La razón ya ha refutado a la religión. Ahora que la religión intente lo mismo

Hemos llegado a un momento en el que es más importante que nunca desterrar la creencia religiosa de la faz de la Tierra. En ello nos jugamos la supervivencia como seres humanos. Si no logramos eliminar el hecho de que la gente crea en absurdos por ninguna otra razón más que porque así les han dicho, tarde o temprano ocurrirá algo lo suficientemente catastrófico como para que la supervivencia del género humano sea irrevocablemente comprometida.

Es preocupante, especialmente preocupante, que en pleno siglo XXI existan millones y millones de personas, incluso en los países desarrollados, que firmemente crean en dioses y mandatos de todo tipo sin evidencia alguna.

Tal vez lo que haya que hacer en un primer momento es sentar, o mejor dicho, cambiar las bases sobre las que se desarrollan los debates sobre la religión. Hasta ahora la religión se considera con la razón y sagrada. Sin embargo sus continuas recitificaciones históricas demuestran que nada de lo que hoy aseguran como verdad inmutable tenga garantías de seguir así en el futuro, y aún y todo obligan y juzgan a sus feligreses por dichos parámetros. No olvidemos los miedos que infunden o han infundido, el sufrimiento que han generado a lo largo de los siglos por la única ansia de controlar a la población.

La nueva base sobre la que hay que funcionar es que la realidad no contempla la religión, que la forma de entender el universo es la razón y no la religión. De hecho los crédulos no son sino eso, crédulos y no los no creyentes no son tales, son personas normales y sensatas que piensan y razonan, con sus defectos y virtudes, claro, pero decidiendo no en base a supersticiones absurdas.

Así pues no tenemos que buscar justificación por no creer en lo increíble, hagamos más bien que los que creen en lo absurdo se expliquen y justifiquen… si es que pueden.

La razón ya ha refutado a la religión. Ahora que la religión intente lo mismo