Sobre argumentos contra #nolesvotes parte segunda

Tras el artículo en el que trataba de rebatir tres de los principales argumentos contra #nolesvotes me he encontrado con otros tres argumentos y/o falacias que también merecen atención. Seguro que habrá más en el futuro, pero ahora nos centramos en estos: – #nolesvotes promueve la abstención; a pesar de #nolesvotes la gente irá a votar:

Esta falacia surge de políticos y es posible leerlo en algunos blogs también. El caso es que #nolesvotes no promueve la abstención, sino precisamente que se vaya a votar, pero que no se vote al PP, al PSOE o a CiU que han demostrado un absoluto desprecio hacia la ciudadanía al legislar a sabiendas de que lo que estaban haciendo está mal. Se me ocurren tres razones para difundir esta falsedad:

a) Ignorancia: Dicen que lo mejor es achacar a la ignorancia lo que podría ser también achacable a la mala intención. Vamos a pensar que es ignorancia, cosa, por cierto, imperdonable en los políticos. Lo malo no es ser ignorante, sino persistir obcecadamente en la ignorancia. Hoy en día creo que cualquiera tiene los medios suficientes para saber lo que realmente es #Nolesvotes. Otra cosa es que no les guste, pero desde luego no es promover la abstención, más bien al contrario, animar a todos votar, contra el bipartidismo por motivos más que suficientes.

b) Mala intención: Puede, y sólo puede, que realmente los políticos hayan caído en la fea tentación de mentir; que sepan que realmente esto no va de abstención, y prefieran intoxicar a la opinión pública asociando #nolesvotes con un simple “no votes”; quitando el “les” de la frase (el “les” se refiere al PP, PSOE y CiU). Algunos dirán que jamás harían tal cosa como mentir y engañar a la sociedad. Por desgracia algunos sospechamos que es eso precisamente en lo que algunos partidos y políticos son especialmente expertos y  la propia Ley  Sinde-Biden lo evidencia.

c) Desprecio hacia los otros partidos políticos y los ciudadanos que los votan: O puede que algunos políticos y ciudadanos piensen que votar a otros partidos que no sean PP, PSOE, CiU y alguno que otro más es como no votar. Eso demuestra un profundo desprecio hacia la propia democracia, el proceso democrático, la libertad de decisión de las personas y, claro está, esos otros proyectos y partidos políticos.

Pero cuando un político articula este tipo de falacia debería dimitir, o por ignorante y por lo tanto incompetente, o por mentir, o por burlarse de la propia esencia de la democracia y por lo tanto no merecer formar parte de ésta.

– Los que promueven #nolesvotes buscan protagonismo:

Cuando alguien carece o tiene pocos argumentos contra una iniciativa suele caer en la tentación de usar la falacia ad honorem. Se critica al impulsor o impulsores de la idea sin realmente criticar la idea en si, esperando que de alguna manera ésta quede invalidada. Muchos usuarios se sienten identificados con #nolesvotes porque llevan pensando o fomentando tal conducta desde hace años por una gran cantidad de motivos. Lo que une a la gente es el consenso, que en el caso que nos ocupa tiene como ejemplo la ley Biden-Sinde, pero no tanto por la ley en si, sino por la burla que su tramitación y aprobación forzada por el Gobierno de los EEUU significa para los ciudadanos de España.

¿Quienes han promovido #nolesvotes realmente quieren protagonismo? ¿Acaso lo necesitan? Y ¿Acaso es importante o relevante que sea o no así? ¿Invalidaría la iniciativa la respuesta en uno u otro sentido?

Personalmente conozco en persona a algunos de los que han lanzado la iniciativa y honestamente, poco importa si nos caen bien o mal, lo importante es que esta iniciativa, pacífica y democrática, se perfila como un medio razonable para un fin justo, denunciar que muchos partidos han dejado de trabajar hace tiempo para los que les pagamos el sueldo y prefieren trabajar para los intereses de unos pocos lobbys en detrimento de nuestras libertades y garantías legales.

– Las elecciones del 22 de Mayo son municipales y autonómicas, no generales:

¿Qué ocurre si en algún municipio el buen candidato es de uno de esos tres partidos y cualquiera de los otros candidatos es peor opción? ¿Votamos al que sabemos que lo va a hacer mal? ¿Apartamos al que lo ha hecho bien por el municipio porque el partido se ha burlado de los ciudadanos? Sin duda es difícil y de nuevo debemos recordar que nada es blanco o negro, sino matices de gris.

En realidad #Nolesvotes se inicia ahora, porque es el momento del consenso, pero creo que las próximas elecciones son un ensayo. Las próximas elecciones son un buen terreno de entrenamiento. Claro que muchos alcaldes y concejales nada saben o directamente están, como sería razonable, en contra de lo que su partido ha votado en Madrid; pero esto debería invitarnos a la reflexión: ¿Deberían esos candidatos abandonar el partido y presentarse por otro o por libre? ¿Sería posible hacer tal cosa? ¿Deberían declarar qué piensan realmente de las tácticas del partido bajo cuyas siglas se presentan? Si todos callan ante el abuso evidente ¿no son de alguna manera cómplices? ¿Qué tal si les preguntamos a los candidatos de esos partidos qué piensan de la charada alrededor de la Ley Biden-Sinde, los métodos empleados para aprobarla y decidimos así si vale la pena votarles?

No tengo una respuesta clara. Creo que hay casos y casos. Ciertamente me cuesta imaginar un municipio en mi entorno que no tenga más opción que votar a un candidato de esos partidos que se han burlado de la democracia, los jueces, la constitución y los ciudadanos, pero concedo que puede haberlos. ¿Debemos castigar a justos por pecadores? ¿Debemos hacer lo mismo que la Ley Biden-Sinde representa con la salvedad de que somos ciudadanos y por desgracia tenemos que defendernos de los políticos? Es una cuestión complicada de difícil respuesta. Lo dejo abierto a que la gente opine.

En cualquier caso como no somos los ciudadanos los que hemos empezado esta guerra, si bien seremos los que la terminemos, creo que es importante usar el 22 de Mayo como campo de experimentación. Ver qué funciona, que no, y en 2012 demostrar que hay ciudadanos capaces de hacer lo correcto, que es no votar a PP, PSOE y CiU. Más información en http://www.nolesvotes.com y en #nolesvotes Safe Creative #1102218547670

Sobre argumentos contra #nolesvotes parte segunda

Temo a los políticos pero temo más a los que los votan

España es un país en decadencia, o mejor dicho, un país que no ha sido todavía capaz de superar una época dictatorial. Guarda las formas, los mandatarios y las costumbres de hace años. Nada parece haber cambiado. Los políticos pocos, tal vez hayan empeorado, pero lo que sigue igual son los votantes.

España es un país que necesita volcarse en la tecnología y la innovación. Ideas como la del ministro de industria para acabar con la neutralidad en la Red son claros ejemplos de la deriva a la que estamos siendo llevados. Unos gobernantes incapaces e interesados, vendidos a la posibilidad de un beneficio inmediato, vendiendo cualquier posibilidad de futuro para esta sociedad y de paso destruyendo el Estado de Derecho.

Nunca nos hemos destacado por pensar a medio o largo plazo. Cuando la prefabricada crisis golpea nuestras costas nos lanzamos a defender a los que la han producido y nos olvidamos de lo que realmente importa, la tecnología, la creatividad, la productividad, los trabajadores.

¿Nos lo hemos ganado? ¿Hemos de resignarnos?

Creo que sí nos lo hemos ganado. Hemos cometido el error de creer en el espejismo una y otra vez pensando que alguno de los partidos mayoritarios haría algo por los ciudadanos. Pero de la decena de partidos principales ninguno ha sido capaz de dar la talla en un momento u otro. Creo que a estas alturas el sistema está tan corrompido que pocas opciones quedan ya.

La desobediencia civil es a estas alturas lo único a lo que algunos podemos agarrarnos mientras esperamos a que el resto de la sociedad se de cuenta de la charada en la que estamos metidos. Tal vez tardemos décadas, décadas irrecuperables. Tal vez este barco se hunda antes y no quede luego ya mucho que salvar. Al menos hemos avisado.

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Temo a los políticos pero temo más a los que los votan

El paradigma del empleado y el político

Si tenemos una empresa y un empleado nos miente, hace lo que le da la gana, nos quita dinero para sus caprichos y encima nos insulta públicamente llamandonos ladrones ¿qué hacemos? Entiendo que presumiblemente lo despediríamos sin más dilación.

En cambio a los políticos no sólo no les dejamos de votar, sino que por miedo a que el otro político de turno sea aún peor preferimos el mal menor y seguimos con él a pesar de la ofensa.

Si siguieramos contratando al mismo empleado por miedo a que el otro sea peor tal vez nos merezcamos que nos trate de esa manera.

Puede que la solución sea no contratar ni a uno ni a otro. Tal vez un día se den cuenta de que no vamos a darles ese de voto de confianza de no cambiar su actitud y empezar a respetar, aunque sólo sea un poco, a quienes les dan el sueldo cada mes.

Si queremos que algo cambie debemos dejar de tener miedo al mal mayor. Si hay que luchar contra monstruos más grandes, al menos que sea con la conciencia limpia de haber hecho lo correcto no formando parte de quienes con su voto son cómplices de la charada de la pretendida ilusión de que tenemos el poder de elección en un mundo comprado por corporaciones. Las únicas entidades que tienen derechos de ciudadanía.

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El texto de este artículo es de Mario Pena y está expresamente en devolución al dominio público.Videos tu.tv

El paradigma del empleado y el político