En saco roto

Durante muchos años he criticado a muchas de las industrias del entretenimiento. A veces ha sido una crítica destructiva, pero durante muchos años traté que fuera una constructiva, aunque no siempre fuera evidente ni en el contenido ni mucho menos en las formas.

Pasan los años y las cosas no cambian.

Christopher Dombres: The Battle of Copyright 2011 CC by 2.0

Las industrias de intermediación, aquellas que se aferran a sus contratos leoninos para pagar lo menos posible a sus autores son las mismas que luego se elevan como únicos adalides de éstos haciéndoles más daño que bien.

Es por este motivo que a veces los esfuerzos que hace uno parece que caen en saco roto, y es por ese motivo que siempre he apoyado más a la gente que usa licencias Creative Commons para distribuir sus contenidos, desde las más restrictivas, aunque no me gusten, a las más abiertas, siendo la CC by-sa mi favorita por muchos motivos; sobre todo por su viralidad.

Es un camino incierto y que cada vez tengo más claro que tengo que recorrer. No sé qué me deparará el futuro, pero sí tengo claro que no pienso renunciar a mis principios de ayudar a que la cultura llegue a todos, y que el valor no sea únicamente medido en términos de precio. Como decía Antonio Machadosólo el necio confunde valor y precio“.

Si no arriesgamos – si no entramos en crisis – no evolucionamos, no mejoramos, no nos adaptamos al entorno cambiante de la realidad. Vivimos en un mundo que se enfrenta a enormes retos y debemos dar un paso hacia adelante o el pasado nos devorará.

Safe Creative #1503273696967

En saco roto

¿Por qué Creative Commons?

Hay quien no opta por usar licencias CC porque no son fáciles de monetizar, y esa es, al final, una más de las razones por las que me gustan estas licencias. Nos sacan de nuestra zona de confort. Nos ponen cara a cara con nuestros miedos y nos obligan a pensar de otra forma.

Y a ese nivel licencias como la CC by-sa es incluso un mayor desafío, porque implica más dificultad todavía para monetizar al tiempo que su uso implica una declaración de intenciones desde el punto del activismo que no se puede negar.

¿Por qué Creative Commons?

It’s all about making the right question

Regards the use of Creative Commons licenses the classical approach to justify or explain why using it is no longer a valid one. We must make the right questions instead.

So it is not about how do I make money if I choose a Creative Commons license, meaning the ones that allow commercial use and derivated works, but instead we have to state that after giving others our works the way we’d like other to give us their’s, how do I make it relevant, visible and usable so that all of us can improve our life quality and obtain a wide arrange of value out of them.

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It’s all about making the right question

El derecho a cita

Cada vez que se pretende o se modificia la Ley de Propiedad Intelectual los creadores y los ciudadanos en general perdemos algo que no podremos recuperar. Así ha ocurrido con la continua extensión de la pretendida y subjetiva extensión de los años de “protección” de las obras sujetas a los derechos de sus autores.

La copia privada ya la podemos dar por difunta y sería más propio calificarla de copia personal y se acabó. Sin copia privada, millones cometeremos ilegalidades todos los días, así que cárcel y nada de compensación por copia privada.

Pero ¿y el derecho a cita? Si es que incluso en alguna modificación hasta se les olvidó ponerla. Al final, gracias a que uno se acordó, se puso, pero limitada y reducida. Ahora ya ni eso, pues las universidades tendrán que pagar algo que es irrenunciable para los editores.

El canon digital se acaba, deja de tener justificación pero tenemos que justificar la predación de algunas entidades de gestión sencillamente incapaces de adaptarse a la realidad digital. Lo hemos dicho mil veces, pero es que hoy con más razón. Cobrarán por cada alumno que vaya a la universidad algo que no tendrían que cobrar, por eso era derecho a cita.

Si para ejerecer un derecho tienes que pagar ¿que clase de derecho es?

El derecho a cita

Fuera de este mundo

Hace mucho tiempo que no escribo temas de la ley de propiedad intelectual porque, sencillamente, es un caso perdido. Creo que ya no vale la pena, la verdad. La solución ya no vendrá de la clase política, ni de las entidades de gestión.

Hace más de una década que estoy en Internet peleando y si bien mucho ha cambiado, algunos parecen ser total y absolutamente inmunes a la crítica razonada y aplican soluciones a problemas que no existen en los lugares incorrectos de tal manera que, increíblemente, empeoran todavía aún más su propio problema.

Vivimos en un mundo donde la NSA, CIA y FBI nos escuchan y leen activamente, donde los bancos son nuestros dueños absolutos y la cultura está secuestrada por una ley diseñada para un pasado fantasmagórico de escasez de acceso a los contenidos artificial. Nuestros oídos, ojos y labios pertenecen a los caprichos de un dios incuestionable: El Copyright Extremo y Maximalista y el dios Dinero, que van de la mano.

El puente de entendimiento entre los que hacen las leyes y deben hacer cumplirlas y  la sociedad se rompió hace tiempo toda vez que fueron los primeros los que usaron el contrato social para limpiarse tras salir del retrete.

La solución para los creadores pasa por empresas que ven todo de otra manera, aunque tal vez incompleta. Y por liberar su obras del yugo caprichoso de una ley que paradógicamente, al proteger la obra de forma extrema, la hace terriblemente vulnerable a la peor amenaza, el olvido y la no existencia.

Cada uno que sujete su vela. Este barco hace tiempo que hace aguas. Haced acopio de provisiones porque el futuro es frio, gris y está diseñado. Pero es tan rígido que al faltar flexibilidad estallará. Y sólo quedará lo que llevemos en la mochila.

Safe Creative #1309175777090

Fuera de este mundo

¿Me pierdo tanto?

Me encanta el cine, me encantan las películas, yo era un gran coleccionista, un cliente ejemplar, pero con lo que ya no trago por más tiempo es con la industria repugnante que con escusas baratas insulta y desprecia día sí y día también a los ciudadanos, espectadores, clientes y potenciales clientes por una única razón auténtica: no son capaces de innovar en el entorno que está comenzando de contenidos digitales. Así que ya no les compro, o mejor dicho, compro lo menos posible. Y la gente dice que me pierdo mucho pero ¿realmente me pierdo tanto? No ver películas nuevas, tengo muchísimas que ya adquirí o conseguí de una u otra manera, ¿me produce tal pérdida?

No estoy seguro. Puede que ocasionalmente me pierda alguna joya, pero en términos globales ese tiempo que hubiera tenido que dedicar a esa joya, además de excesivo dinero que no me puedo permitir ya gastar, lo puedo dedicar a encontrar alguna de esas otras joyas, que en el dominio público, me aguardan. Hablo de libros, música o viejas películas que me están esperando y que nos esperan a todos.

En el fondo las joyas no únicamente son las nuevas o las novedades. Hay joyas del cine y la literatura que ya existen desde hace tiempo, que son accesibles desde el dominio público, que nos están esperando escondidas tras el resplandor brillante de las enormes campañas de mercadotecnia que eclipsan con su áurea el hecho de que casi todo lo realmente novedoso y avanzado ya ha sido filmado, grabado, escrito o pensado antes.

¿Me pierdo tanto?