Triolocría: “Verde sonámbulo” una canción con letra de Lorca con licencia Creative Commons

Para muchos puede que pase como una noticia desapercibida, pero es en realidad algo grande que he tenido el honor de poder seguir desde una fase bastante temprana de negociación. También quiero pensar que tanto yo como SafeCreative hemos sido de utilidad en alguna fase. Hoy ya es una realidad, pequeña y sin embargo inmensa, extraña, tal vez anecdótica, pero síntoma de que las cosas están cambiando. Mi amado Lorca, creador entre mis favoritos, gracias a la comprensión de sus herederos tiene una canción de uno de sus poemas con licencia creative commons (by-nc-nd 3.0, un buen paso en la dirección correcta). ¡Gracias Triolocría! Ha sido un honor formar un poco parte de este gran logro. Aquí un primer vídeo del debut en concierto de esta maravillosa canción:

Información sobre Verde Sonámbulo aquí: http://www.safecreative.org/work/1005266413013

Ya lo decía el propio Lorca,

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.

La magia, mi querido amigo Federico, ha ocurrido.

Triolocría: “Verde sonámbulo” una canción con letra de Lorca con licencia Creative Commons

Manifiestos a favor de compartir cultura y conocimiento

Vídeo de David Ruiz, una fantástica obra derivada para Red SOStenible, en la que muestra una colección importantes creadores de todos los tiempos compartiendo su opinión acerca de la cultura y el conocimiento y si ésta debiera ser un mero objeto de mercado. El vídeo está basado en un artículo escrito hace poco por MangasVerdes.

Manifiestos a favor de compartir cultura y conocimiento

¡Cigarra!

vía: http://users.fulladsl.be/spb1667/cultural/lorca/libro_de_poemas/cigarra.html
¡CIGARRA!

Por Federico García Lorca
3 de agosto de 1918
(Fuente Vaqueros, Granada)
A María Luisa

¡Cigarra!
¡Dichosa tú!,
que sobre el lecho de tierra
mueres borracha de luz.

Tú sabes de las campiñas
el secreto de la vida,
y el cuento del hada vieja
que nacer hierba sentía
en ti quedóse guardado.

¡Cigarra!
¡Dichosa tú!,
pues mueres bajo la sangre
de un corazón todo azul.
La luz es Dios que desciende,
y el sol
brecha por donde se filtra.

¡Cigarra!
¡Dichosa tú!,
pues sientes en la agonía
todo el peso del azul.
Todo lo vivo que pasa
por las puertas de la muerte
va con la cabeza baja
y un aire blanco durmiente.
Con habla de pensamiento.
Sin sonidos…
Tristemente,
cubierto con el silencio
que es el manto de la muerte.

Mas tú, cigarra encantada,
derramando son, te mueres
y quedas transfigurada
en sonido y luz celeste.

¡Cigarra!
¡Dichosa tú!,
pues te envuelve con su manto
el propio Espíritu Santo,
que es la luz.

¡Cigarra!
Estrella sonora
sobre los campos dormidos,
vieja amiga de las ranas
y de los oscuros grillos,
tienes sepulcros de oro
en los rayos tremolinos
del sol que dulce te hiere
en la fuerza del Estío,
y el sol se lleva tu alma
para hacerla luz.

Sea mi corazón cigarra
sobre los campos divinos.
Que muera cantando lento
por el cielo azul herido
y cuando esté ya expirando
una mujer que adivino
lo derrame con sus manos
por el polvo.

Y mi sangre sobre el campo
sea rosado y dulce limo
donde claven sus azadas
los cansados campesinos.

¡Cigarra!
¡Dichosa tú!,
pues te hieren las espadas invisibles
del azul.

¡Cigarra!

Manifiestos a favor de la cultura

Copio y pego un texto de Federico García Lorca que Manuel de Mangasverdes ha tenido el acierto de recordarnos a los que luchamos en pro de la cultura y la causa de la libertad y la justicia:

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?.

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

Medio pan y un libro‘, Federico García Lorca

Manifiestos a favor de la cultura