lo posible y, sobre todo, la solidaridad. Y aquellos que están en el poder, deberán ejercer éste con la máxima responsabilidad, firmeza y conocimiento sabiendo que habrá errores, algunos imperdonables en el futuro. Pero si logramos que sean transparentes, precisos e informativos, es posible que logremos entender mejor lo que nos espera en los próximos meses.

Recuerdos de pandemia parte 1

Lamentable Aduana

Uno puede pensar que en el siglo XXI, en una economía global, o que se pretenden global para las personas, algunas cosas, digamos, importantes, deberían funcionar mejor.

He aquí un ejemplo de cómo funciona, en un caso real, las aduanas de España para comprar un artículo de poco más de 200 euros en Japón. Un artículo perfectamente legal que ya no se vende en Europa, un brazalete de reloj. Nada más. Nada menos.

Mirad las fecha. Del precio que tuve que pagar por la maravillosa gestión de Aduanas de España mejor ni hablamos.

El artículo lo pedí a Japón el día 3 de Diciembre y ese mismo día, contando la diferencia horaria, ya estaba en España. Pero eso fue sólo el principio de un artificial e innecesario ridículo pequeño calvario. Sólo 23 días después lo recibimos finalmente.

Un simple ejemplo de porqué España es un país muy retrasado en muchos aspectos.

¿Tienes algún ejemplo similar? Compártelo.


Lamentable Aduana

Los ofendidos

Es legítimo sentirse ofendido, y rabioso, y es legítimo defenderse, pelear, defender los derechos y argumentar contra la ofensa.

Existen razones para sentirse ofendidos pero como en todo llevar estos sentimientos a ciertos extremos es peligroso.

Parece que hoy todos nos sentimos adalides de cualquier ofensa real o imaginaria, no sólo hacia uno mismo sino hacia cualquier otro posible colectivo, lo perciba con ofensa o no.

Una sociedad sana debe entender que la libertad de expresión es un valor fundamental que se reconoce como practicado cuando nos pueden ofender y se debe defender la posibilidad de esta ofensa porque nosotros igualmente podemos usar la palabra para atacar de igual manera y medida esas ideas que consideramos erróneas.

Tratar de impedir el debate basándonos en una queja agónica análoga a la casqueta de un niño dice poco de una sociedad que parece retroceder en madurez y en capacidad de resistencia y asimilación.

Hay causas suficientes por las que luchar, hay comentarios que ignorar, o actitudes de las que reirse. Calibrar y medir es algo importante para las personas maduras.

Hoy en día da la sensación de que, parafraseando términos de la teoría del caos, una mariposa bate las alas en el hemisferio norte y alguien se indigna y enciende las redes sociales.

Los ofendidos

Los despreciables yihadistas

Cuando se pone la noción de un dios sanguinario por delante de las vidas de las demás personas, sólo se demuestra lo despreciable, perdedor y y cobarde que se puede llegar a ser.

Aquellos que se convencen de que matando y muriendo no tienen nada que perder y todo que ganar carecen de mérito objetivo alguno. Son lo peor de la especie humana y se les debe combatir. Y se debe combatir con especial atención a aquellos islamistas que tejen los mimbres de manipulación religiosa para que esos otros despreciables tengan la cobertura y autojustificación que necesitan en sus patéticas vidas y más repelentes procesos mentales.

Nuestra sociedad es imperfecta, mucho, pero aún y todo es infinitamente mejor de lo que estos despreciables cobardes podrán llegar a ofrecer al resto de la humanidad.

Los despreciables yihadistas

Autorretrato de una macaco y una sociedad

Hay pocos casos legales más absurdos que el de Naruto, la macaco que se hizo una fotografía a si misma con una cámara del Sr. David Slater, fotógrafo de naturaleza, y que arrastra un caso de PETA por todo el mundo como si fuera una bandera de su causa, por lo demás legítima, por los derechos de los animales.

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Autoretrato de ¿Naruto? Fuente wikimedia, dominio público.

Es absurdo por muchísimos motivos, y revelador, porque muestra hasta qué punto podemos llevar nuestras poco reflexivas ideas hasta extremos que nos hacen revelar el sesgo humano que queremos imponer a los animales, como si todos fueran personajes de The Disney Company.

El caso no debería nunca haber llegado a existir. Los derechos de autor son de los seres humanos (homo sapiens sapiens). Nosotros nos inventamos esos derechos por nuestra propia conveniencia en un tiempo en el que, los de autor, tenían cierto sentido, pero que ahora, tras muchos años, precisan una profunda actualización o revisión.

En particular quiero comentar, como alguien que lleva casi dos décadas dedicado al tema de los derechos de autor, que este debate muestra nuestro error de concepto al pensar en, precisamente, los derechos de autor y los de los animales.

Lógicamente PETA demuestra un sesgo obviamente humano, y a mi juicio, errado, sobre lo positivo de los derechos de autor tal y como se entienden hoy en día. El caso es una mera herramienta para tratar de consolidar o crear unos derechos que no hemos concedido al resto de animales, aquellos que no son humanos. Y creo que deberían pensar en otras formas de lograrlo que no pase por imponer “copyright” al resto del reino animal.

Y la cuestión que me hago es ¿son los derechos de autor realmente positivos vista la evidencia? Yo no diría que son necesariamente negativos como concepto, sólo que están  muy mal entendidos, peor implementados y fuerzan una visión que frena el avance de nuestra sociedad hacia un futuro en el que todo conocimiento debería ser libre de ser compartido por el bien común. Es más, actualmente son básicamente ya no derechos de humanos, sino de grandes corporaciones con intereses muy distintos de los de la humanidad como especie en general.

Estoy bastante seguro de que si tuviéramos que volver a formular las leyes de “copyright”, no las plantearíamos como derecho o no derecho a copia. Habida cuenta de que la naturaleza digital de cómo se representan cada vez más obras hace que la copia sea una característica innata de éstas, se tendría que ver como una clara ventaja a aprovechar y no algo que combatir. Más bien deberíamos plantear los derechos de autor no como un “copyright” sino un “creditright” o una correcta acreditación de la autoría, ergo el mérito; algo más aproximado a la filosofía que ha popularizado el sistema de licencias de Creative Commons y que, lo crean o no, da margen a obtener valor e incluso beneficio del trabajo que se hace.

Que PETA crea que permitir que una macaco pueda impedir el uso, distribución y copia digital de su obra es algo positivo, opino hace más daño que bien a nadie y revela nuestra cuestionable forma de pensar. Un animal difícilmente tendrá el prejuicio que un legado de 300 años ha dejado en nuestra en nuestra cultura una realidad social que ya no existe. El no poder usar las obras para, por ejemplo, crear nuevas obras, está alejando desde hace décadas a nuestra sociedad de toda la creación contemporánea con consecuencias que ni siquiera podemos adivinar. Son incontables las iniciativas por el dominio público que existen, empresas que fundamentan su negocio en abrir contenidos a la sociedad, activistas que luchamos por abrir el acceso a las obras, o científicos que cada vez más se dan cuenta de la perversión que ha alcanzado este sistema.

Prohibir, impedir, limitar el acceso a la cultura será siempre prohibir, impedir y limitar el acceso a la cultura y al conocimiento. Eso no creo que se pueda considerar positivo de manera alguna. Poder acceder a las obras que se crean es absolutamente necesario ante los terribles desafíos a los que nos estamos enfrentando y  nos vamos a tener que enfrentar en el futuro como especie que quiere sobrevivir.

Que esta fotografía esté en el dominio público, le pese a PETA o al Sr. David Slater, debería ser visto como un claro signo de lo positivo que es para todos nosotros que la cultura se pueda compartir y usar para avanzar como sociedad. Todo lo demás sólo nos frenará de la peor manera posible.

Mario Pena (cc) by-sa v4 2017

Este artículo representa mi opinión particular y no necesariamente la de entidades, grupos o asociaciones a las que pertenezco.


Autorretrato de una macaco y una sociedad –
CC by-sa 4.0 –
Mario Antonio Pena Zapatería

Autorretrato de una macaco y una sociedad

El filtrado previo en Europa por EEUU

European CommissionAunque no puedo asegurarlo, se repite el patrón que se ha dado en otras ocasiones por parte de nuestros representantes políticos para atacar nuestros derechos fundamentales en favor de un sector concreto del lobby del entretenimiento.

En su día el Gobierno de los EEUU, por orden de Joe Biden, vicepresidente de Barak Obama ordenó fomentar la Ley Sinde (Ley Biden Sinde para muchos) para cerrar administrativamente en países “ejemplo de mal comportamiento” como España webs que los jueces habían declarado como legales. El cierre administrativo, sin entrar en el fondo del asunto, es el germen de muchas de las leyes represivas del derecho a la expresión que han ido naciendo en países vulnerables como España. Que países ejemplo de lo malos que son los ciudadanos que “lo quieren todo gratis” (por otra parte argumento falaz de parte de la industria) implementen esas medidas era usado luego como ejemplo para hacer presión en el Congreso de los EEUU.

El objetivo inicial era “proteger” un modelo de negocio específico que se basa en la escasez artificial de la capacidad de copia digital. Un tipo de modelo que, desafiado por la realidad digital, no puede sobrevivir. De hecho el único cambio real en este entorno ha venido de mano de la popularización de servicios avanzados de “streaming” como Spotify, Youtube, Netflix o HBO por poner unos ejemplos.

Ahora la comisión Europea plantea el filtrado preventivo de contenidos; algo que ha sorprendido a propios y extraños. Las implicaciones técnicas del filtrado previo, el desastre absoluto que supone para la estructura de Internet, los usos y costumbres de cada vez más creadores y el resto de la sociedad y, sobre todo, la libertad de expresión, se vuelven casi intolerables. Y resulta casi incomprensible una propuesta así si no fuera porque parece ser que es el objetivo que el lobby del entretenimiento en EEUU se ha marcado conseguir en su país. Que estas leyes se aprueben en el resto del mundo, como pasó con la Ley Biden-Sinde para luego decir en el congreso que “hey, mira tú por donde en Europa ya lo están haciendo ¿cómo es que en EEUU no lo estamos haciendo también?”, es normalmente el patrón de funcionamiento de estos lobbys que, admitámoslo, carecen de originalidad, pero es que, si funciona ¿para qué cambiar?

Así que es posible que no sea sólo una maniobra torticera para forzar a estas plataformas a negociar dar más dinero a los administradores del oligopolio del entretenimiento en Europa (dinero que luego rara vez comparten con los creadores de forma justa), que también, sino realmente a nivel mundial y con consecuencias de cara a la libertad de expresión sin precedentes. EEUU, otra vez, dando órdenes a sus súbditos en Europa.

Y para que ganen y destrocen más una de las herramientas más potentes que ha conocido la humanidad, Internet, no hace falta más que los demás nos quedemos callados, o como decía Edmund Burke: “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.

El filtrado previo en Europa por EEUU