Señores de la SGAE: he dejado a un amigo un libro…

…que se llama “El Retorno de los Dragones”, de Margaret Weis y Tracy Hickman. Es un libro que forma parte de las Crónicas de la Dragonlance, una de esas series de libros en las que aparecen elfos, enanos y dragones. Se lo leyó en un par de meses, no le gustó mucho y me ha reconocido que no se lo va a comprar.

Por otra parte este mismo amigo me dejó la película “El Último Mohicano“, que me gustó mucho. Pero no pagué nada por verla, y no pienso comprarme el DVD porque no me gustó tanto.

He de reconocer que en mi primer año de facultad me compré un juego de ordenador, llamado “Resident Evil 2“, una maravilla con la que disfruté pasando miedo. Tras pasármelo, se lo dejé a, al menos, 7 personas más. Todas se pasaron el juego, disfrutando al menos tanto como yo con él. Ninguna se lo compró tras pasárselo.

Todos estos reconocimientos vienen a cuento de conocer su doctrina según la cual el intercambio de ficheros en Internet (el sistema P2P, entre ellos el famoso E-mule) es algo perverso por permitir a mucha gente disfrutar de obras con derechos de autor no pagando por ello. Dicen ustedes que el que disfrute una película o un videojuego debe hacerlo porque ha pagado por ello, que compartir videojuegos o películas o música sin pagar hace que los artistas creadores pierdan dinero, y que en la práctica se les está robando.

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¿Quién es el verdadero enemigo?

Cuando se produce una situación tan enrevesada, tan negativa para la sociedad, cuando la industria del entretenimiento ataca a la ciudadanía gracias a sus cómplices, los políticos; cuando los autodenominados artistas se mofan de una sociedad que ha dado la espalda a su extraña obcecación por mantener un modelo de negocio obsoleto, hacemos lo que sea necesario para culpar a otros de la situación, pero… ¿queréis saber quien tiene la culpa? Bueno,culpables hay muchos, pero ¿quienes son los verdaderos culpables de la situación a la que hemos llegado?

Os lo voy a mostrar. Levantaos, id al baño y situaros delante de un espejo. Miraos reflejados en el espejo. Ese al que veis ahora, ese es uno de los culpables de que la industria del entretenimiento esté humillando a la sociedad en pleno siglo XXI… en plena era de Internet, en el momento que la información se ha digitalizado y se puede liberar de la condena del soporte analógico.

¿Somos nosotros culpables de verdad? ¡Qué poco gusta que a uno le culpen de algo así! Nunca nos culpamos a nosotros de lo que pasa, pero ha llegado el momento de ser sinceros y reconocerlo.

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¿Quién es el verdadero enemigo?

Bisbal viaja a Estrasburgo y pide que se amplie el copyright a 95 años

La noticia puede leerse en hispamp3 y no deja de tener su gracia, porque tras no mucho reflexionar extraigo las siguientes conclusiones, a saber:

Bisbal no es autor, es intérprete, luego va por orden de otros individuos, como Victor Manuel, para dar la cara en un ejercicio de marketing que deja mucho que desear. ¿Porqué no muestran algunos el valor suficiente como para decir públicamente lo que son y lo que realmente quieren?

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Bisbal viaja a Estrasburgo y pide que se amplie el copyright a 95 años

¿Es Internet un campamento de terroristas?

Parece que para personas cansadas de su propia existencia gris y ridícula así debe de ser a juzgar por lo que puede uno llegar a leer un día normal. Michael Chertoff, secretario de seguridad nacional de los Estados Unidos piensa (aquí “piensa” representa un eufemismo) que Internet es una amenaza ya que puede hacer que los radicales se eduquen en las técnicas terroristas sin ser detectados por los procesos normales de espionaje.

Esta conclusión obvia decir que también Internet es una amenaza para los propios radicales y gobiernos pseudo-democráticos o directamente dictaduras democráticas, porque sirve para que la gente opine y lea algo más que lo que dicen señores como Michael Chertoff.

Internet no debe ser considerado como algo virtual, sino más bien como algo muy real. Detrás de cada pantalla hay una persona y tanto las virtudes de éstas como sus defectos pueden verse potenciadas o disminuidas. Lo que debe quedar claro es que Internet es un componente más de la realidad que no puede ser controlado de la misma manera de como se ha estado haciendo hasta ahora.

La intención real de comentarios como los del señor Chertoff es crear una corriente de opinión basada en el miedo y el terror, que conduzca a que la población genere la presión suficiente para exigir una regulación estricta de Internet. Lo que se verá afectado en ese momento no será el mundo radical, que seguirá como siempre lo ha hecho, sino la libertad de expresión de las personas que han encontrado en Internet la vida esencial para llegar a opiniones e informaciones no previamente censuradas por los lobbys de turno.

Entrenarse en Internet, la idea es ridícula sin lugar a dudas…. pero mucha gente lo creerá porque tiene mucho miedo.

Como siempre, lamentable… el control de Internet cada día más y más cerca.

¿Es Internet un campamento de terroristas?

La IFPI ataca a sus clientes

La noticia es que la industria musical de la mano de la inefable IFPI ha decidido lanzar una nueva oleada de demandas contra la gente que comparte música.

Antes hablo de que la industria anda creando un modelo de negocio a escondidas y antes vuelven a tirar piedras sobre su tejado.

No importa las demandas que emitan, el problema, la culpa de todo lo que pasa es suya en exclusiva y esto es lo que nos tiene que quedar meridianemente claro. No importa el terror quieran causar a familias intentando llegar a carísimos acuerdos, la realidad es que la culpa es suya y sólamente suya. Bueno, y de los políticos que son incapaces de querer ver el daño que causan estas demandas basadas en puro marketing en una sociedad cansada de pelagatos integristas de una religión en declive, la religión del copyright.

¿Hasta cuándo vamos a admitir esta provocación?

No lo duden señores, pasen al copyleft, compartan sin miedo. El futuro es nuestro y no de esta gente cansada de si misma.

La IFPI ataca a sus clientes

La gran mentira de la industria del entretenimiento

Ha pasado el tiempo de andar con miedo y a escondidas. Es hora de revelar la verdad sobre lo que nos oculta la industria del entretenimiento.

Según leen estas líneas hay personas en el mundo a las que pagan un sustancioso sueldo sólo para pensar cómo ha de ser el modelo de negocio del entretenimiento en el futuro. Estas personas, algunas de ellas, tienen libertad para pensar como mejor les venga en gana y salvo algunos con demasiados prejuicios, muchos saben que el futuro no pasa por seguir manteniendo un modelo obsoleto de negocio apoyado en leyes impopulares y medidas tecnológicas restrictivas de las libertades civiles como el DRM.

La realidad no será dictada por las personas que hoy ocupan puestos de poder o influencia, sino por esos chavales de la era Internet, la generación “I” que ahora despunta, y por todos aquellos que todavía no han tocado un teclado dada su corta edad o porque todavía no han nacido. Esos chavales se moverán en un entorno digital y digitalizado, en el que la abundancia de contenidos serán inversamente proporcionales a la capacidad de atención del público al que van dirigidos.

Es tan improbable que una industria fuerce de nuevo a realizar el acto de fe en la propiedad intelectal anglosajona a este creciente espectro de población, como que vuelvan los tiempos de las cámaras analógicas o que las fábricas de hielo desbanquen la supremacía del frigorífico para la creación de hielo en nuestras casas.

El error clave es de la industria y no de los ciudadanos. La culpa, de tenerla alguien, será de aquellos empeñados en mantener a toda costa un modelo de negocio del siglo XIX o XX en el XXI.

La gente no quiere, de hecho, no tiene motivo por el cual seguir creyendo la Gran Mentira de la industria, a saber, que la culpa de todos los males que aquejan a dicha industria es del canalla ciudadano que se copia la música desde Internet. Lo cierto es que la gente hace lo que le dejan hacer, y lo que puede hacer. No olvidemos que es la propia industria la que ha forzado que todo esté digitalizado y ¿confiaba acaso que la tecnología serviría justo para sus ambiciosos propósitos pero que no iba a servir para que los ciudadanos la usaran a su favor?

No creo que la industria sea tan necia, por lo que lo único que puedo pensar es que realmente saben todo esto pero no lo admiten por miedo a lo que supondría para ellos legitimar lo que por otro lado es legítimo: Compartir contenidos es bueno y además es necesario.

En realidad, las grandes industrias están ahora preparando esos modelos que satisfarán a la gente de a pie. Esos sistemas que de alguna manera supondrán una claudicación camuflada de novedad o “supuesta legalidad” un modelo de negocio por lo demás ya existente. El modelo supondrá ofrecer nuevas posibilidades apoyadas por la tecnología a precios que irán desde el “cero” hasta el “te regalo unas camisetas si ves esta serie”. Las posibilidades de negocio tienen como límite la imaginación.

No lo duden ni un instante. La industria ya está moviendo ficha para prescindir de intermediarios y llegar así directamente al cliente final. Lo harán de tal manera que sus costos se reducirán y sus precios podrán ser competitivos o basarse en publicidad u otras posibilidades.

Pero no duden tampoco que ahora mismo nos mienten. Saben que no pueden cobrarnos lo que nos cobran ni un instante más. Esperan a tener su modelo listo y a que la tecnología esté ya lo suficientemente difundida. En los años venideros asistiremos a cosas sorprendentes y lo único que no harán será pedirnos perdón por su insultante soberbia demostrada hasta el momento.

La gran mentira de la industria del entretenimiento