El paradigma del empleado y el político

Si tenemos una empresa y un empleado nos miente, hace lo que le da la gana, nos quita dinero para sus caprichos y encima nos insulta públicamente llamandonos ladrones ¿qué hacemos? Entiendo que presumiblemente lo despediríamos sin más dilación.

En cambio a los políticos no sólo no les dejamos de votar, sino que por miedo a que el otro político de turno sea aún peor preferimos el mal menor y seguimos con él a pesar de la ofensa.

Si siguieramos contratando al mismo empleado por miedo a que el otro sea peor tal vez nos merezcamos que nos trate de esa manera.

Puede que la solución sea no contratar ni a uno ni a otro. Tal vez un día se den cuenta de que no vamos a darles ese de voto de confianza de no cambiar su actitud y empezar a respetar, aunque sólo sea un poco, a quienes les dan el sueldo cada mes.

Si queremos que algo cambie debemos dejar de tener miedo al mal mayor. Si hay que luchar contra monstruos más grandes, al menos que sea con la conciencia limpia de haber hecho lo correcto no formando parte de quienes con su voto son cómplices de la charada de la pretendida ilusión de que tenemos el poder de elección en un mundo comprado por corporaciones. Las únicas entidades que tienen derechos de ciudadanía.

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El texto de este artículo es de Mario Pena y está expresamente en devolución al dominio público.Videos tu.tv

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