Creencia, religión y ciencia

Cuando alguien dice que algo aparentemente sobrenatural existe, yo le suelo preguntar que cómo lo sabe, cómo ha adquirido ese conocimiento y con qué pruebas cuenta para tan extraordinaria afirmación. Y eso sin entrar en tipos de seres sobrenaturales benignos, malignos, influyentes o agnósticos.

Cuando yo digo que no crea que existan esos seres sobrenaturales, me suelen decir que los estoy negando. Existe una importante diferencia entre no creerse algo, o no aceptar algo concreto en ausencia de evidencias, con negar la existencia de algo.

Si alguien, por casualidad, intuición, infiere que algo existe, no cambia en absoluto la realidad. Puede que exista, puede que no, pero científicamente hablando no existe ningún motivo real por el cual tenga que creerme y aceptar como verdad lo que dice. Igualmente tampoco estoy obligado a tener en consideración cualquier idea que pretenda rellenar los huecos de nuestras lagunas y desconocimientos; que son muchos.

Es más; quien afirma la existencia de algo, si ese algo realmente existe, tiene todas las ventajas posibles para demostrar que tiene razón y yo estoy equivocado pues puede o podrá llegar a demostrarlo. Que yo descarte sus conclusiones, que no acepte sus premisas no tiene otro objeto que servir de acicate a demostrar con unas mínimas garantías lo que afirma.

Lo correcto es que yo no acepte sin evidencias por mucho que me pueda gustar o no una idea. No me equivoco al pedir evidencias incluso aunque luego se demuestre que eso concreto es real. E incluso en ese momento debemos admitir que esa realidad puede ser aparente.

No tiene razón quien acierta, sino quien demuestra con evidencias que lo que dice es cierto. Exigir reconocimiento por haber intuído algo que luego otros han demostrado tiene el valor de haber inspirado a quienes mediante la experimentación, en análisis, la comprobación de hipótesis y la elaboración de teorías, siempre mejorables, demuestran la afirmación en un grado razonablemente aceptable; pero no va más allá a no ser que se participe de esa investigación científica.

Y en ninguno de los casos el conocimiento adquirido o por adquirir será posiblemente definitivo, sino que tiene que suscitar más preguntas; única forma de avanzar que tiene nuestra especie.

Creencia, religión y ciencia

En pleno siglo XXI

En pleno siglo XXI, y gracias a la tecnología, podemos tener fotos y vídeos de cualquier noticia alrededor del mundo en segundos. Los especuladores financieros, brokers e inversores pueden realizar cientos de miles de compras, ventas, transacciones, por importe de millones de dólares en cuestión de segundos, minutos e incluso décimas de segundo. En cuestión de minutos un país puede ser puesto contra la espada y la pared en relación a su solvencia. En pleno siglo XXI la gente se puede organizar en cuestión de minutos para crear presión sobre sus gobiernos y hacer revoluciones con el fin de que algo cambie. En cuestión de pocas horas el capítulo de una serie recién estrenada puede ser encapsulado, codificado y subtitulado en cualquier idioma y ser accesible a cualquier persona que tenga conexión de Internet en el mundo…

… pero…

… por algúne extraño motivo, si deseas hacer una transferencia de un banco de tu país a otro banco de tu país, el dinero tarda dos días en llegar de una cuenta a otra; en pleno siglo XXI.

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En pleno siglo XXI

Levantarse e irse

La calidad de las personas se muestra en la capacidad de aceptar críticas. El nivel de la democracia se mide por su libertad de expresión. Me pregunto si ésta periodista que es expulsada de la sala es la única periodista íntegra que queda en este desdichado país…

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La verdadera cara del “Foro para la Nueva Economía” from tgalvez on Vimeo.

Levantarse e irse