Competencia en la era digital

Cuando la industria del entretenimiento, la que no se quiere o sabe adaptar, se queja amargamente de las copias y descargas de contenidos que hacen los ciudadanos, siempre surge la pregunta de “cual es el modelo de negocio”.

Yo ya me imagino cual es el modelo de negocio de la era digital, pero lo que sí que tengo claro es cual no lo es. Es precisamente el que están pensando implantar, que es cobrar por la copia y descarga de contenidos. Es una muy mala idea, pues compiten con sus propios espectadores, con sus propios clientes o clientes potenciales. Intentar cobrar por aquello que de otra manera podemos hacer sin apenas inversión, es un error.

Quiero que se fijen en Netflix, 8 dólares al mes por el streaming ilimitado de series y películas que es muy posible que antes que tarde esté también ofreciendo sus servicios en España. Cualquiera que lo analice un poco verá que lo que se vende no es el contenido, no pagas más por ver treinta películas al mes que por ver tres, es una tarifa plana. Por lo que se paga es por el servicio en si, el poder ver películas y series cuando quieras en el dispositivo que desees.

Y en el fondo de eso se trata. Si alguna empresa o entidad en España intenta hacer lo que siempre han hecho, vender copias enlatadas, aunque sea en formato digital, no tendrán éxito, porque para eso ya se bastan los ciudadanos por si solos. Es una competencia imposible. Es apostar la supervivencia de una industria a un caballo perdedor. Sólo apostar por dar los contenidos de forma cómoda y sobre todo a muy buen precio, tiene algún futuro.

Aprovechar las recomendaciones de los espectadores, colaborar con ellos, y ofrecerles lo que desean, sin límites, en cualquier dispositivo y a gran escala, es la clave siempre y cuando la codicia de algunos intermediarios no den al traste con este tipo de negocios.

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Competencia en la era digital

Pensando en la industria del entretenimiento y los creadores: Iboria

Iboria.comLlevo unos 8 ó 9 años en esto de Internet, detrás de la pantalla, como quien dice, formando parte de los que de alguna manera “hacen” la Web. No que sea alguien importante, pero al menos participo con mi grano de arena.

Uno de mis principales caballos de batalla es la libertad de acceso al conocimiento, la libertad de expresión y por ende, los modelos de negocio entorno a los contenidos digitales.

Pasé de una fase de estar protestando por todo a una en la que quería aportar soluciones, no porque como consumidor de contenidos crea que esté en la obligación como muchos creen, sino porque el tema realmente me gusta. El efecto puede ser que encuentre alguna manera de ayudar a la industria o destruirla como tal. En realidad es irrelevante.

He comenzado hace pocos meses un proyecto con unos amigos llamado Iboria (web, twitter) que pretende crear un sistema de remuneración indirecta a los creadores y productores de obras independientes usando las estructuras de compartir y recomendar actuales. Será un API que básicamente medirá la atención que reciben los contenidos. La atención será premiada en forma de descuentos para productos o servicios de cuya comisión se hará llegar parte a aquellos que originaron el contenido consumido en primera instancia.

El creador “regala” son contenido, el usuario lo comparte, el usuario es premiado p0r esto (no castigado), compra cosas más baratas, se recauda parte de las comisiones generadas y se reparte entre los creadores de contenidos.

La clave es eliminar la barrera del precio y el DRM y los micropagos que se generan por otra actividad no necesariamente vinculada al contenido digital inicial.

Buen resumen y ¿ahora cómo se guisa? Es complicado y estoy buscando financiación. De hecho ya tengo propuestas para sacar el tema adelante, incluso ya existe algún proyecto que lo quiere usar.

La primera prueba será con contenidos alternativos, no “mainstream” y si ahí se puede obtener algo de dinero, creo que será perfectamente extrapolable a otros tipos de contenidos.

Veremos si mi hipótesis tiene alguno sentido. Lo importante es ver el desafío, competir y ofrecer algo mejor que lo que ya existe, sin molestias y siempre respetando a todos los actores involucrados, salvo, tal vez, algunos intermediarios de la distribución cuyo ciclo ya ha expirado.

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Pensando en la industria del entretenimiento y los creadores: Iboria

Telebasura y televisión

Cuando surgió la televisión en su día el objetivo inicial fue educar. Con el tiempo mcuho ha cambiado y hemos pasado de un formato de educación, a otro de información que deriva a uno de puro y banal entretenimiento. Hasta tal punto llega que algunos ya no vemos la televisión pero surge una duda y me gustaría que la gente opinara.

¿La gente quiere ver telebasura (y similares) o sólo la ve porque no se programan alternativas mejores y de calidad?

Algunas personas me dicen que es inevitable que la gente quiera ver basura y así no tener que pensar y basarse en el entretenimiento barato, que si no hubiera telebasura habría que inventarla. Me parece estupendo, la libertad ante todo, pero ¿realmente tenemos esa libertad de elección si no existe otra oferta?

Creo que la gente no expuesta a contenidos de calidad acaba no teniendo real opción de elección, ergo carece de libertad para elegir cultura o entretenimiento. Puede parece un problema banal, pero la gente sin capacidad crítica es manipulable y con el tiempo olvida sus responsabilidad de controlar y criticar a los gobiernos que, por ejemplo, actúan en nombre de los ciudadanos de cada nación.

La realidad es molesta e incómoda, es verdad, pero es necesario que la gente la conozca como primer paso, no el único claro está, para solucionar algo. Si no reconocemos lo que pasa a nuestro alrededor, si todo lo que consumimos viene de mano de las siete empresas que controlan la información del mundo ¿qué punto de referencia podemos tomar para intentar cambiar las cosas?

Decía Arquímedes que teniendo un punto de apoyo podría cambiar el mundo. Con la gente lobotomizada delante de una televisión absurda y sensacionalista, ante unos medios de información manipulados, no hay punto de apoyo posible.

Me preguntan que porqué defiendo Internet y es porque era la última esperanza que teníamos de tener un punto de apoyo para cambiar las cosas. Ahora por desgracia tenemos una Internet infestada de iniciativas destructoras impulsadas por Biden, Sarkozy, Berlusconi, y segundones como Zapatero, Rajoy, etc.

Telebasura y televisión

¡Enseñame el dinero!

¿Recordáis esa película, la de Jerry McGuire? Hay una frase que dice Cuba Gooding Jr, “Show me the money!” y amigos, eso es lo que parece que ahora nos pide parte de la industria del cine por iniciativa de Alex de la Iglesia en defensa de una ley que no pretendía cerrar páginas que infringían la propiedad intelectual, sino que administrativamente pretende cerrar páginas que son legales según podemos deducir tras la inmensa mayoría de las resoluciones judiciales hasta el momento. Quieren que  les mostremos de dónde sacar el dinero. Quieren que les enseñemos el dinero, que les digamos dónde están los ingresos en la era digital.

(Nota para la SS de la DF2 que se aprobará, vaya si se aprobará… este vídeo probablemente esté siendo enlazado sin permiso de los titulares de los derechos, ainsss)

Me gustaría que por un momento todos los creadores e intermediarios que defienden un quebranto del estado de derecho reflexionen sobre el tema y lo que están pidiendo. Ahora resulta que quieren hablar con los Internautas ¿con todos? ¿Cómo lo van a hacer? Somos en España unos 22 millones y lo siento, pero el problema de la industria del cine se lo ha buscado, y a pulso. ¡Hey! Y estaban sobre aviso. Han visto lo que pasó con la industria de la música y no  han movido un dedo hasta que ya es demasiado tarde. Quejarse amargamente no cuenta como “mover un dedo”.

¿Quieren soluciones? Primero que pidan perdón público por tanta falacia, mentira y acusación falsa al colectivo de consumidores, internautas y ciudadanos en general. Luego que contraten a buenos asesores, y dejen de hacer lobby para presionar a los más corruptos de los políticos para aprobar leyes que criminalizarán los fundamentos básicos de Internet: copiar y enlazar.

Muchos ciudadanos, e internautas ya de paso, siempre hemos estado dispuestos a hablar, siempre; pero sistemáticamente y durante años sólo hemos sido criminalizados, insultados e ignorados. ¿Ahora quieren nuestra ayuda para sacar una nueva y mejorada disposición final segunda? ¿Quieren que les digamos nosotros cómo ganar ellos dinero? Bien, yo estoy dispuesto una vez negociemos mis honorarios y previa retirada de la DF2 con garantías de que no se volverá a intentar jamás.

Por cierto que muchos de los problemas de la industria no son por causa del intercambio entre particulares sin ánimo de lucro. Mucho tiene que ver con las nuevas fuentes de entretenimiento con las que tienen que competir y que tienen tanto éxito al no sólo no ponen trabas para su intercambio sino que lo fomentan. Mucho también tiene que ver con la desastrosa situación económica que gente como la que les asesora ha producido en el mundo. Como poco esto les debería servir de pista para adaptarse.

Sí, hay que adaptarse y es por el bien de la industria, de la que todavía pueda salvarse, de los autores, de los creadores, muchos intermediarios, facilitadores, ciudadanos, entretenimiento y cultura. Basta de piratería, de la de verdad, la que realiza la industria del entretenimiento que extiende los términos de protección del copyright robando del dominio público, la que impone contratos abusivos a los creadores e hipoteca el futuro de tantos apostando por un negocio, el analógico, que ya no puede ni debe ser reproducido en Internet.

Lo único que no debemos copiar en la era digital es la forma analógica de entender el negocio de los contenidos.

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¡Enseñame el dinero!

A los Bardems y Sanzs del mundo

El primero, pero no último, intento de colar la Ley Biden (aka Sinde) por la puerta de atrás ha fracasado y algunos artistas han arremetido contra todo y contra todos con los mismos gastados argumentos, mejor dicho falacias, de siempre.

Pero para que quede claro una vez más y esperando que sean capaces de leer la discrepancia: la ley Biden, como prefiero llamarla yo, ya que es fruto de una orden directa del gobierno de los EEUU, no hace las webs de “enlaces” ilegales, no, sólo las cierra. Lo cierto es que por ahora los juicios contra este tipo de páginas han concluido que tales páginas no son ilegales. ¿Y qué significa eso? Que la ley Biden sólo persigue cerrar webs de forma administrativa, webs que de recurrir acabarán de nuevo abiertas, años después, debiendo pagar el Estado una importante indemnización que ¿adivinan de dónde saldrá el dinero? Sí, de nuestros impuestos.

En el fondo es lo de menos. Si muchos nos hemos posicionado contra esta “ley made in USA” es por vulnerar el estado de derecho, por quitar a los jueces del fondo de un asunto que si es legal, es legal. Eso debería preocupar especialmente a todos los creadores y artistas. Los demócratas, los defensores de la libertad debemos estar muy preocupados ante tamañas pretensiones de nuestros políticos que se han vendido a las industrias de intermediación obsoletas de los EEUU.

Enlazar no es un delito si los contenidos no son dañinos, aunque dicho esto, uno cabría preguntarse si ciertas canciones y películas no deberían considerarse dañinas, lo cierto es que muchos de los que tanto gritan ahora y acusan, son precisamente aquellos cuyos contenidos menos se comparten, menos se copian, menos se enlazan y eso también debería preocuparles.

Pero difícilmente enlazar o descargar es igual a robar. Una descarga no equivale siguiera a una venta perdida como se ha demostrado una y otra vez. En todo caso esta nueva forma de acceder a los contenidos es un síntoma de que ya va siendo hora para adaptar el modelo de negocio. Si ellos siguen defendiendo un modelo tradicional de distribución analógica en pleno inicio de la era digital tienen un problema y los únicos culpables son ellos, son las distribuidoras, son las productoras. Si están perdiendo ventas y posibilidades de ventas es por su culpa exclusiva y que no intenten culpar a otros. El modelo ya  ha cambiado y va a seguir moviéndose estén incluidos en el cambio o no lo estén. Es más, de hecho a escala general la industria del entretenimiento está vendiendo más que nunca. Algunos, cuando ya la gente no quiere comprar CDs o DVDs, pierden, pero otros más listos, ganan más.

Pero muchos “artistas” y “autores” deberían saber que si alguien les está robando son en realidad todas esas entidades, asociaciones y grupos que les dicen que están perdiendo dinero por culpa de la gente que quiere verles y/o escucharles del “todo gratis” (falacia de la propia industria) ¿no es absurdo si se piensa un poco? Esos grupos de presión, en lugar de buscar nuevas formas de tener presencia en la revolución digital, pierden el tiempo presionando para crear legislaciones censoras y absurdas que criminalizan al ciudadano y lo que es peor, abren vías de futura censura y destrucción aún más efectiva de libertades realmente fundamentales. Por cierto, que son estas mismas industrias las que roban del dominio público al presionar para extender los términos de protección y eso afecta especialmente a los creadores y artistas pues no pueden crear a partir de lo que debería volver a la sociedad tras el monopolio.

Siempre me han preocupado esas personas que llaman ladrones a las personas que desean tener los contenidos que crean. Me parece muy triste y miope por su parte. En lugar de tomar ventaja, que podrían, de la distribución personal digital, se empeñan en insultar y crear leyes peligrosas y fascistas y luego se extrañan de que la gente les tome antipatía. Lo raro sería otra cosa.

Les invito además a preguntarse ciertas cuestiones relevantes y que nada tienen que ver el despropósito antidemocrático de la ley Biden: ¿No será que no venden en gran parte porque la gente ni siquiera desea bajarse ni gratis lo que hacen? ¿No será que hay muchos más contenidos disponibles y sin limitación y sin voceros que les llamen criminales por hacerlo, más bien al contrario gente que desea que se comparta lo que crean? ¿No tendrá algo que ver la crisis en la que los especuladores de todo pelaje, incluidos de ciertas industrias del entretenimiento han creado? ¿No será que lo subvencionado con nuestros impuestos debería ser nuestro también sin tener que pasar por caja una y otra vez? ¿Cómo es que como otros ejemplos que conocemos subvencionan las pérdidas, pero nunca las ganancias?

No señores Bardems y Sanzs. Piensen primero si “todo vale” para mantener un modelo de negocio que no quiere activamente adaptarse a la realidad. Piensen si es justo que se eleve a derecho fundamental un negocio obsoleto. Pero sobre todo, dejen de insultar y busquen alguna forma de reconciliarse con la gente a la que han insultado hasta la nausea.

Safe Creative #1012288148823

A los Bardems y Sanzs del mundo

Una simple batalla

No es la primera batalla que los ciudadanos hemos ganado haciendo pulso contra los políticos. Ni será la última. En el horizonte nuevas batallas peores y más cruentas debido al progresivo alejamiento de gran parte de la clase política de la realidad.

La Disposción Final Segunda de la LES, por orden y mando del gobierno de Biden-Obama, ha sido tumbada y supongo que en gran medida debido a la presión de esos ciudadanos que deberíamos estar representados por los políticos que con tan poco acierto han escogido.

Pero es una batalla más. En la guerra por las libertades el copyright será durante mucho tiempo la escusa para acabar con ellas. Es más efectivo que el propio término “terrorismo” tal y como hemos visto. Los que defendemos la cultura libre, los nuevos modelos de negocio que tantos creadores y artistas abrazan, y la libertad de prensa y expresión, tenemos el dudoso privilegio de ver las amenazas los primeros, como ahora ha sido. Pero es nuestra maldición conocer las amenazas que nunca acaban y que vuelven con renovada virulencia producto de los miles de millones que una industria de intermediación obsoleta pone para hacer lobby en Washington (de donde por lo visto emanan las decisiones de los sucesivos gobiernos de España).

De nuevo quiero recordar a esa diminuta y cada vez menos relevante parte de creadores e intermediarios el motivo de nuestra oposición a la DF2: no se trataba de si las webs de enlaces son o no buenas o malas para su negocio obsoleto, la cuestión es que quitaban a los jueces del fondo de un asunto que por activa y por pasiva ha resultado dar la razón a los administradores de este tipo de webs (que son facilitadoras, no infractoras de copyright alguno). Quitar los jueces de un proceso en el que se pone artificiosamente los derechos de explotación al nivel de derechos humanos es un precedente tan peligroso que apoyarlo sólo cabe compararlo con apoyar la destrucción de la separación de poderes y la propia esencia de la democracia, hoy en día ya bastante en entredicho.

No sólo no estamos en contra de los creadores y los artistas, sino que estamos muy en su mismo bando, porque somos creadores y artistas los que rechazamos estas medidas antidemocráticas. Somos nosotros los que estamos en contra de la piratería; los contratos leoninos de ciertas empresas de intermediación, el plagio o la continua extensión de los años de protección del copyright.

Pero como decía Wendell Phillips: “el precio de la libertad es tener que estar siempre alerta” y es una realidad. Nunca descansaremos y perderemos otras batallas, pero debemos seguir luchando a pesar de ello por el bien del futuro y porque exista una esperanza para los que nos sucederán.

Safe Creative #1012288148830

Una simple batalla

Netflix en España

Corren rumores fundados en el sentido de que pronto Netflix estará en España. Al rumor surgido en Alt1040 puedo añadir que estuve hablando con gente de Netflix y parece que es muy posible que tras Canadá, entre los próximos países en tener este servicio se encuentre España.

He de admitir que tengo sentimientos encontrados con este servicio. Lo cierto es que no lo he probado todavía pero en el Silicon Valley es una de esas “hot startups” del momento. Están teniendo una gran tracción y relevancia.

Por 8 dólares se pueden ver sus películas y documentales en streaming desde cualquier dispositivo fijo o móvil, lo que incluye iPad, TV, ordenadores de escritorio, móviles, Google TV, etc.

En esencia, y por el precio, lo que se paga no es tanto el contenido como el propio servicio de TV a la carta en cualquier entorno fijo o móvil.

Hay dos cosas clave que no me gustan en su concepto básico: una es el uso de DRM y la otra es su dependencia de la nube. Tal y como hemos visto, que los contenidos que nos gustan estén en la nube es mucho más peligroso de lo que podíamos sospechar.

Igualmente, y a efectos más prácticos, hay que tener en cuenta que no lo tienen todo. No tienen todas las películas, documentales o cine independiente, y además muchos estrenos se muestran en la parrilla con mucho retraso, lo que hará que los más impacientes recurran a otras formas de acceder a éstos.

No quiero criticar mucho más el servicio, pues lo que comento viene de oídas, de hablar con gente que usa el servicio y prefiero probarlo antes de realizar un análisis más riguroso.

En cualquier caso creo que es muy positivo que se planteen estos sistemas y se abra a una competencia entorno a ofrecer soluciones de ocio inspiradas en capacidad digital. Esperemos que nuestras débiles conexiones de banda ancha sean suficientes.

Además espero que Netflix ayude a demostrar lo que muchos hemos sostenido durante tanto tiempo, que es un error perseguir a la gente que descarga, copia y comparte ficheros audiovisuales, que lo que hay que hacer es ofrecer servicios que mejoren esa experiencia y que además redunde en un beneficio de los creadores originales.

Veremos qué pasa.

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Netflix en España