No me gusta cómo se usa la palabra “piratería”

El siguiente texto ha sido adaptado de un correo enviado a una lista de discusión sobre libros electrónicos y nuevas maneras de leer:
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No me gusta la palabra “piratería” porque prefiero reservarla para los auténticos actos de piratería, como los que ocurren en el mar cuando los piratas abordan barcos, o en los aviones que son secuestrados. Comprendo que la palabra piratería sea un término muy interesante y abre una completa discusión sobre porqué debería usarse, pero en ocasiones aquello que calificamos como piratería en los EE.UU. no es tal en la vieja Europa, donde la gente tiene derecho a realizar copias para uso privado.

A menudo ocurre pues que lo que con frecuencia llamamos como evidente casos de piratería no son en absoluto tan claros. Prefiero considerar la palabra “piratería” como un simple reduccionismo para comunicar una opinión sobre un acto determinado, una supuesta infracción del copyright sobre la cual los jueces tendrán que decidir.

Si la “piratería” es, como sospecho, una opinión, alguien podría llegar a considerar la continua extensión de los periodos de protección del copyright como una forma de piratería, pues roba presuntamente del dominio público privando a los artistas de poder crear de aquello que pertenece a la humanidad.

Así que, yendo un paso más adelante, llamar a la gente que quiere leer algo criminales es, en mi honesta opinión, un mal movimiento por parte de la industria. En lugar de explicar porqué son tan necesarios, en lugar de intentar atraer a la gente para aprender qué quieren y de qué manera lo quieren, y explorar así nuevos modelos de negocio, prefieren calificarlos como criminales. En general no lo son. Simplemente quieren leer algo. De hecho esos son los fans, un público objetivo realmente interesante sea dicho de paso. Y esos clientes potenciales, cuando son considerados criminales, se acaban enfadando.

Y si alguien crea un negocio no autorizado vendiendo copias de trabajos de otro, vayan a por él sin duda. ¡Y vayan a por los plagiadores también!

Sin embargo lo que realmente me preocupa es que sigamos viendo el DRM como una solución. El DRM hace que los contenidos sean totalmente defectuosos y eventualmente los destruirá. La tecnología se vuelve obsoleta en el sacudir de dos dedos, y las copias DRMizadas tienen una fecha de caducidad que las hará desaparecer. Esta es una forma indirecta de matar a los autores pues creo que los libros forman parte de la propia existencia del autor, especialmente cuando ya no están vivos.

Nunca compraré un libro con DRM y la razón es que no quiero comprar un contenido “muerto al llegar” (D.O.A. Dead On Arrival N. del T.). Prefiero comprar y conservar copias impresas, pero no contribuiré al negocio del DRM. Por cierto, los DRM se rompen continuamente sin que las editoriales sepan qué ocurre con esos contenidos después. Tal vez crear modelos de negocio capaces de encontrar un beneficio del propio hecho de compartir y hacer seguimiento de obras, no sería tan malo después de todo, pero bueno, algunos ya estamos trabajando en ello.

Y sólo como un ejemplo, sólo uno, en China algunas compañías han hecho un movimiento inusual para luchar contra la las presunta infracción de copyright del software (sé que es un término más largo, pero más preciso); han bajado los precios ¿y sabéis qué?  Ha funcionado bastante bien. ¡Rayos! Me cuesta imaginar que alguien se sienta sorprendido por esto.

Bien, que empiecen pues a vender libros sin DRM como algunos ejemplos que todos conocemos, que bajen los precios y que se ciñan a la realidad. Siento profunda lástima por muchos modelos de negocio basados en premisas analógicas, pero mantengamos lo analógico en su ámbito, seamos digitales con el hecho de que las copias se pueden realizar y compartir por cualquiera con un ordenador y una conexión a Internet y los nuevos modelos de negocio eventualmente surgirán. Cuanto antes aceptemos esto, antes se encontrarán nuevas, originales y disruptivas formas de obtener beneficio directo o indirecto.

Algunos intermediarios tendrán que cambiar, otros desaparecerán, nuevos surgirán y tomarán su lugar y función, exactamente tal y como ocurrió en su día cuando la electricidad apareció, o las farolas de gas sustituyeron a las luces alimentadas con grasa de ballena. Hemos vivimos 300 años es una situación de escasez de contenidos, pero ahora lo que tenemos es una peligrosa escasez de atención de la que tenemos que ocuparnos.

Mario Pena

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No me gusta cómo se usa la palabra “piratería”

2 comentarios en “No me gusta cómo se usa la palabra “piratería”

  1. Al comenzar a leer desde el título no sé por qué creí que reproducías palabras de otra persona, así que mientras leía me sobrevenía la idea de que era alguien que pensaba como tú, sin dejar de recordar yo a la vez el magnífico artículo que escribiste para “la fuente”.
    Es lo que te iba a comentar, sino que al terminar el texto he visto tu firma.
    🙂

    Congruencia, que se llama.
    Un abrazo enorme, Mario

  2. Hola Sofía, gracias. Es verdad que no queda muy claro al comienzo. Es en efecto un texto que envié yo en una lista en inglés, de aquí del Valle del Silicio que es leída por importantes personas del mundo de la tecnología, etc. De hecho tenía ciertos reparos cuando lo envié debido a la profunda identificación que tienen con el término piratería. Tal vez me estaba cavando una tumba tecnológica pues son muchos e influyentes los que leen esta lista privada, pero bueno, no ha sido así. Muchos piensan igual que yo y los más avanzados lo ven muy claro.

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