La SOPA tal vez no esté tan mal

Veamos, ya es hora de pensar en otros términos sobre la famosa SOPA y la PIPA de la que tanto se habla desde hace unos meses. Tal vez no esté tan mal al fin y al cabo.

En cierto modo tenemos que admitir que, como dicen los que impulsan esta ley, ”internet es el oeste salvaje, una utopía de libertad sin fronteras para la decencia o el respeto”. Con tan sesuda reflexión no podemos sino estar de acuerdo. Sobre todo los que cada vez peinamos más canas.

¿No les incomoda que cada poco tiempo tengamos que adaptarnos a un nuevo gran proyecto web? ¿No era todo mucho más sencillo antes? ¿No estábamos ya más que repletos de novedad con MySpace como para que luego nos tuviéramos que adaptar a Facebook y Twitter. Y ahora nos tenemos que hacer con Google+ y con tantas otras cosas que se cuecen.

Cansado estoy ya del Spotify o Grooveshark de turno, o el dichoso iTunes que no hay quien deje de ver en cualquier lado en el que se habla de negocio musical.

Es hora de parar esto y pararlo ya. Dejar Internet quieta es imprescindible.

Honestamente, los grandes proyectos como Youtube, Twitter, Facebook o Wikipedia es poco probable que sean tocados por SOPA,  sobre todo tras la campaña de amenazas que han lanzado éstos, pero sí que ya no podrán aparecer nuevos proyectos que les hagan sombra y más importante, nos obliguen a cambiar nuestras costumbres y prioridades… una vez. y otra vez, y otra… Que algunos cientos de miles de usuarios pierdan muchos de sus contenidos online, es un pequeño precio que tendrán que estar dispuestos a pagar por el bien de los negocios basados en modelos de escasez del siglo XIX.

Dicen que la innovación es importante, pero puede ser una auténtica locura si nos obliga a plantearnos nuevos conceptos cada pocos años, cuando no meses.

Internet y la tecnología avanzan demasiado rápido para nosotros y lo mejor es frenar de golpe, aunque eso implique que muchas cosas desaparezcan y otras muchas no lleguen a nacer. De eso se trata, de pararlo todo y de que los que realmente saben sigan con su negocio como si esta locura jamás hubiera existido.

Es imprescindible que sean Sony, Disney, Universal Music, News Corporation y similares los que impongan de forma clara qué es lo que debemos consumir, cuándo y sobre todo cómo ¡pagando cada vez!

Eso del libre pensamiento, de los canales alternativos de flujo de información, de la socialización de la tecnología y el proceso creativo no es más que comunismo camuflado y bien sabemos lo importante que es mantener en forma el capitalismo especulativo que tan buenos resultados ha dado en los últimos años para enriquecer a unas cuantas cabezas privilegiadas.

Son muchos los puestos de trabajo que están en juego si no se aprueba SOPA, ACTA, PIPA, LEYSINDE y similares. Piensen en los pobres abogados que cobran 800 dólares la hora, en los lobbys que tan duro trabajan manejando cientos de millones de Washington, Bruselas o Madrid. Piensen, en definitiva la de gente que en las grandes empresas deberían tener que empezar a trabajar de nuevo para hacer algo diferente y abandonar su siempre quejumbrosa costumbre de evitar todo cambio.

Paremos Internet, que ya ha ido demasiado lejos. Dejemos que sólo canten los artistas que esas grandes empresas dicen que son los que hay que escuchar.

Con el tiempo nos daremos cuenta que sólo pueden reírse las personas que tengan la mejor risa, y esa es la de aquellos que acumulan el dinero de todos.

 

Si quieres saber más, visita este enlace de “perros con flautas”: http://americancensorship.org/

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La SOPA tal vez no esté tan mal

Culpable de tener cuatro gatos tuiteros

Lo confieso, soy culpable. De tener cuatro gatos tuiteros. Durante varios años he criado a cuatro gatos especializados en usar el tuiter y el feisbuc. No sólo son gatos, de color negro para más inri, sino que además son delincuentes, con parche en un ojo, antidemócratas, antisistema y anti todo lo que se menea, especialmente si tiene plumas o parece un ratón.

Yo siempre había pensado que para que exista una democracia sana era necesario que los ciudadanos sean eso, ciudadanos, cabales, bien informados, críticos, pero no, los ciudadanos deben acatar lo que diga la mayoría, aunque esa mayoría parezca tener atributos más parecidos a los de zombies que otra cosa. Así que los ciudadanos deben perder, según algunos, el derecho a protestar si esa protesta contraviene a la de la mayoría. En consecuencia no debe haber nunca una minoría ni la más mínima protesta. Si no son mayoría, si no representan a nadie, es decir, si no son apoderados de otra persona, no pueden hablar. Representarse a uno mismo simplemente no vale salvo que sea cuando se va con una papeleta cada cuatro años en principio dando carta blanca para que los gobiernos elegidos hagan lo que les de en gana, estuviera o no en su programa electoral sobre todo si El Tio Sam así lo ordena.

Los que crean que en democracia la gente tiene derecho a expresarse por si misma, se equivocan. La definición de democracia y antidemócrata es la de uno de un lobby. Cualquiera que contradiga esa opinión es, en consecuencia, un antidemócrata. Así cerramos el círculo.

Así que yo ya no opino, no pienso. ¿Para qué? Dejo que mis gatos sean los que escriban como locos por el tuiter y por el feisbuc. Son los responsables de que gobiernos enteros cambien, que se retrase por unos minutos leyes que se burlan de los jueces y la separación de poderes, son los responsables antidemócratas de representar la opinión prohibida de aquellos que, paradógicamente, resultan ser más ciudadanos que otros que se limitan a defender aquello por lo que han recibido el cheque de turno. He intentado separarlos de los teclados, pero arañan. Me da miedo cómo podrían responder si dejan de poder usar el intrené ese del demonio.

Culpable de tener cuatro gatos tuiteros

La lista de la vergüenza, las empresas que apoyan SOPA

Seth Godin nos muestra la lista de algunas de las organizaciones que están detrás de uno de los lobbys que están forzando la imposición de la censura a nivel mundial, SOPA. ¿No sabes qué es SOPA? Lee estos artículos aquí  aquí aquí (en inglés los tres enlaces) o aquí (en español):  Esta es, poca palabras, la lista de la vergüenza y no está compuesta por artistas, sino por grandes consejos de administración, abogados, intermediarios en proceso de obsolescencia y explotadores de artistas:

ABC
AFTRA – American Federation of Television and Radio Artists
AFM – American Federation of Musicians
AAP – Association of American Publishers
ASCAP
BMG Chrysalis
BMI
CBS Corporation
Cengage Learning
DGA – Directors Guild of America
Disney Publishing Worldwide, Inc.
EMI Music Publishing
ESPN
Graphic Artists Guild
Hachette Book Group
HarperCollins Publishers L.L.C.
Hyperion
IATSE – International Alliance of Theatrical Stage Employees, Moving Picture Technicians, Artists and Allied Crafts of the United States, its Territories and Canada
International Brotherhood of Teamsters
Kaufman Astoria Studios
Macmillan
Major League Baseball
Marvel Entertainment, LLC
McGraw-Hill Education
MPA – The Association of Magazine Media
NFL – National Football League
National Music Publishers’ Association
NBCUniversal
News Corporation
New York Production Alliance
New York State AFL-CIO
Pearson Education
Penguin Group (USA), Inc.
The Perseus Books Group
Producers Guild of America East
Random House
Reed Elsevier
SAG – Screen Actors Guild
Scholastic, Inc.
Silvercup Studios
Simon & Schuster, Inc.
Sony Music Entertainment
Sony/ATV Music Publishing
Time Warner Inc.
United States Tennis Association
Universal Music Group
Universal Music Publishing Group
Viacom
Warner Music Group
W.W. Norton & Company
Wolters Kluwer

 

Menea

 

La lista de la vergüenza, las empresas que apoyan SOPA

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Los sistemas corrompidos favorecen a los corruptos

Lo primero que hay que decir es que por encima de todo hemos de tener en cuenta la presunción de inocencia, algo que muchos de los arrestados en la operación del fin de la semana pasada contra directivos de SGAE y SDAE no desean para ciertas páginas de enlaces.

Dicho ésto creo que es importante aclarar ciertos conceptos pues mucha gente se ha alegrado muchísimo por las detenciones, como si éstas representaran un fin en si mismas o una claudicación de ciertos grupos pro-copyright extremo. Nada más lejos porque:

1.- Esto es sólo el comienzo de lo que esperamos sea un juicio que esclarezca las siempre oscuras cuentas de ciertas entidades de gestión para cuyos directivos hemos de, pese a nuestros deseos personales, defender la presunción de inocencia con la misma fuerza con la que éstos y muchos de los que los apoyan la niegan por igual a ciudadanos y páginas web de enlaces y descargas.

2.- Nos podemos encontrar ante un genuino caso de piratería auténtica, en la que los supuestos guardianes de los intereses de los autores, principalmente los más pequeños, han presuntamente optado por apropiarse del dinero de éstos para su exclusivo lucro.

3.- Nada ha cambiado con el copyright actual que en realidad es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad. La cuestión última es que la deriva extremista de las leyes de derechos de autor y copyright, que ya chocaban con la realidad en pleno siglo XX, compromete la innovación y los ingresos actuales y futuros de los autores al no permitirse explorar, por activa o pasiva, nuevos modelos de negocio y valor además de la capacidad de acceso al conocimiento y la cultura de los países más pobres.

Conclusión:

Estamos a pocos meses o días de demostrar una vez más que efectivamente un sistema corrompido favorece a los corruptos. Pero no debemos perder de vista que el sistema actual de copyright y derechos de autor lejos de mejorar ha empeorado hasta extremos que no podíamos ni soñar. Y continúa empeorando. Es vital que entre todos, en mayor o menor medida, devolvamos a las leyes que regulan los derechos de los autores a la senda de la cordura de la que jamás debieron escapar por el sólo beneficio de grandes corporaciones y no de los autores, intérpretes y creadores en general.

 

Los sistemas corrompidos favorecen a los corruptos

Es la competencia patanes, no la piratería

Perdón por el patanes, era sólo para llamar la atención 😀

¿Pirateas contenidos? ¿Cuánto pagarías por una película? ¿Y por una canción?

Son todas preguntas capciosas. ¿Porqué? Empecemos por el término piratería:

Como he sostenido muchas veces el término “piratería” no se aplica en muchas ocasiones correctamente, sino más bien dar apariencia de certeza a una mera opinión. La piratería es la que secuestra aviones y barcos, como algunos gobiernos hacen. Que alguien copie o comparta un contenido sujeto a todos los derechos reservados no deja de ser una presunta infracción de derechos de autor dependiendo de las circunstancias y la legislación aplicable.

Además alguien puede argumentar que el continuo incremento de los términos de validez de “todos los derechos reservados” es una piratería (legal) del dominio público. Otro podría decir que quitar a los jueces del proceso que debe decidir si una página de enlaces vulnera o no los derechos de propiedad de alguien es igualmente una forma de piratear la propia esencia de la democracia y la separación de poderes para dar un trato de privilegio a unos intermediarios que se niegan a cambiar o desaparecer.

Así que el tema, cuestiones morales a parte, se reduce a un mero cambio en las formas de consumo y acceso a los contenidos, sean culturales o de puro entretenimiento.

Yo nunca respondo a una encuesta que me pregunta si consumo contenidos pirateados, porque tal vez no sean contenidos pirateados. Si respondo que sí estoy validando la opinión de que algo que puede o no ser ilícito, lo es. Si respondo que no, lo valido igualmente ya que legitimo igualmente la pregunta, luego el supuesto. La pregunta no es correcta porque la respuesta fortalece el argumento subjetivo y rebatible de quien pregunta.

Tampoco es una pregunta válida el “¿cuánto estás dispuesto a pagar por una película?” que de igual manera que como ocurre con el término “piratería” asume que la forma correcta de remunerar al creador es pagando por el contenido directamente, como si no existieran otras opciones.

Vamos a recordar dos conceptos básicos, pero que muchos no comprenden: un tomate, no es comparable a la fotografía de un tomate.

No puedes producir cientos, miles de tomates iguales sin gastar proporcionalmente muchos recursos en forma de tierra, agua, sol, tiempo, arados, etc. Puedes en cambio producir cientos, miles, millones, billones de copias idénticas de fotografías de tomates sin apenas notar un incremento de coste en todo el proceso.

Eso es porque lo inmaterial, a diferencia de lo material, se puede copiar, creando obras idénticas sin que nadie pierda su propia copia en el proceso.

¿Es que no hay nada inmaterial en el tomate físico? Sí, la noción, el conocimiento de cómo se ha de cultivar. Eso sí se puede copiar. Alguien puede tener la fórmula, el conocimiento inmaterial para cultivar tomates, sin que el que lo ideó en primer lugar deje de poder cultivar con ese mismo procedimiento.

Eso nos lleva a la otra pregunta ¿no hay nada único y no copiable en el contenido digital? Sí que lo hay, el proceso de crearlo. Es único e irrepetible y cuesta tiempo, ergo dinero para muchos. Eso debe poder ser remunerado de alguna manera pero la venta y distribución de la obra per se no tiene porqué ser la única, ni mucho menos la mejor, opción viable. El precio por contenido no tiene porqué ser lo único que se cuestione.

Porque lo que realmente tiene valor es lo material, lo que no se puede o es difícil de copiar. Así el creador debe exigir que se pague por el trabajo que se hace, y si se obtiene un rendimiento económico de su obra. El objetivo de sus solicitudes debería ser el intermediario, si lo tiene, o el usuario final, si no tiene intermediario.

Pero insisto en que se debe de considerar el pago por lo no copiable ¿y qué puede ser esto? Pues el valor añadido, el servicio, la conveniencia por un lado, y la remuneración indirecta por otro.

Centrémonos ahora en lo primero: el valor añadido. Si se pretende que se pague por la copia y distribución de contenidos sin más, se compite con cada una de las personas que puede copiar y distribuir copias. La totalidad de personas, los ciudadanos que tienen una conexión a Internet o un llavero USB  portátil. Son además los que en última instancia pueden querer pagar por lo que hacen los artistas, por el trabajo que supone dar como fruto una obra.

La clave pues está en la experiencia tal y como ocurre en el hecho de ir al cine. No se paga por el contenido (al fin y al cabo no te quedas con la película para verla después), se paga por la experiencia completa. De la misma manera para conseguir que la gente quiera pagar a los creadores por lo que hacen, deberán competir de forma mejor y más efectiva. Como imponer un precio es un error, ya que impone una barrera que la copia individual entre particulares sin ánimo de lucro no tiene, hay que ofrecer el valor añadido de la comodidad en forma de reducidas tarifas planas con ubicuidad, segmentación, interacción con los fans, merchandising a precios reducidos, etc. El límite está en la imaginación.

Lamentablemente no anda la industria sobrada de imaginación cuando las únicas preguntas que se plantean son las arriba mencionadas. Igualmente leyes forzadas que llaman criminal a una generación completa sólo consiguen el efecto contrario al deseable, precipitando una rápida desafección de los consumidores hacia los artistas mientras los intermediarios, auténticos culpables de la crisis por no evolucionar, huyen con los dividendos.

Safe Creative #1102248567693

Es la competencia patanes, no la piratería