La noticia puede leerse en hispamp3 y no deja de tener su gracia, porque tras no mucho reflexionar extraigo las siguientes conclusiones, a saber:
Bisbal no es autor, es intérprete, luego va por orden de otros individuos, como Victor Manuel, para dar la cara en un ejercicio de marketing que deja mucho que desear. ¿Porqué no muestran algunos el valor suficiente como para decir públicamente lo que son y lo que realmente quieren?
Jamás el copyright ha fomentado la creación futura. Esto es porque el copyr¡ght anglosajón (el pero sin duda) no permite obras derivadas sin permiso por escrito de los ostentadores de los derechos de los autores (que no permiso de los autores). El copyright existe desde hace unos siglos y han sido los siglos de menor creación de la historia. ¿Se imaginan que hubiera sido de la cultura griega si hubieran mantenido ese modelo de copyright? No se hubiera desarrollado.
Internet es lo que hay les guste o no. Internet hace que las licencias a usar sean licencias libres, copyleft o como quieran llamarlo, como todo lo que escribimos en este blog, Creative Commons. La industria haría mejor en, como diría Bruce Lee, en convertirse en Internet y aprovechar todo su pontencial el lugar de insultar la inteligencia de los ciudadanos.
El modelo americano, que parece que solicitan…. ¿no se dan cuenta que haría que el canon que tanto les enriquece desaparecería? ¿O pretenden hacer una ñapa y seguir cobrándolo a pesar de todo? Me pregunto cual será lo opinión oficial de la SGAE sobre este tema.
No olvidemos que lo que dice Bisbal no es para proteger al autor, sino a la entidad, la empresa que tiene los derechos del autor. En definitiva, no se protege al autor o su familia, sino los ingresos sobredimensionados de una industria que oficialmente parece incapaz de adaptarse, pero no lo duden, no tendrán más opción que cambiar.

Efectivamente Bisbal no es autor pero montó una editorial hace unos meses. eso lo dice todo.
el Señor EME ha dado en el clavo, Bisbal ya no es un triunfito cualqeuira, se ha subido al carro del negocio de la gestión de repertorio y sus derechos así que si hace falta ir a mover los rizos al santuario de Lourdes para que el copyright se amplie a 200 años más irá sin pensárselo