El Grupo Parlamentario Socialista contra la “piratería cultural”

Según leo en Meneame, el Grupo Socialista prepara un plan para luchar contra la que llaman piratería cultural. Hispalinux ya nos avisa de las más que posibles conclusiones de dicha propuesta. No son noticias nuevas. Es notorio como la clase política (la inmensa mayoría de ésta) carece del debido conocimiento o interés en las nuevas tecnologías y se rigen por la influencia de ciertos lobbys de presión que no vamos a mencionar pero que todos conocemos.

Creo que el problema es el concepto de piratería que tienen algunos y que se basa en la continua manipulación propagandística de una industria que ante los irreversibles cambios que se le exigen en su modelo de negocio, pretende seguir manteniendo el mismo estatus quo en el que sólo una élite tiene derecho a promover el entretenimiento y la cultura.

Cuando los métodos de creación, difusión, copia, publicación de contenidos se socializan, no cabe considerar eso como algo malo, sino al contrario como una auténtica maravilla que conviene aceptar y explorar. Es una ocasión única para acercar la cultura, de devolver la cultura a sus respectivos dueños, la sociedad y no mantener extraños privilegios a una limitada élite que no ni a todos los creadores ni mucho menos a la sociedad.

Se intentan mantener unos modelos de negocio que favorecen la no innovación, el estancamiento cultural y el fomento de la presencia de los abogados en la sociedad civil. El adoctrinamiento religioso del copyright es una aberración que no tiene cabida en pleno siglo XXI.

Llamar a los usuarios de nuevas tecnologías piratas es un insulto a la inteligencia. La piratería, la auténtica, es el plagio (y eso lo practican sin reparo muchas de las empresas que más alentan llevar ante a los tribunales a honrados ciudadanos), y lo demás son formas más o menos descontroladas de no haber aceptado desde un principio que el modelo de negocio tiene que cambiar sí o sí.

Existe una nueva dimensión de la propiedad intelectual, una nueva forma de ser creador y consumidor. Muchos que hoy viven de eso, igual mañana ya no pueden hacerlo. Es posible que la cultura tenga que volver a estar en mano de los ciudadanos. Es posible que contenidos sin calidad dejen de tener su público objetivo, porque igual el público objetivo ha descubierto y demanda calidad en lugar de puro entretenimiento sin más.

Que a la clase política le de miedo que cada día existan más personas capaces de pensar por si mismas es lo que nos debe servir de acicate para luchar contra los absurdos intentos de una clase política que cree que Internet puede y debe ser controlada para sus amigos.

El Grupo Parlamentario Socialista contra la “piratería cultural”