El paradigma del empleado y el político

Si tenemos una empresa y un empleado nos miente, hace lo que le da la gana, nos quita dinero para sus caprichos y encima nos insulta públicamente llamandonos ladrones ¿qué hacemos? Entiendo que presumiblemente lo despediríamos sin más dilación.

En cambio a los políticos no sólo no les dejamos de votar, sino que por miedo a que el otro político de turno sea aún peor preferimos el mal menor y seguimos con él a pesar de la ofensa.

Si siguieramos contratando al mismo empleado por miedo a que el otro sea peor tal vez nos merezcamos que nos trate de esa manera.

Puede que la solución sea no contratar ni a uno ni a otro. Tal vez un día se den cuenta de que no vamos a darles ese de voto de confianza de no cambiar su actitud y empezar a respetar, aunque sólo sea un poco, a quienes les dan el sueldo cada mes.

Si queremos que algo cambie debemos dejar de tener miedo al mal mayor. Si hay que luchar contra monstruos más grandes, al menos que sea con la conciencia limpia de haber hecho lo correcto no formando parte de quienes con su voto son cómplices de la charada de la pretendida ilusión de que tenemos el poder de elección en un mundo comprado por corporaciones. Las únicas entidades que tienen derechos de ciudadanía.

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El texto de este artículo es de Mario Pena y está expresamente en devolución al dominio público.Videos tu.tv

El paradigma del empleado y el político

Una crisis para reir o para llorar

Elijan ustedes señores… que a pesar de todo no hay revolución. No se preocupen, la sangre no llegará al río. Si acaso la de algunos desesperados currantes que no vean salida a una situación desesperada. Resumo la crisis con mi experta opinión de economista. ¿Se rién? Háganlo, pero es que visto que los expertos que siguen hablando son los mismos que no la vieron venir o la provocaron como que me da igual. Soy experto en economía. Qué remedio si tengo que sacar adelante a mi familia con únicamente mi nómina… y pago impuestos a lo bestia.

Una serie de expertos economistas, banqueros ricos y empresarios codiciosos provocan la más importante crísis de los últimos siglos con su incompetencia, su malversación, su robo descarado y la más repugnante de las especulaciones financieras. En líneas generales podríamos llamar a los principales responsables “banqueros” aunque quede bien claro que hablo de los banqueros ricos, los poderosos, los que cortan el bacalao, no los banqueros de a pie que son los que dan la cara y los primeros en sufrir las acciones de sus hermanastros mayores.

Los ricos banqueros y sus aliados se saben que han provocado un gran desfalco. Ahora paralizan los créditos para que alguien, no ellos, claro, cubran el agujero y de paso les den algo más. Eso sí, ellos siguen con sus chalets, sus jets, sus sueldos millonarios. Pero son un atajo de incompetentes o demasiado competentes (para robarnos a todos).

Todo se para. Hay crisis y la solución es pagar a esta banda de desgraciados con los impuestos de todos… hasta agotar todo el fondo. Entre los especuladores hay que incluir a muchos promotores inmobiliarios y gente que ha caído den la trampa de los codiciosos.

Entre gritos de pánico tenemos crisis hasta en la sopa (las marcas no son ajenas a este descalabro) y nos preparan para lo peor. Los que vayan a la calle serán los currelas, los humildes trabajadores. Los banqueros no, sus contratos están blindados, los empresarios corruptos no, sus contratos están blindados y están recibiendo nuestro dinero. Necesitan mantener el trabajo para contar el dinero que les damos de nuestros impuestos.

¿Pensaban que la cosa acabaría ahí?

Nada más lejos.

Despidos, cierres de negocios y empresas. Muchos. Gente con miedo a coger vacaciones o a protestar por las interminables horas extras que no se pagan por miedo a ser despedidos… y aún y todo son despedidos.

Millones a la calle, pero ahí no veremos a los banqueros o a los expertos economistas. Ni a los políticos corruptos,  ni a nadie que se les parezca. Sólo una triste masa de padres y madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas. Lo ladrones ya están con nuestro dinero y no lo repartirán hasta que no se aseguren su nuevo sistema de especulación con el cual volvernos a robar en el futuro.

Pero no pasa nada. Todavía hay algo más ¿qué se pensaban?

Ahora hay un agujero en las arcas públicas ¿o es arcadas públicas? Nuestra seguridad social, nuestra jubilación está en riesgo y ¿qué hacemos pues?

Sí, lo que habían pensado, subir los impuestos pero ¿a los ricos banqueros? Noooo, por favor. Ellos son intocables, ellos hacen las leyes, desayunan con los menestros y menestras (hay que ser políticamente correcto). Que paguen los currelas, los de siempre. Total siguen tragando sin protestar, sin ver la farsa, la mentira y el robo del que son objeto…

Nos roban y pagamos al ladrón. Como hemos gastado mucho para pagar al ladrón nos suben los impuestos a los que hemos pagado al ladrón y en proporción mucho más que a los más dinero o medios tienen. Y no, los ladrones no pagan. Se limitan a contar nuestro dinero y pensar de qué manera podrán sacarnos más dinero más adelante.

Pero no hay revolución. Seguiremos votando repúblicano o demócrata, PP o PSOE. Seguiremos viendo la tele con la mandíbula colgando, ciegos, sordos y mudos. Todo al mismo tiempo. Estamos demasiado cómodos o tenemos demasiado miedo. O ambas cosas.

Tal vez tengamos exactamente aquello que nos merecemos.

¿No creen que es como para reirse? Porque yo creo que no.

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Una crisis para reir o para llorar