Cuando se produce una situación tan enrevesada, tan negativa para la sociedad, cuando la industria del entretenimiento ataca a la ciudadanía gracias a sus cómplices, los políticos; cuando los autodenominados artistas se mofan de una sociedad que ha dado la espalda a su extraña obcecación por mantener un modelo de negocio obsoleto, hacemos lo que sea necesario para culpar a otros de la situación, pero… ¿queréis saber quien tiene la culpa? Bueno,culpables hay muchos, pero ¿quienes son los verdaderos culpables de la situación a la que hemos llegado?
Os lo voy a mostrar. Levantaos, id al baño y situaros delante de un espejo. Miraos reflejados en el espejo. Ese al que veis ahora, ese es uno de los culpables de que la industria del entretenimiento esté humillando a la sociedad en pleno siglo XXI… en plena era de Internet, en el momento que la información se ha digitalizado y se puede liberar de la condena del soporte analógico.
¿Somos nosotros culpables de verdad? ¡Qué poco gusta que a uno le culpen de algo así! Nunca nos culpamos a nosotros de lo que pasa, pero ha llegado el momento de ser sinceros y reconocerlo.
Porque cada vez que pensamos o caemos en la tentación de aceptar que compartir es malo, cada vez que pensamos que cuando copiamos una canción es algo negativo, cada vez que creemos que debemos pagar a unos intermediarios aunque no sean necesarios, cada vez que siquiera nos atrevemos a creer un poco en los artistas que salen llorando quejándose amargamente de nuestra impertinencia… cada vez que ocurre eso, alimentamos el monstruo egolatra de una industria mortalmente enferma.
El enemigo está dentro, más dentro de lo que pensábamos. El enemigo está en nosotros mismos. Estamos condicionados por la costumbre, por creer en los cuentos de brujas de una panda de apoltronados desagradecidos. Aceptamos demasiadas cosas como ciertas, sólo por no reverlanos a ellas, por no cuestionarlas, por simple y llana comodidad.
¿Es acaso incómodo explicar que no nos gusta un modelo de negocio ya muerto? ¿Es necesario explicar que con Internet las cosas ya no se pueden hacer como se hacían antes…? ¿Es tan imposible hacer ver al mundo que las reglas de distribución y promoción de los contenidos audiovisuales van a empezar a ser impuesta por los internautas de ahora y los que vendrán?
El cambio será forzado por una sociedad que acepta de buen grado el cambio digital, como no podía ser de otra manera, y para gran disgusto de la industria que confiaba en tener engañados a todos por siempre.
Así pues, en vez de luchar sólo contra la industria, vamos a dedicar algo de tiempo a luchar contra nosotros mismos, a darnos cuenta que si no fuera por las manipulaciones a las que nos someten, la realidad sería ni más ni menos que la que tiene que ser… una en la que la gente puede compartir sin miedo a la caza de brujas que han comenzado los integristas del copyright.
Esa es la lucha más complicada, más difícil, pero una vez venzamos nuestros propios miedos y condicionamientos… una vez nos hayamos vencido a nosotros mismos, no existirá industria que pueda detener el futuro.

Tienes toda la razón. Hay una cosa que repite Javier Cuchí en su blog y que va en la misma línea: «Tu dinero decide y marca políticas». Es decir, cada uno es responsable de dónde gasta su dinero. Si compra CDs con canon, iPod’s con DRM, etc. o si no lo hace.
Por otra parte, resulta descorazonador cuando hablas de temas importantes sobre el canon y el link más visitado del día sea el del Sudoku.
O comprobar como las mismas personas que se quejan de lo mal que está la vivienda, no acuden a las manifestaciones ni tampoco se escandalizan demasiado por los casos de corrupción urbanística (que les encarecen la vivienda) pero eso sí, están completamente al tanto de lo que se cuece en Gran Hermano.
En fin, tendrá razón aquel que decía «tenemos lo que nos merecemos».
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Be pirate, my friend
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