About elections by Arthur C. Clarke in Imperial Earth

“For the last century, almost all top political appointments [on the planet Earth] had been made by random computer selection from the pool of individuals who had the necessary qualifications. It had taken the human race several thousand years to realize that there were some jobs that should never be given to the people who volunteered for them, especially if they showed too much enthusiasm. As one shrewed political commentator had remarked: “We want a President who has to be carried screaming and kicking into the White House — but will then do the best job he possibly can, so that he’ll get time off for good behavior.”
Arthur C. Clarke, Imperial Earth

About elections by Arthur C. Clarke in Imperial Earth

Lo que hace que hagamos

Normalmente, como seres humanos, tendemos a intentar simplificar las motivaciones de otros para sus acciones. Lo cierto es que raramente lo que uno hace obedece a un único factor. Casi todo es siempre mucho más complejo. Lo peor es que al albur de nuestros prejuicios con frecuencia tendemos a descartar algunos importantes factores aunque sólo sea porque muchas de nuestras acciones, incluso las positivas, están igualmente guiadas por éstos.

Esto es relevante en el contexto de acciones que consideramos negativas o malvadas. Con demasiada frecuencia aquello que no podemos, o queremos, explicarnos lo simplificamos erradicando, si no toda, parte de la humanidad de esas personas que realizan tales acciones.

Esto es especialmente relevante en actos con base religiosa, donde la política, control social, irracionalidad, manipulación, costumbres e incluso perturbaciones mentales se entremezclan.

Si no tenemos en cuenta la mayor cantidad posible de factores que llevan a alguien comportarse de una manera determinada es difícil, cuando no imposible, combatir ese comportamiento que nos escandaliza y trastorna.

Es tentador achacar a la maldad inherente del ser humano esos actos, como si eliminando a la persona se eliminara la idea que lo llevó a cometer atrocidades. Sólo analizando esta pluralidad de factores, aceptando la corresponsabilidad de ideas vertidas por otros seres humanos en forma de creencias ciegas religiosas, ideas políticas envenenadas y otros sistemas de control resistentes al escrutinio crítico, podemos llegar a comprender qué caminos, con frecuencia dramáticos, tendremos que emprender.

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Lo que hace que hagamos

Algo está profundamente mal

… cuando el que revela las atrocidades cometidas en secreto por su gobierno puede ser condenado a muerte

… cuando los políticos se alían para permitir inculpados de corrupción en sus listas

… cuando se conocen crímenes contra la humanidad y se persigue al mensajero en lugar de a los criminales…

… cuando gobiernos de países practican la piratería y no pasa nada

… cuando de pronto el primer mundo descubre decenas de dictaduras a su alrededor con las que negociaba tranquilamente

Los medios están comprados. Los votantes estamos ciegos. La paciencia de algunos se acaba.

Algo tiene que pasar y tiene que pasar en todos y cada uno de nosotros.

Algo está profundamente mal

El difícil equilibro en los derechos sobre propiedad intelectual

Estaba respondiendo un correo a un amigo sobre un tema del Manifiesto y me doy cuenta que parte de él da para un breve post. Se abre el debate:

Dice una diputada del PSOE que los autores tienen algunos derechos y también los ciudadanos y que deben armonizarse para proteger a ambos colectivos (creadores y usuarios como si realmente existiera una gran diferencia entre ambos). ¿Soslayamos de esta ecuación los intereses de los intermediarios de modelos de negocio obsoletos? Se ve que sí.

Mi comentario al respecto:

Aquí está el quid de la cuestión. Este equilibrio es imposible hoy en día con las leyes de propiedad intelectual y copyright en la mano, porque el autor tiene “todos los derechos reservados” incluso los de los consumidores. Lo que el consumidor puede hacer se basa en un precio más o menos cuestionable, pero precio, y en ciertos límites a los derechos monopolísiticos y totalitarios de los autores como la copia privada. Cabe preguntar qué opinión le merecen los creadores que liberan algunos de sus derechos, incluso en su forma más restrictiva CC by-nc-nd que a mi juicio es lo que debería ser el modelo de “protección” por defecto para el copyright.

No, no puede haber equilibrio. Resulta que todo es negro sobre una obra hasta 70 años después del fallecimiento del autor y luego todo es blanco ¿cómo puede ser algo más arbitrario? Lo veo complicado. No creo que algo sea de una manera tan absoluta para pasar a otra radicalmente opuesta de un segundo para otro tras 70 largos, larguísimos años.

Es decir, los autores no tienen unos derechos, los tienen todos y los consumidores ninguno. Bueno, sí es cierto que tienen casi todos los derechos, no todos. El único derecho que no tiene el autor, en honor a la verdad, es el de poder renunciar a remuneraciones compensatorias (hablo de derechos patrimoniales que con los morales estoy totalmente de acuerdo) lo que abre interesantes perspectivas para la perpetuación y comportamiento abusivo de ciertas entidades de gestión.

Es curioso ¿verdad?

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El difícil equilibro en los derechos sobre propiedad intelectual

Política 2.0

Mañana 13 de Septiembre participo en el evento de Política 2.0 que ha sido convocada a través de facebook.

Será en el Parlamento Vasco en Vitoria de 10:00 a 13:30. Habrá varias ponencias y networking.

En este evento los bloggers hablaremos directamente con los políticos sobre la visión actual que se tiene de los políticos en Internet. Veremos qué tal se desarrolla el día. Ya os contaré. Y sí, intentaré frenar mi lengua aunque espero poder aportar algún comentario de crítica constructiva a la clase política que tan ajena veo a la realidad de Internet.

Política 2.0

Las entidades de gestión de derechos de autores como cortinas de humo de lobbys

La función real de las entidades de gestión de derechos de autores y sobre todo editores, no es otra que la de cortina de humo. Si comprendemos que las entidades de gestión están amparadas por las leyes, es el legislador pues quien consiente los abusos de éstas. Gracias a la adaptación de las leyes al gusto y necesidades de industrias basadas en modelos de negocio de los siglos XIX y XX, con la escusa de proteger supuestos derechos de algunos pocos autores, se consigue perpetuar un sistema de monopolio y secuestro de los escasos contenidos culturales existentes.

Entre medio se logra mantener un modelo de negocio basado en la creación industrial de productos de baja calidad cultural. El objetivo de estos contenidos no es otro que entretener y mantener a la gente lejos de cualquier tentación de análisis crítico de la realidad.

¿Porqué interesa tener los contenidos culturales lejos del alcance de los ciudadanos? No hay más que pensar a quién beneficia más tener ciudadanos sin criterio propio que se limitan a votar periodicamente a la misma clase política que luego les insulta y veja.

Los beneficiados son los dueños del mundo, los que manejan los distintos lobbys que llevan a unos u otros partidos políticos al poder sin importar el aparente color programático de éstos.

Creando la falsa sensación de que los ciudadanos tienen algún poder de decisión mediante elecciones democráticas, crean la ilusión de que tenemos libertad, que podemos hacer algo mediante nuestro voto. Sin embargo lo que hacemos es votar a uno u otra alternativa que sirven a la postre al mismo amo. Al mismo tiempo fomentan la idea de culpa, pues somos nosotros los que elegimos a nuestros propios verdugos y sabido es que a los humanos nos cuesta admitir nuestros propios errores.

Al final, como decía Casio a Bruto en Julio César de W. Shakespeare, “la culpa no es de nuestras estrellas, sino de nosotros, al consentir ser inferiores”. Sabemos de la gran mentira de los grandes partidos políticos vendidos a esos lobbys que persiguien un único objetivo, controlar lo que consumimos, pensamos y decimos para que ellos puedan seguir enriqueciéndose a nuestra costa.

Las entidades de gestión de derechos de autores como cortinas de humo de lobbys