Decir ser o ser, eh ahí la cuestión

Existe una diferencia fundamental entre lo que dice la gente que es o hace y lo que la gente es o hace. Parecerá obvio, pero no lo es tanto.

Muchos son los que se dicen activos, justos, valientes, honrados, razonables, conciliadores, avanzados,…  pero lo que se dice carece de valor si no va acompañado por hechos que le avalen; hechos contrastables.  Es decir, mucha gente no es coherente con lo que dice que es ya que normalmente actúa en otro sentido. Engañan a los demás y lo que es peor, se engañan a si mismos.

Es por eso que a las personas no se las debe de valorar tanto por sus palabras como por sus hechos. ¿De qué me sirve aquel que se dice valiente si se queda impasible y no actúa cuando alguien es agredido en condiciones de inferioridad numérica? ¿De qué sirve aquel que despotrica contra la invasión de la privacidad si luego su mayor preocupación es ver el programa de “gran hermano” de turno?

Para los que intentan ser coherentes cada día es una prueba. De una manera u otra hemos de aprender a diferenciar aquellos que se creen que son algo de aquellos que realmente son algo.

Curiosamente además, aquellos que realmente son de “verdad” no suelen realizar grandes alardes. Son otros los bocazas que se creen ser, vaya usted a saber el motivo, la sal de la tierra.

Decir ser o ser, eh ahí la cuestión