¿Es la mejor cámara la que llevas encima?

El otro día asistí a un taller sobre flujo de trabajo fotográfico impartido por Roberto Ruiz Herrera en el cual comentó que la mejor cámara a menudo es la que siempre llevas encima y la verdad, razón no le falta. Es cierto que cualquier cámara que lleves encima, por humilde que sea, es tu mejor aliado porque está disponible para hacer esa foto antes cualquier otro equipo DSLR que has dejado en casa porque pesa mucho.

Pero ayer, editando fotografías que he hecho en los últimos meses con varias cámaras antes de que mi D300 resucitara como por arte de magia, me volví a fijar en lo importante que es tener un equipo de calidad. Aunque sólo sea porque estos equipos modernos DSLR profesionales tienen la capacidad de capturar las imágenes con una precisión mucho mayor de forma que la imagen se parece mucho más a lo que el ojo ve. Es imposible comprar  una pequeña cámara compacta de 12 ó 14 megapixels con la calidad, profundidad de campo, detalle, nivel de ruido de una DSLR de 10 ó 12. Y es porque los píxeles no son tan importantes como cómo hace cada cámara para procesar la información que recibe.

Así que sí que es importante tener una cámara, aunque sea humilde, en el bolsillo y sí, es cierto que las compactas y las de los móviles han mejorado mucho, pero existen poderosas razones para intentar llevar siempre un buen equipo, aunque pese, a cuestas. No siempre es fácil, no siempre es cómodo, pero cuando llega el momento, al fina, habrá valido la pena.

¿Es la mejor cámara la que llevas encima?