Denialists and denialism

I’ve detected and faced denialism a couple of times and can recognize it much better than denialists themselves. As a matter of fact no matter how much evidence you provide them, denialists will keep asking more, new and different questions each time, even on ongoing advanced and non conclusive research, repeating the claims of the authorities they believe are the only ones able to be true (ad ignorantiam and ad authority fallacies) because they fight the “so called” establishment. Again they will feel attacked when their beliefs are clearly challenged by overwhelming evidence. They will not arise the previous exposed claims but will bring new ones endlessly.

I could spend the rest of my life investigating things like climate change, AIDS, vaccines, consciousness, building engineering, quantum physics, and the pseudoscience behind homeopathy and still no evidence and formulated plausible hypothesis would really convince them otherwise… ever. That’s when wishful thinking interferes with our ability to reason in the framework of science as the best tool we have to try to understand our world (and I underscore “to try”). I realize it is a possible defense mechanism to hide oneself from uncomfortable truths. I myself have been through that. Everything seems to be a conspiracy or simply biased, thus making difficult-to-stand assumptions (as if such conspiracies really could stand for so long having so many mutually exclusive interests at play). I realize there was nothing somebody could tell me to change my mind. Only self criticism finally helped me to change the way I faced reality.

In any case there are many questions still to be answered in all this fields; as scientific method guarantee will always happen in order to make a better knowledge in an ongoing self improving process. More questions will arise after the previous ones are answered. We still don’t know the exact mechanism of many issues, but we can know how they happen although further investigation has to be performed to construct a better knowledge. But not yet knowing everything does not mean that we have to necessarily respect some non to little plausible claims that ignore all the other evidence leaving in the way many at risk and many even dying in false hope.

Again; questions are being answered all the time, making our knowledge better. Let’s not confuse it with extraordinary claims that do not stand the slightest scientific criticism and ignore evidence cherry picking only what suits their prior beliefs. Criticism is not attack unless they really are only holding on to their own preformed belief, wishes and unrealistic assumptions.

At the end I’ve found out that this is simply a waste of time and that’s the reason I don’t really want to keep with this kind of debate that lead to nothing as one of the parts will never accept the evidence believing that only a full 100% accurate answer is possible and, if not having that, any idea is well suited to be considered as well. Well, not the way science works I’m afraid. The denialists are (unfortunately) free to keep questioning and not accepting scientific facts and more plausible hypothesis, but they will, at the end, have to face themselves and question their real not publicly declared personal interests.

And people who don’t get proper treatment on HIV – AIDS will keep on dying. And I will at least point this out whenever I’m able.

To finish the thread just a line: Those reading this can check the facts, find the information and decide by themselves who is the one who is wrong for it, of course, could be me.

I rest my case.

Denialists and denialism

Perdiendo mi religión 3, Dios muere

Retomo, tras muchos años, la serie describiendo mi transformación de persona religiosa a alguien que se puede considerar atea, es decir, alguien que no cree que exista dios alguno. Aquí podéis veir las entradas anteriores:

Parte 1 y parte 2.

¿Y por qué lo retomo? Porque últimamente he pensado mucho en la manera en la que los escépticos intentamos convencer a los religiosos de que están equivocados, y en este proceso reflexivo me estoy dando cuenta de que cometemos muchos errores. Tal vez sea porque en un intercambio de ideas sobre religión tendemos, con demasiada frecuencia, a caer en la descalificación y la burla, como si algo tan evidente para nosotros tuviera que serlo para todos.

Pensando en ello me doy cuenta de que el proceso de liberación de creencia en dioses es un proceso largo, de años y siempre cambiante. De hecho el proceso continúa. Mucho se aprende durante el camino, mucho se cuestiona y lo que casi siempre se cumple es que es algo que no ocurre de la noche a la mañana. Cuando cuestionamos las creencias de otras personas no estamos cuestionando aquello que se creen, sino una forma de vida.

Cuestionar la forma de vida no es una tarea sencilla y no es algo que deba de ser tomado a la ligera. Así que lo mejor es contar, desde la propia experiencia, el proceso que hemos tenido cada uno de nosotros con la esperanza, tal vez vana, de inspirar las mismas preguntas en las mentes de otros con el objetivo de lograr iniciar un proceso similar o parecido que durará, probablemente, también años.

Y ahora voy a hablar de la muerte de Dios, del Dios que todavía pensaba que podía existir porque tenía sentido que pudiera existir.

Es aquí cuando entra en mi vida una de las personas que más me han influido en mi vida. No es otro que Carl Sagan.

Y lo cierto es que no fue en aquel momento en el que me di cuenta de su influencia viendo Cosmos. Fue, en ese momento, algo más bien subconsciente. Ha sido después que me he dado cuenta, al volver a ver la serie Cosmos, de lo mucho que me ha influido a lo largo de los años.

Esto, junto a libros del mismo autor que me hicieron cuestionar todo lo referente a OVNIs y visitas de extraterrestres a la Tierra en tiempos pasados, me hicieron retomar muy en serio el método científico, se dio nueva vida al espíritu crítico y escéptico que debe guardarnos de creernos cualquier cosa, por lógica o absurda que nos parezca, sin la debida y proporcional evidencia necesaria.

La decepción conmigo mismo, descubrir la forma en la que me había engañado con tal de creerme lo que más me hubiera gustado que fuera realidad, me enfureció y de tal manera que durante años reaccioné con la misma furia ante afirmaciones religiosas o pseudocientíficas de todo tipo.

Y llegó esa pregunta inquietante. Y si Dios sólo existía en mi mente. Si sólo era una idea más inculcada y nunca cuestionada por la generalidad de las personas. ¿Qué ocurre si no existen los dioses?

Dios murió. Mejor dicho, la idea de Dios había muerto en mi mente probablemente antes de que realmente fuera consciente de ello. En realidad, nunca había podido afirmar, con honestidad saber que cualquier dios realmente existía. Que exista un dios deja de ser necesario para deleitarse con el Universo, para explicarlo, y por supuesto, para que éste exista. Estábamos solos, no había nada después y esa noción dando miedo al principio, nos llena de maravilla después. Fue, en pocas palabras, el punto de inflexión hacia una forma de ver la vida más cabal y razonable.

Poco podía imaginar que este cambio, importante sin duda, era apenas el comienzo de una odisea por los procelosos mundos de la credulidad en la que, lejos de sospecharlo, seguía y probablemente sigo en parte inmerso.

 

Perdiendo mi religión 3, Dios muere

Me gustaría creer pero va a ser que no

Me gustaría creer muchas cosas, pero no quiero creer sin más. Creo, de hecho, en muchas cosas, pero para hacerlo éstas tienen que pasar varios filtros que son los de la plausabilidad, cierto sentido común y lógica, la crítica y sobre todo, la inestimable ayuda del método científico.

Y aún y todo mucho de lo que creo no comprendo del todo, y muchas cosas están abiertas a ser descartadas con el tiempo. Si de algo me siento rico es de incertidumbres y de tener pocas certezas pero firmes.

Nada en este sistema que uso ha impedido que me maraville de las cosas de la naturaleza y el universo en general. Nada me ha impedido asombrarme con las grandes proezas de no pocos individuos a lo largo de la historia ni de identiciar lo que creo malo u horripilante.

Este sistema no sólo no me impide intentar discernir el bien del mal, para tratar de hacer el primero y evitar el segundo, sino que cuando lo hago tengo algo a lo que agarrarme con fuerza y una convicción que me ayudan a defenderlo ante la intolerancia y el fanatismo.

No, no necesito creerme cosas demasiado bonitas para ser verdad. Me basta con ser intelectualmente honesto, reconocer lo mucho que todavía hay que aprender y descartar lo absurdo, inverosimil o fantasioso que sin evidencia alguna a veces nos presentan como si fuera ciencia, al menos hasta que aparezcan evidencias sólidas que lo apoyen.

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Me gustaría creer pero va a ser que no