Repetid conmigo: No nos lo merecemos

No, no nos lo merecemos. Cada vez que leo y escucho que “nos lo merecemos”, cosa que incluso yo digo con demasiada frecuencia, me siento mal. No, no nos lo merecemos. No basta con decir que nos lo merecemos y ya está. Como si eso fuera la justificación para no hacer nada ante los corruptos. No, hay mucha gente que no vota porque no puede por muchos motivos, no quiere, o no lo hace a ciertos partidos y que por lo tanto no se lo merece. Gente que vota a partidos más humildes y no se lo merece. Hay gente que ha votado y se ha dado cuenta de su error al votar a ciertos partidos que ya no, no se lo merece.

Sé que lo decimos en relación a otros, los que no piensan, los que como corderos camino del matadero votan y votarán siempre a los del otro equip… digo, partido.

Pero esos no somos todos. Cada vez somos más lo que somos críticos, los que no aguantamos tontadas y los que estamos mucho más allá de nuestros límites. Y la autocomplacencia con nuestra fatal capacidad de ver lo correcto y lo justo no vale ya. No podemos mirar para otro lado, no podemos consentir que nos lo merezcamos porque no nos lo hacemos. Nosotros cumplimos nuestra parte del contrato y podemos, mejor dicho, tenemos que exigir a la otra parte que cumpla el suyo o se atenga a las consecuencias. Ya vale. Ya vale ya.

Repetid conmigo: No nos lo merecemos

Algo está profundamente mal

… cuando el que revela las atrocidades cometidas en secreto por su gobierno puede ser condenado a muerte

… cuando los políticos se alían para permitir inculpados de corrupción en sus listas

… cuando se conocen crímenes contra la humanidad y se persigue al mensajero en lugar de a los criminales…

… cuando gobiernos de países practican la piratería y no pasa nada

… cuando de pronto el primer mundo descubre decenas de dictaduras a su alrededor con las que negociaba tranquilamente

Los medios están comprados. Los votantes estamos ciegos. La paciencia de algunos se acaba.

Algo tiene que pasar y tiene que pasar en todos y cada uno de nosotros.

Algo está profundamente mal

La nueva imagen corporativa del Ministerio de “Cultura”

El Ministerio de Cultura* ha desvelado su nueva imagen corporativa, así como algunas de las instalaciones que verán muchos ciudadanos gracias a las siguientes propuestas que Coaliciones de lo que sea harán tras la aprobación de la Ley Biden-Sinde:

copyrightThroughFaith

Ya es hora de dejarse las medias tintas. Hay que empezar a actuar pero de verdad. El que copie y dejen que le copien contenidos tiene que acabar en la cárcel por decisión de la SS (Sección Segunda) del Ministerio de la Verdad de Cultura*.

Las nuevas dependencias de los defensores del copyright desde donde podrán controlar a los ciudadanos justamente capturados por copiar**.

Copyright enforcers office

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Los que presuntamente compartan ficheros o enlacen acabarán en celdas como ésta. Están pensadas para ser compartidas por entre treinta a cuarenta reclusos. Así aprenderán.

The future of filesharers II

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Tanto que le gusta a la gente ver cosas sin pagar, aquí vivirán a costa el estado, pero bien controlados y con la ropa estándar igual para todos:

The future of filesharers I

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*Ministerio al servicio de algunos lobbys de presión de intermediarios de la industria del entretenimiento.

**Copiar contenidos, sea copia privada o no. Eso es lo de menos.

La nueva imagen corporativa del Ministerio de “Cultura”

Los políticos españoles contra la Neutralidad en la Red

No me voy a repetir, se lo dije a los de Google, y los politicastros no van a ser menos. La Neutralidad en la Red es esencial y sólo los ciudadanos la podemos defender, los políticos, especialmente los españoles, tradicionalmente inclinados a la corrupción, no van a hacer nada. Más bien al contrario, van a empeorar las cosas.

Los políticos cada día son más irrelevantes. Los jóvenes, sobre todo, no se sienten identificados y literalmente pasan de ellos. Puede que sea bueno, puede que no del todo, pero ocurre. Les importa mucho más cosas que hacen, ven y comparten en Facebook. El último recurso que les queda a ciertos políticos para mantener su influencia es acabar con la Neutralidad en la Red.

Defender la Neutralidad en la Red es, en esencia, defender la libertad del ser humano a decidir por si solo, sin la guía y tutela de la clase política más corrupta.

Los políticos españoles contra la Neutralidad en la Red

Hay que temer ACTA porque ACTA es la respuesta del miedo

antiACTAEl ACTA o Anti Counterfeit Trading Agreement se inició como un tratado internacional para luchar contra la falsificación (algo contra lo que muchos estamos de acuerdo) para acabar convirtiéndose en una desatada y desesperada respuesta de algunos lobbys, entre ellos los farmacéuticos y muchos de los intermediación del entretenimiento, principalmente distribuidores de contenidos, para acabar con la propia naturaleza de Internet y lo que los ciudadanos hacen en ella.

No voy a entrar en el análisis de lo que supone para los medicamentos genéricos y cómo condena a muerte a miles de ciudadanos de países pobres; ya sólo con eso habría que pensar en emprender acciones judiciales contra sus impulsores. Me voy a centrar en cómo afecta ACTA al conocimiento humano, por lo tanto a la base de lo que el mundo necesita para estar mejor informado, crecer y mejorar.

ACTA es la respuesta del miedo porque si bien los que la negocian a puerta cerrada son profundamente antidemocráticos, tontos no son. Saben perfectamente que el tiempo de su modelo de negocio ha tocado a su fin. Temen de forma obsesiva aquello que van a hacer los ciudadanos en el futuro cuando tomen las riendas de la sociedad; esos ciudadanos nativos digitales a los que será imposible engañar con la pretendida lógica de que por los contenidos hay que pagar sin mejor argumentación que una pretendida e incuestionable fe en unas leyes de propiedad intelectual que nunca han superado el escrutinio científico. Los ciudadanos nativos digitales crean y comparten. En su mayoría, además, no esperan que se les pague por ello. Crean por puro amor al arte y saben que su recompensa, su satisfacción, viene de la atención con la que son regalados todos los días.

Los impulsores de ACTA están lejos de querer proteger a los creadores, más bien al contrario, les perjudican, les roban mediante clausulas no sólo sus contenidos, sino cualquier opción de hacer algo distinto con ellos. Todo en aras de un modelo de distribución que no puede tener menos sentido en pleno tímido inicio de la transición de lo analógico a lo digital.

Toda respuesta basada en el miedo a los que vienen debe ser por lo tanto combatida. No sólo por lo que representa como atentado a la dignidad humana, no sólo porque socava los más elementales fundamentos democráticos, sino porque es un ataque a la evidencia científica en defensa de lo irracional, un ataque frontal a los que vienen detrás y un ataque a toda esperanza en crear un mundo mejor basado en que la cultura debe ser compartida.

Durante varias décadas no hemos dejado de ver cómo la piratería merma el dominio público. Los lobbys en complicidad con los políticos no han hecho sino incrementar los periodos de “protección” del copyright sobre las obras creadas llegando a tal punto que nuestra sociedad no puede disfrutar libremente de sus contenidos contemporáneos. El precio de esta realidad es insoportablemente alto. La piratería ha de ser combatida y sabemos quienes son los piratas. Muchos cómplices de piratería son elegidos por poblaciones enteras mediante un corrupto sistema democrático y el precio de ese error lo pagarán nuestros hijos. Aunque ya es tarde para ellos, tal vez no lo sea para sus nietos. Es  hora de cambiar el modelo y castigar a aquellos que nos roban con herramientas legales aquello que nos pertenece.

Las ideas plasmadas, el corpus misticum, siempre se se ha comportado de forma digital. Alguien dice una frase y se copia con más o menos fidelidad en los cerebros de los demás. Con ACTA y medidas similares que están adoptando unos gobiernos que deberían estar a nuestro servicio y no el de algunas empresas, el propio proceso de asimilación de ideas que otros lanzan podría acabar quedando proscrito si se hace por medios digitales. Tal es la locura a la que estos fanáticos nos quieren llevar.

Ya es hora de reclamar lo que debería ser dominio público y usarlo sin miedo. Preservar la cultura y que seamos los ciudadanos quienes lo hagamos directamente es un acto de responsabilidad.

Luchar contra ACTA es un acto de justicia pues equivale en el ámbito del saber a luchar contra la pobreza.

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Hay que temer ACTA porque ACTA es la respuesta del miedo

Hay que parar ACTA y castigar a los políticos y empresas que la fomentan

ACTA no es sólo un atentado a Internet, es un atentado a las libertades civiles y al propio proceso democrático. No sólo no podemos permitirnos no hacer nada, sino que hay que ir más allá y castigar ya a los políticos, supuestos representantes nuestros, por ampararla.

Hay que castigar a los que la han creado, gestado e ideado. Hay que luchar contra ACTA porque sospechamos que de aprobarse además de un desastre para las libertades será algo horrendo para los países pobres.

Firmad la declaración de Wellington contra ACTA y difundid el mensaje.

http://publicacta.org.nz/wellington-declaration/
Hay que parar ACTA y castigar a los políticos y empresas que la fomentan