Los que nos odian

Los islamistas y yihadistas, nótese que no he incluído a la generalidad de musulmanes, nos odian* por principios. Aunque no expresáramos nuestro odio, aunque no interviniéramos en sus asuntos nos seguirían odiando cuando menos y campando a sus anchas. De hecho los islamistas como movimiento teocrático (político religioso) y los yihadistas como movimiento militar (militar religioso), odian nuestros principios por pura definición.

Ésta es una guerra de ideas y sólo se puede librar si podemos hablar y criticar las ideas. Ignorar la realidad no nos va a acercar ni un ápice a mejorar la situación, más bien al contrario y deja a las principales víctimas a la merced de aquellos que sostienen las ideas que no nos atrevemos a poner en cuestión.

(*La forma de expresar el odio no es igual, ni siempre es odio expreso en el caso de los islamistas. A veces sólo nos tienen lástima por nuestro error y creer en ciertas libertades)

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Los que nos odian

Internautas y terrorismo

“Hay que luchar por la propiedad intelectual y no dar ninguna tregua a los internautas, porque es como pactar con los terroristas” Manuel Gutierrez Aragón

Primero quiero aclarar que nunca he copiado y/o compartido película alguna de este señor.

También quiero declarar que soy ciudadano internauta.

Honestamente, me cuesta creer que alguien diga algo así, pero si bien pongo en duda dichas declaraciones, me consta que hay quien lo piensa en una especie de delirio frenético consecuencia del miedo y el desprecio más absoluto hacia la ciudadanía.

Voy a comentar un par de cosas únicamente:

– Internautas en efecto hay muchos y creo que calificarnos a todos como terroristas es cuando menos desproporcionado. Pero estoy dispuesto a hablar con este señor, presentarme ante él con internauta y que me llame terrorista. Con sumo gusto le demandaré. Ocurre que con frecuencia es fácil acusar a la “generalidad” evitando personalizar y así esquivar una justa demanda, lo cual sitúa el honor del que lo comenta más o menos en el correcto plano que le corresponde. Por cierto que Alex de la Iglesia, Alejandro Sanz o Arcadi Espada se consideran a si mismos internautas ¿Son como terroristas por ello? ¿No querrá más bien considerar terroristas a los ciudadanos que simplemente se permite la osadía de discrepar de su, recordemos, mera opinión? Se deben rebatir las ideas, me parece bien y justo siempre que sea con argumentos, pero respetemos a las personas. Algunos tienen miedo atroz a la libertad de expresión, que por cierto, es la que está en riesgo con leyes como la Biden-Sinde.

– El terrorismo, lo sé de muy buena tinta, es un tema que tiene difícil trivialización. Personalmente que me llamen terrorista por apoyar a Wikileaks o a la Constitución Española por criticar la ley Biden-Sinde que quita a los jueces del fondo del asunto ante simples sospechas de presuntas infracciones de copyright, sólo merece mi más profunda repudia. Es una muestra de totalitarismo, de descalificación ad-honorem, de falacia ante la imposibilidad de rebatir nuestros, por otro lado sólidos, argumentos. Que me comparen con etarras, o talibanes me produce una inmensa repugnancia y sólo me habla de la catadura moral de quien lo hace. Ahora se ha puesto de moda ya que los EEUU han popularizado el concepto, que todo aquel que esté en mi contra, que ponga de relieve mis atrocidades, etc, ha de ser incluido en la lista de terroristas.

Pero a gentes como este Manuel les quiero decir una cosa simple: si tan seguros están, si tan convencidos están de lo que dicen, que me comparen con un terrorista, que secuestra y mata a industriales o mata niños, a la cara. Veremos de qué pasta están hechos en realidad.

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Internautas y terrorismo

Matando niños y más niños

Cada  día mueren niños por falta de comida y agua en el mundo.

Israel bombardea Gaza y mata niños.

¿Merece el ser humano ser llamado como tal? La humanidad ha huído y ¿qué hacemos?

Nos regocijamos en nuestros gadgets, en nuestras televisiones, en nuestros medios de comunicación. Abrimos el frigorífico y miramos hacia otro lado.

Ni siquiera nos conmovemos. Ni siquiera sentimos rabia. Ni siquiera podemos llorar ya.

Las herramientas que tenemos son para hacer algo con ellas. ¿Y qué hacemos? Nada. No hacemos nada.

Se nos ha olvidado que lo que nos hace humanos es preocuparnos por los demás. No es que vayamos a solucionar las cosas nosotros solos, no es que vayamos a arreglar el mundo de un día para otro. Es que tenemos que estar furisos, rabiosos, cargados de ira hacia todos aquellos que bajo escusas y amparados en la manipulación siembran la muerte y el dolor entre los niños. Personalmente me da igual el bando que sea.

¿Es que somos tan cínicos como para no reconocer que somos parte del problema por el simple hecho de no estar terriblemente enfadados?

Sinceramente que no sé si vale la pena pelear por todos nosotros. No sé si merece la pena intentar salvar a nadie si nadie quiere realmente salvarse. Nos hemos vendido. Somos máquinas. Nada más.

Matando niños y más niños

Bienvenidos a ACTA 2009

Gran Hermano
Creative Commons License photo credit: tupolev y su cámara

Antes de que se quisieran dar cuenta ya eran criminales y tratados como tales. Si la ley no dice que copiar contenidos a través de las redes de pares es algo ilegal, no hay problema, se cambia la ley y listo. ¡Ya es ilegal!

Si a algún país no le gusta la idea de que la policía se dedique a buscar los contenidos copiados que los ciudadanos esconden en lo más privado de su ordenador, forzamos alguna maniobra de presión a las que estamos acostumbrados y les obligamos a cambiar su ley. Total, es bueno para ellos, podrán saber qué quieren y consumen sus ciudadanos, tendrán acceso a sus secretos, siendo los comerciales los más valiosos, pero no los únicos. ¿Qué gobierno no querría tal cosa?

Hemos dejado demasiado tiempo que eso de Internet permita que la gente escuche, se comunique y consuma a su gusto, sin pasar por nuestro paternal control, sin obedecer nuestra moral total y absoluta.

Ya  ha sido demasiado libertinaje. Demasiados han empezado a pensar por si mismos y a cuestionar nuestra autoridad y dedicación a nuestros propios negocios. Tenemos que lograr que vuelvan al redil, que sigan comprando y consumiendo lo que decidimos y tenemos que controlar que no se desboquen, que no se escape información comercial importante, tenemos que lograr que piensen como nos interesa que piensen.

También necesitamos saber qué inclinaciones sexuales tienen, cuales son sus ideales políticos, cuántos son  potenciales peligros para nuestra oligarquía empresarial, cuántos tienen creencias religiosas y cuáles no.

Primero fue con la escusa el terrorismo y lo divertido fue que la gente pasara por alto que muchos terroristas habían sido financiados en algún momento que otro por nuestros amados dueños, los lobbys de empresas armamentísticas (esas que ganan tanta pasta con las guerras, el gran negocio). Luego fue la pedofilia ¿quién se atrevería a defender que no se investigue hasta llegar a la más evidente intromisión? Fue genial, porque si alguno hablaba de defender la privacidad le poníamos como sospechoso. Luego fue el ACTA, porque hay que proteger a los lobbys del entretenimiento que nos brindan esta fantástica escusa para seguir espiando a los votantes. Así ellos logran mantener su modelo de negocio del siglo XIX en pleno siglo XXI.

Los políticos de ciertos países se quejaron un poco al principio, pero como todos cedieron. Había mucha pasta y posiblidad de control en juego. Ahora la gente ya vuelve a ser como tiene que ser; moralmente correcta. Y nosotros seguimos pudiendo montar nuestras guerras, nuestos espionajes, nuestros planes para vender lo de siempre como siempre. Más ricos y los demás más pobres. Como tiene que ser.

Bienvenidos a 2009, o año 1 tras la aprobación del ACTA… Bienvenidos a nuestro particular 1984. Como siempre os hemos ganado. No podía ser de otra manera. Los ciudadanos no tenéis lo que hay que tener para desafiarnos. Somos poderosos. Somos los mejores y somos… vuestros dueños.

Y esto es solo el principio.

Mario Pena (cc) by


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Bienvenidos a ACTA 2009