Fuera de este mundo

Hace mucho tiempo que no escribo temas de la ley de propiedad intelectual porque, sencillamente, es un caso perdido. Creo que ya no vale la pena, la verdad. La solución ya no vendrá de la clase política, ni de las entidades de gestión.

Hace más de una década que estoy en Internet peleando y si bien mucho ha cambiado, algunos parecen ser total y absolutamente inmunes a la crítica razonada y aplican soluciones a problemas que no existen en los lugares incorrectos de tal manera que, increíblemente, empeoran todavía aún más su propio problema.

Vivimos en un mundo donde la NSA, CIA y FBI nos escuchan y leen activamente, donde los bancos son nuestros dueños absolutos y la cultura está secuestrada por una ley diseñada para un pasado fantasmagórico de escasez de acceso a los contenidos artificial. Nuestros oídos, ojos y labios pertenecen a los caprichos de un dios incuestionable: El Copyright Extremo y Maximalista y el dios Dinero, que van de la mano.

El puente de entendimiento entre los que hacen las leyes y deben hacer cumplirlas y  la sociedad se rompió hace tiempo toda vez que fueron los primeros los que usaron el contrato social para limpiarse tras salir del retrete.

La solución para los creadores pasa por empresas que ven todo de otra manera, aunque tal vez incompleta. Y por liberar su obras del yugo caprichoso de una ley que paradógicamente, al proteger la obra de forma extrema, la hace terriblemente vulnerable a la peor amenaza, el olvido y la no existencia.

Cada uno que sujete su vela. Este barco hace tiempo que hace aguas. Haced acopio de provisiones porque el futuro es frio, gris y está diseñado. Pero es tan rígido que al faltar flexibilidad estallará. Y sólo quedará lo que llevemos en la mochila.

Safe Creative #1309175777090

Fuera de este mundo

¿Me pierdo tanto?

Me encanta el cine, me encantan las películas, yo era un gran coleccionista, un cliente ejemplar, pero con lo que ya no trago por más tiempo es con la industria repugnante que con escusas baratas insulta y desprecia día sí y día también a los ciudadanos, espectadores, clientes y potenciales clientes por una única razón auténtica: no son capaces de innovar en el entorno que está comenzando de contenidos digitales. Así que ya no les compro, o mejor dicho, compro lo menos posible. Y la gente dice que me pierdo mucho pero ¿realmente me pierdo tanto? No ver películas nuevas, tengo muchísimas que ya adquirí o conseguí de una u otra manera, ¿me produce tal pérdida?

No estoy seguro. Puede que ocasionalmente me pierda alguna joya, pero en términos globales ese tiempo que hubiera tenido que dedicar a esa joya, además de excesivo dinero que no me puedo permitir ya gastar, lo puedo dedicar a encontrar alguna de esas otras joyas, que en el dominio público, me aguardan. Hablo de libros, música o viejas películas que me están esperando y que nos esperan a todos.

En el fondo las joyas no únicamente son las nuevas o las novedades. Hay joyas del cine y la literatura que ya existen desde hace tiempo, que son accesibles desde el dominio público, que nos están esperando escondidas tras el resplandor brillante de las enormes campañas de mercadotecnia que eclipsan con su áurea el hecho de que casi todo lo realmente novedoso y avanzado ya ha sido filmado, grabado, escrito o pensado antes.

¿Me pierdo tanto?

Letter to Creative Commons Board of Directors

To Hal Abelson, Glenn Otis Brown , Michael Carroll, Catherine Casserly, Caterina Fake, Brian Fitzgerald, Davis Guggenheim, Joi Ito, Lawrence Lessig, Laurie Racine, Eric Saltzman, Annette Thomas, Molly Van Houweling, Jimmy Wales and Esther Wojcicki

Dear all,

After almost a decade using creative commons licenses for the works I create and the last few years working in a business closely related to them, I’ve gone through a great lot of changes regards my opinion of them. I truly admire the job you have done. It is not an easy job by the way, but it has been worth it.

On a very small scale I’ve been curating CC licenses here in Spain, but also in some other countries. I have met some of you in person, and others would love to meet, and for me those moments are like dreams that came true.

But the truth is that besides you all and me, the mission of Creative Commons is on a higher level. It’s way more important than we all intended and the goals CC can reach are beyond our wildest dreams. To create a commons and in fact to change humanity to probably save it from itself.

But believe it or no, we are running out of time.

And that is the reason I, on a personal level, do agree with the statements here reflected: http://freeculture.org/blog/2012/08/27/stop-the-inclusion-of-proprietary-licenses-in-creative-commons-4-0/ much time before I even read about it. And the reason is that I reached quite similar conclusions after thinking a lot about what would be the best license to any work I have created, create and will ever create.

All Rights Reserved, ARR is like a force pushing contents created into a direction that takes them away from people, and we need the very much opposite force to not only counter fight it and there NC and ND play the wrong role. The sooner we expose in a dramatical way all our contents to a situation where they are naked facing the truth, the better to develop and reach those very high goals I was talking about and effectively question the very nature of the monopolistic ARR philosophy.

Thanks a lot for reading this,

Yours sincerely,

Mario Pena

Letter to Creative Commons Board of Directors

¿Debe existir un canon, una compensación de cualquier tipo?

Lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con Enrique Dans en este tema. No hay que tener canon porque no existe nada que compensar. El problema son gran parte de los intermediarios que están dañando a los autores. Como bien dice:

“Lo que un autor tiene que estar buscando a día de hoy no son modos de compensación, sino fórmulas para ofrecer su obra de manera conveniente y a precios razonables, para facilitar el acceso a quien quiere comprar. El canon, por tanto, es un retroceso que en ningún caso debe ser planteado, y mucho menos sustituido, como se está apuntando, por otros modelos como la imposición de dicho canon a las conexiones a la red o por una dotación de los presupuestos generales del Estado. Simplemente, no se compensa porque no hay nada que compensar”

Apuntaría, eso sí, que debemos considerar el concepto de precio razonable: si realmente debemos siempre valorar un contenido por el precio en dinero que estamos dispuestos a pagar por él, o si más bien debemos remunerar un buen servicio o trasladar el ingreso al componente analógico de valor único que sólo los autores y los titulares de derechos pueden llegar a ofrecer.

Otra cuestión esencial a valor es la necesidad de dejar de confundir valor con precio. Un contenido libre, por el cual no se paga, puede ser más valioso para la humanidad que otro que no lo es. No es sólo cuestión de “precio”, “pagar”, sino de libertad de poder crear a partir de un contenido, de difusión y de enriquecer a la sociedad liberando la cultura que de otro modo queda secuestrada por un entorno hostil: el de todos los derechos reservados.

¿Debe existir un canon, una compensación de cualquier tipo?

Confusiones habituales sobre el canon y la propiedad intelectual

Existen confusiones habituales sobre conceptos básicos relacionados con el copyright y los derechos de autor. Muchos ciudadanos pelean y critican sin a veces tener nociones básicas sobre aquello que defienden o a lo que se oponen. Aquí un par de sencillas, y posiblemente no del todo correctas, aclaraciones.

Sobre el canon: No es un importe para compensar un acto delictivo, sino para compensar de un hipotético lucro cesante a los autores por el hecho de que la gente puede realizar copias privadas de sus obras. La compensación (que no tiene porqué ser un canon) viene impuesta por la Unión Europea para las naciones con leyes de derecho de autor, no de copyright. Que la gente tenga que pagar el canon no implica que se les considere presuntos delincuentes; la copia privada es legal y es una excepción en el derecho de los autores a prohibir la copia de sus obras.

#nolesvotes: No tiene relación, directa al menos, con el tema del canon digital si bien muchos que impulsamos esta iniciativa empezamos en esta lucha peleando contra un canon que consideramos injusto por lo redundante. #nolesvotes nace como respuesta a una ley llamada Ley Sinde, impulsada por Joseph Biden, vicepresidente en la administración de Obama, en representación del lobby de EEUU más reaccionario ante la evidencia digital, la MPAA, RIAA y más especificamente la Walt Disney Company para eliminar toda presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva en presuntos casos de infracción de copyright de webs de enlaces p2p (recordemos legales en la inmensa mayoría de los casos que han llegado a su fin en España) y de descargas directas.

“Copyright” vs “derechos de autor”: Son los dos principales grandes grupos de leyes que rigen a nivel mundial los derechos de los autores e intermediarios. Son similares, pues se basan en el Convenio de Berna suscrito por los países de la ONU, pero no idénticos. Uno se basa en el derecho anglosajón que mercantiliza todos los derechos patrimoniales y el otro en el derecho continental que se basa de forma importante en la vinculación de paternidad entre el creador de la obra y ésta. El copyright no permite la copia. Para el copyright copiar es básicamente ilegal y sólo existe alguna forma de salvarse en caso de demanda si se puede demostrar que la copia ha sido bajo el principio de “fair use” o “uso justo”. En los derechos de autor los derechos morales de paternidad, integridad, etc, son irrenunciables, no así en el copyright en el que no gozan de protección, pero sí se puede copiar en ciertas circunstancias como la copia privada. Para el “copyright” la copia privada es equivalente a un acto delictivo y los extremistas del “todos los derechos reservados” lo califican como “piratería”. En el “derecho de autor” no existe el “fair use”, sólo el derecho de cita reducido al absurdo más total tras la última modificación de la Ley de Propiedad Intelectual en España en el que al principio se les olvidó ponerlo. Al ponerlo sólo se quedó para temas de investigación y educación.

Copiar: Se puede debatir si es legal o ilegal según qué interpretación de ley, pero copiar ficheros es duplicar ficheros. Podemos defender si es moral o no es moral, pero hablando de moralidades e ilegalidades hay que situarlo todo en su contexto; y sobre todo, traer todos factores a consideración, como la resistencia moral o inmoral de los intermediarios, que en teoría se deben a los autores, a adaptarse, desaparecer o reducirse en un entorno digital.

Copyleft es lo contrario al copyright y el derecho de autor: En absoluto. Copyleft se basa en el copyright. Toma el texto de la ley y crea una serie de licencias basadas en la ley para dar, por defecto, una serie de permisos a quienes acceden a la obra. No todo lo que habitualmente se llama “copyleft” lo es, sólo aquellas licencia que permiten uso comercial, obras derivadas siempre y cuando éstas se compartan con una licencia similar. El resto son licencias más o menos abiertas, con más o menos restricciones y muchas de éstas restricciones tienen que ver con el no dar permiso a terceros para hacer dinero con las obras sin pedir permiso al titular de los derechos.

Los derechos de autor y copyright sólo son para las grandes empresas: No, de hecho nos afectan a todos los que creamos, seamos pequeños o grandes. Es más, en un principio algunas de éstas leyes se crearon para proteger a los autores, en una posición desfavorable, antes las grandes empresas que eran las únicas con capacidad de hacer copias y distribuir su trabajo sin compartir dinero con los creadores. Hoy en día són éstas grandes empresas las que han canibalizado dichas leyes para su uso y disfrute, privando a los autores, entre otras cosas, de toda creación contemporánea el impulsar crecientes extensiones de los términos de protección de “copyrights” con tendencia al infinito.

Conclusión: El problema que vive la sociedad en relación el copyright no se soluciona con parches, sino con una reforma total e integral a nivel mundial del copyright, derechos de autor y nuestra propia mentalidad. Debemos reducir drástica, dramática y retroactivamente los términos de protección del copyright. Debemos legalizar de forma explícita la copia de contenidos entre particulares sin ánimo de lucro y definir un nuevo marco de protección por defecto de las obras que sea coherente con estos cambios. Cualquier otra orientación de las leyes de propiedad intelectual chocarán contra la evidencia digital y por lo tanto la realidad de la inmaterialidad asociada a los contenidos digitales, separando esto de la necesidad de crear mecanismos que compensen de alguna manera el hecho de crearlos.

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Confusiones habituales sobre el canon y la propiedad intelectual