Un sistema absolutamente perverso

Los bancos y los políticos se unen para crear un boom inmobiliario. Los precios de las casas, y por lo tanto también las viviendas habituales, se disparan artificialmente creando una economía dependiente de la construcción gracias a inversiones de muchos países de Europa, y unas hipotécas de locura.

Los bancos son tan grandes que cuando la burbuja estalla no se les puede dejar caer porque, dicen, arrastraría a la economía “real” al abismo. Por lo visto la economía “irreal” es algo que debemos admitir como ¿bueno?. Lo que tiene aceptar una mentira como buena es que tiene consecuencias en la realidad.

Ahora que todo cae y el paro aumenta afectando como un cáncer al resto de entornos “sanos”, los bancos se van quedando mediante triquiñuelas, y a precio de saldo, con propiedades, dejando casi intactas las deudas de las familias que no tienen ingresos, pero que tendrán que pagar sea como sea. Recordemos las artificialmente hinchadas cuotas de hipotecas para todos los que han comprado alguna casa como vivienda habitual en estos años.

Así que los bancos se quedan con casas, hogares y la dignidad de las personas. Se quedan con su trabajo futuro. Una especie de esclavitud moderna. El suelo, las paredes y los techos pertenecen a los bancos. Pero quieren más. Es lo que tiene la avaricia si la gente no actúa, que pide más. Así que piden “rescates” que, no nos engañemos, pagan esas mismas personas despojadas de su dignidad, y las personas temerosas de llegar a esa misma situación de bancarrota familiar.

Menos derechos, menos prestaciones, más impuestos para las personas más humildes. Menos sanidad y educación y todo para esos bancos y sus siervos, la casta política cargada de prebendas. Y eso lleva a más paro, más impagos, más embargos.

Un circulo vicioso de perversidad que se queda con todo sin dar nada a cambio. Al no dar nada a cambio, se van quedando con más y más cosas del Pueblo. Así los bancos -grandes para caer- y las grandes fortunas van haciendo acopio de toda propiedad y de todo valor real para aliviar la digestión de su lujuria de fantasía económica.

Si esto no reúne las condiciones para  una revolución, no sé qué más hace falta.

Un sistema absolutamente perverso

En pleno siglo XXI

En pleno siglo XXI, y gracias a la tecnología, podemos tener fotos y vídeos de cualquier noticia alrededor del mundo en segundos. Los especuladores financieros, brokers e inversores pueden realizar cientos de miles de compras, ventas, transacciones, por importe de millones de dólares en cuestión de segundos, minutos e incluso décimas de segundo. En cuestión de minutos un país puede ser puesto contra la espada y la pared en relación a su solvencia. En pleno siglo XXI la gente se puede organizar en cuestión de minutos para crear presión sobre sus gobiernos y hacer revoluciones con el fin de que algo cambie. En cuestión de pocas horas el capítulo de una serie recién estrenada puede ser encapsulado, codificado y subtitulado en cualquier idioma y ser accesible a cualquier persona que tenga conexión de Internet en el mundo…

… pero…

… por algúne extraño motivo, si deseas hacer una transferencia de un banco de tu país a otro banco de tu país, el dinero tarda dos días en llegar de una cuenta a otra; en pleno siglo XXI.

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En pleno siglo XXI