Superstición y realidad en Japón

Tras el terrible terremoto y consecuencias de éste, como el tsunami, la emergencia nuclear en Fukushima y corrimientos de tierra, se suceden reacciones por el mundo.

Nos encontramos con personas que están radicalmente en contra de la energía nuclear de fisión que casi parece que desearan que algo horripilante ocurriera. No me siento fan de la energía nuclear actual, pero lo mejor es buscar información, comprender lo importante que es ésta en estos momentos y que sin duda lo que ha pasado ha sido terrible pero no hubiera dejado de serlo de no haber afectado a esas centrales nucleares.

Pero más me alarma que entre los trending topics de twitter tengamos el término “prayer” o rezo en español, como si rezar fuera a cambiar algo. No me entiendan mal, comprendo que en muchos casos es una forma de empatizar con ciudadanos hermanos que sufren en otro país. En muchos casos equivale a decir que nuestro pensamiento está con ellos y eso ya es de ayuda, no lo dudo, pero hay quien realmente se cree que rezando se logra algo, que un ser invisible e indemostrable puede interceder de alguna manera por los que hoy sufren en el país nipón.

Pero la figura denominada como “Dios” tiene tanta influencia a la hora de aliviar los problemas de la sociedad como a la hora de influir en que el terremoto y posterior tsunami se produjera; esto es, ninguna.

El terremoto, como otros que vendrán y otros que lo han precedido tiene un origen físico, geológico que se puede estudiar y analizar. Es sólo una pequeña, me temo que diminuta, muestra de que el planeta en el que vivimos existe actividad geológica.

Así ha sido desde el inicio y hasta el final. Se experimentarán fenómenos peores y menores en los años por venir, descubriremos fenómenos similares en tiempos pasados. En algún momento un super volcán hará explosión y de igual manera ningún dios, ningún ser supernatural consciente, habrá tenido nada que ver.

Y por cierto, en 2012 las cosas no serán distintas de lo que ha ido ocurriendo a lo largo de 4.500 millones de años. Puede que estalle un super volcán, que vivamos temibles terremotos, o puede que no ocurra nada de ello. Nada será muestra de que rezar haya solucionado o precipitado nada.

Empecemos a empatizar con los que sufren, empecemos a actuar de una manera u otra, empecemos a animar más la investigación científica porque; las construcciones resistentes a fenómenos sísmicos, sistemas de alerta temprana, preparación y conocimiento ciudadano es lo que evita más muertes y sufrimiento mientras los seres humanos dependamos de los fenómenos naturales a los que nos enfrentamos cada día; como cuando llueve, sale el sol, cae un meteoro gigante o estalla la caldera volcánica más grande de la Tierra.

Superstición y realidad en Japón

Una sonrisa en medio del dolor infinito

Entre el dolor más absoluto, ante la impasible mirada de los poderosos que han sumido en la ruina propiciando la aniquilación de una tierra y la muerte de tantos miles, a veces surge un pequeño rayo de luz. Ojalá hubiera más. Ojalá se pudiera cambiar lo que ha pasado. Ojalá fueramos capaces de aprender la lección y las naciones ricas acaben con la extrema pobreza en el mundo, de nuestros hermanos y amigos que han nacido en las partes más pobres del mundo y se enfrentan al drama de la destrucción más absoluta. Ojalá se conmuevan todos los corazones, pero sobre todo las mentes. Porque tenemos que forzar a nuestros políticos a que las palabras no queden ahí y existan acciones urgentes y masivas para evitar que más seres lo pierdan todo. Absolutamente todo.

Un brindis por la sonrisa de este niño y los que lo han rescatado.

Una sonrisa en medio del dolor infinito

El poder de la naturaleza y el dolor sin fin

Primer vídeo que se publica de la catástrofe que ha asolado Puerto Príncipe, capital de Haití. Sobran las palabras, pero nunca sobra la reflexión que todos debemos hacernos como

– ¿Qué somos nosotros pobres humanos ante el poder de la naturaleza?

– ¿Porqué malgastamos el tiempo en destruirnos unos a otros si en el dolor y la desesperanza somos todos iguales?

– ¿Porqué continuamos rescatando bancos en lugar de ayudar a los países más pobres, o mejor dicho, a las personas más pobres?

No hay palabras. Por ahora sólo podemos intentar ayudar un poco en la medida de nuestras posibilidades sin olvidar todos esos cientos, miles y millones de dramas personales que se podrían evitar, al contrario de lo que ocurre con los terremotos, como el del hambre, la tortura, la censura o las enfermedades curables.

Hemos de cambiar nosotros si queremos que el mundo lo haga también.

El poder de la naturaleza y el dolor sin fin