La Ley de la Propiedad Intelectual convertida en perversa

Cuando se crearon las primeras leyes de propiedad intelectual y de copyright hubo muchas opiniones en contra de éstas. Opiniones muy bien fundadas, brillantemente argumentadas por no pocos autores. Finalmente los intereses de las industrias que veían peligrar sus modelos de negocio se impusieron a la lógica y el sentido común, tendencia que ha continuado hasta hoy en día. Han pasado siglos y la última revisión de la Convención de Berna se produjo en 1979, hace unos 30 años, cuando la era digital no se estaba ni empezando a soñar siquiera.

La era digital, la comprensión actual, la lógica que sigue el proceso mental humano ha puesto tan en evidencia las carencias y faltas que en su día, hace dos siglos se apuntarons en los debates precedentes a las leyes de derecho de autor, que la situación se ha vuelto insostenible y hasta perversa.

Según redacciones y conceptos de hace dos siglos o como mucho treinta años, muchos de los usos que hoy hacemos de la tecnología, muchos de los usos lógicos y consecuentes que los ciudadanos realizan son considerados, según ciertas interpretaciones de esas leyes, como delictivas.

El intercambio de contenidos, la copia de contenidos, la distribución de contenidos sin ánimo de lucro se consideran acciones ilegales. La pregunta que tenemos que hacernos es una pregunta honesta ¿porqué es eso ilegal? Lo dice la ley. Tal vez el problema sea la ley entonces, y no los usos y costumbres de la ciudadanía. ¿No se contempla nunca esa posibilidad? Debería. Porque la gente que comparte contenidos de terceros no tiene la idea o intención de causar daño a esos creadores. Más bien es justo al contrario. Es más, es la gente que luego más anima la economía, que más gasta, que más compra, que más aporta a la sociedad, que más y mejor acaba también creando.

Estamos ante unas leyes perversas que mantienen en un rango de dogma religioso la creencia fuera de toda cuestión de que “todos los derechos reservados” es una idea aceptable e incuestionable.

Ha llegado el momento de preguntarnos si es cierto que cualquier autor se puede reservar todos los derechos, si tiene lógica y sentido prohibir el intercambio sin ánimo de lucro de los contenidos.

De la misma forma que la creación es imposible si no se  ha tomado prestado algo de nuestros predecesores y nuestro entorno, lo que creamos también se debe devolver en alguna medida a nuestro entorno y nuestros sucesores. No se puede encerrar lo tomado, no podemos hacer sin devolver parte. No podemos ser intelectualmente honestos si no reconocemos que nuestros logros tienen una deuda con el resto de la sociedad. Para bien o para mal hay que aprender en humildad a devolver, a ceder algunos derechos.

Volvemos pues a la Ley de Propiedad Intelectual y al Copyright. Es preciso enmendarlas, cambiarlas de arriba a abajo. Introducir los hechos científicos, eliminar las opiniones y la pasión. Hay que cambiar una ley para que la ciudadanía no sea llamada pirata por entender Internet y la tecnología. Hay que defender que el análisis científico se excluya en la toma de decisiones en un tema tan importante.

Es preciso rescatar la cultura del discurso demagógico de la presunta protección de los autores cuando lo que se quiere proteger es una elección de modelo de negocio basado en la pura especulación, en la escasez irreal de unos contenidos que no son escasos, sino que se pueden duplicar, multiplicar sin más límite que la necesidad humanda de saciar el hambre de conocimiento.

Claro que eso perjudica precisamente a aquellos que legislan. Acabaríamos teniendo sociedades con capacidad de pensamiento crítico. Gente difícil de manipular. Eso no gusta a los enemigos de la Libertad y la Justicia.


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La Ley de la Propiedad Intelectual convertida en perversa

2 comentarios en “La Ley de la Propiedad Intelectual convertida en perversa

  1. Hey 🙂

    El Convenio de Berna da un poco igual porque es libre adhesión. Lo que ocurre es que la directiva de la UE se guía por él. Por eso, Bruselas es lo importante, no Madrid y su LPI que sólo transponen. Estas próximas elecciones no son para pasar de ellas.

    Un abrazo

  2. Totalmente de acuerdo Alejandro. No entendemos que esta lucha se libra a escala global y hay que lidiar con la corrupción reinante en instituciones dependiente de la UE, ONU, etc. Pero políticamente podemos y debemos exigir hechos, no compromisos, a todos.

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