Los derechos mal entendidos

Artículo de Medyr, Juan César Jover, miembro de la Unión Internacional de Internautas

¿Hacia qué sociedad caminamos? Eso nos preguntamos muchos en los tiempos actuales. Continuamente vemos peticiones de solidaridad, y continuamente vemos como realmente lo que se busca es poder. Centrémonos en un caso concreto, la SGAE.

La SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), entidad oficialmente dedicada a la protección de la cultura y de los autores. Una sociedad en principio creada por y para el pueblo, para defender a los más débiles y promover el conocimiento, poniéndolo al alcance de todos. Una sociedad creada por y para la solidaridad. Veamos cuan solidaria es.

Para empezar, la SGAE pretende hacer de la cultura un articulo de lujo, solo accesible para aquellos que paguen cánones e impuestos mafiosos. Recordemos que en vez de protestar por el canon a las bibliotecas publicas (punto de acceso a la cultura de muchos), se calla y dice que es normativa Europea. No protege el derecho del autor a que la gente hable de sus libros, a que la gente los comente y le pida mas libros. La SGAE aboga por que el presupuesto …

de las bibliotecas sea cada vez menor, en un claro ejemplo de protección de la cultura, si la gente no toca la cultura, esta no se romperá. Mejor que la gente que no tiene dinero no acceda a ella, que luego podrán aprender, incluso llegaran a pensar por si solos. Una de las formas básicas de esclavitud es la de mantener al esclavo ignorante, y la SGAE parece que nos quiere llevar por ese camino.

Pero no me sorprendió todo esto, pues ya estábamos muchos en estado de shock ante el canon a los CD-R y demás soportes digitales. Amparados en los artículos 25 y 31 de la ley de propiedad intelectual, imponen un gravamen de forma unilateral sobre estos soportes. Todos tenemos que pagar por ellos, aunque no los usemos para grabar obras protegidas. La forma que tiene la SGAE de recaudar dinero es a través del colectivo sordo, el cual milagrosamente ha recuperado la capacidad auditiva y usan los CD-R para grabar música. También saquean las arcas del estado, si, nuestros impuestos, pues los CD-R usados para la grabación de documentos o de pruebas medicas en los hospitales de la Seguridad Social no están exentos de ese canon, pues parece ser que las pruebas de diagnostico de cáncer tienen patrones binarios parecidos a las canciones de Ramoncín, y este no tiene piedad ni para con los enfermos terminales. No contentos con esto, tomando la expresión “es más fácil que robarle un caramelo a un niño”, llegaron a los colegios, y por que no, las universidades, obligando a pagar el canon por copia privada a los estudiantes, que parece ser que actualmente, los trabajos de clase son idénticos a las canciones de Ana Belén y Víctor Manuel, a pesar de que en ninguna de ellas oigo hablar de cosas como los isómeros químicos. Las empresas también entran en el saco, no sea que en alguna base de datos, en algún cd de software (incluido los miles de cd’s destinados al software libre), este escondida alguna canción de Loquillo, la cual escuchemos al intentar leerlo al revés, como los discos de vinilo y aquellas famosas canciones satánicas. A pesar de que la SGAE se defiende diciendo que solo son un numero pequeño, no les exime del pago, un claro ejemplo de su “solidaridad”.

No contentos con eso, la SGAE ha puesto un canon a nuestras vacaciones, ahora literalmente les pagamos incluso por hacerle fotos a nuestra suegra. Las tarjetas de memoria, tan sumamente extendidas en los móviles y cámaras de fotos, pueden ser usadas para almacenar música, por lo cual tienen un canon. Nos hacen pagar a todos por unos pocos casos, y dicen que es justo.

A estas alturas parece que el egoísmo de esta sociedad no puede llegar más lejos, pero estamos equivocados, y para muestra, seamos generosos, dos botones.

El primero de ellos huele a marisco y petroleo, el petroleo del Prestige. Toda España se volcó de manera solidaria, y la SGAE no quiso ser menos. Aparecieron en la puerta del concierto pidiendo su porcentaje sobre el total de la caja efectuada en el concierto dado para recaudar fondos para ayudar a los afectados, no queriendo perder ni un solo euro a favor de los pobres pescadores que habían visto sus vidas arruinadas. A todo esto, y a titulo de comentario, solo uno de los diez grupos que actuaban pertenecía a la SGAE, pero los que amenazaban con suspender el concierto pedían el porcentaje del total.

Llegados a este punto, tengo que pedir perdón a las aves de carroña por la comparación que voy a realizar en este momento. Como buen buitre, la SGAE también acude al olor de la muerte. Once de marzo de dos mil cuatro, cientos de muertos y miles de heridos en Madrid, el terrorismo nos deja marcados. Desde Barcelona, un grupo de actores intenta ayudar, preparan una obra de teatro, corren con todos los gastos de la puesta en escena y cobran solo tres euros de entrada. Ellos no recuperaran ni un céntimo, y la caja no llego a los seiscientos euros. A pesar de eso, los representantes de la SGAE aparecieron en la puerta, mientras la gente se sentaba en las butacas, ellos llamaron al responsable y dijeron que o daban los derechos de autor, o llamaban a la guardia civil y clausuraban la representación. Por cierto, mientras en Madrid corría la sangre en nuestras estaciones, la SGAE aprovecho para hacer correr más dinero dentro de sus arcas, pues el canon subió en esos días, no querían desperdiciar la mayor entrada de pacientes en los hospitales públicos, ni todas las copias en CD-R generadas por semejante noticia.

La verdad, no me extraña nada este comportamiento en una sociedad que dice ser democrática, y en la que el 90% de los autores solo controla el 10% de los votos, donde para poder tener voz tienes que tener dinero, que no permite la auto gestión por parte de los autores de sus derechos, que criminaliza a la sociedad, haciéndoles creer que la copia privada es delito, cuando es un derecho, que nos insulta llamándonos piratas y que pretende mantenernos esclavizados robándonos el dinero e impidiendo el acceso a la cultura.

Palabras como hipocresía acuden a mi mente, de cara a la galería lloran, a pesar de que ellos mismos ganan mas que muchos españoles durante un año en una sola noche de trabajo. Roban a estudiantes, más todavía, roban a los enfermos, nos mienten, nos ocultan información.

Ellos nos roban el dinero de nuestros impuestos, ellos nos cierran las puertas de las bibliotecas, hacen que los hospitales no tengan dinero para medicinas, se ríen de nuestros muertos y se aprovechan de nuestras desgracias. Ellos nos llaman piratas y pendejos electrónicos, ellos nos mienten. Desde estas líneas pido explicación a todo esto, no solo a mi, si no a todas las personas a las que habéis robado y mentido. SGAE, te toca hablar, ¿Cuales son nuestros derechos y por que no los respetáis?

Juan César Jover

medyr@lycos.es

Los derechos mal entendidos