Discográficas derrotando a Google en su propósito de ofrecer almacenamiento de música

Gracias a Peter Brantley leo esta noticia en BusinessInsider por el cual los sellos discográficos estarían poniendole las cosas muy difíciles a Google en su objetivo de ofrecer a los usuarios un sistema de almacenamiento al que podrían subir la música que tienen para escucharla online a través de la web o de cualquier dispositivo, como móviles, radios de coches con conexión a Internet, etc.

Según las discográficas, temen que se suban canciones “pirateadas” y afirman que al ser éste un nuevo uso, los usuarios deberían pagar de nuevo por poder escuchar esa música de esa manera… aunque ya hubieran pagado por descargar el fichero, o por el CD.

Lo primero que hay que decir es que creo que este servicio lo deberían haber ofrecido las discográficas en conjunto hace mucho tiempo, incentivado algún pago por facilitar el acceso desde cualquier sitio.

En realidad la clave del modelo de negocio no puede ser volver a pagar por la música, sino en todo caso por la experiencia de poder escucharla de forma cómoda y de cualquier sitio, pero es que lo que es más, creo que incluso esto debería ser gratuito o marginal, lo que realmente puede abrir nuevos modelos de negocio es poder monitorizar, conocer y comprender los usos que los fans hacen de la música en el modo más general y a la vez más concreto posible.

Sin duda eso es lo que Google quiere hacer, comprender qué, cómo, cuándo y quién utiliza la música para ofrecer una experiencia alrededor de ello, supongo que a nivel de publicidad y venta de aplicaciones, para ser rentable.

Que la música haya sido comprada, regalada, o privadamente copiada es, en esencia, irrelevante. Lo importante es saber unir el uso digital que hagamos de las obras con el comportamiento analógico de cada usuario. Ahí se pueden unir dos mundos y estoy seguro de que los autores podrían salir muy beneficiados.

El modelo de negocio va a ser sobre el servicio que se ofrezca diferencial entorno a la experiencia de escuchar música, no por la venta de ésta. El contenido es la publicidad, es el anzuelo, lo que se ofrezca único, especial y conveniente es por lo que estaremos dispuestos a pagar.

Discográficas derrotando a Google en su propósito de ofrecer almacenamiento de música

Recordando porqué no uso Spotify

A raíz de un comentario que he escrito en Meneame:

En su día Spotify me pareció un sistema muy interesante y lo recomendé. Pasado un tiempo y tras analizarlo con detenimiento dejé de usarlo y explico el motivo de ésto:

1.- El sistema, todo hay que conocerlo, está financiado en parte por los mismos inversores que invierten en las discográficas en un complejo entramado de royalties. En pocas palabras, los mismos que requieren pagos grandes por la música son los que tienen en su mano la financiación del portal que pagar paga (¿con el mismo dinero que ellos le dan?), pero perder, pierde (¿podría ser la escusa de la industria para decir que el sistema no funciona?). techcrunch.com/2009/08/07/this-is-quite-possibly-the-spotify-cap-table/ Ojo, no digo que esta situación tenga que ser mala necesariamente, pero es al menos interesante y reveladora. Habría mucho que interpretar de qué está pasando. ¿No es curioso que la misma industria que demanda a personas por cientos de miles de dólares esté detrás de Spotify mientras sigue demandando? ¿Sabéis que en el reciente juicio contra ThePirateBay uno de los fundadores de Spotify iba a testificar contra ThePirateBay?

2.- Apuesta por el DRM y la nube
. Dejemos las cosas claras, personalmente aborrezco el DRM e intento estar lo más lejos posible de contenidos con estos sistemas pues los considero perniciosos para los contenidos. Al mismo tiempo adoro el concepto de “cloud” no en vano la empresa en la que trabajo se basa en la nube, pero seamos francos, lo que está en la “nube” es frágil y puede desaparecer. Spotify no es un napster, no es un p2p, no tienes copias de los contenidos, no puedes acceder siempre. Podrás acceder mientras pagues y el catálogo disponible estará en tanto alguien decida que esté y ese que decide, no eres tú. Si aceptamos que es un servicio, perfecto, pero que nadie se lleve a sorpresas cuando pasen cosas estilo Amazon con Rebelión en la Granja y 1984. La nube está bien, pero estará mejor cuando podamos tener todos un poco de un backup general de lo que por ahí discurre. Por otro lado creo que el DRM es aborrecible y es la principal apuesta de Spotify.

3.- Publicidad y DRM, mala combinación. Algo que revela mucho de lo que hay detrás de Spotify se puede probar con un Mac, o al menos se podía probar antes, desconozco si habrá cambiado. En la cuenta gratuita, si bajabas el volumen para no escuchar por trigesimo tercera vez el anuncio de cambiarte a la compañía telefónica que hubiera pagado (sin segmentar ni nada parecido la publicidad que te imponen escuchar), el sistema detenía la reproducción de la publicidad, para ponerla desde donde la hubieras atenuado para que escuches el anuncio sí o sí. A muchos puede que esto no le moleste, pero a mi mucho. No sólo porque hasta ahora se suponía que podíamos evitar la publicidad, por ejemplo de la TV aprovechando para ir al baño (¿os imagináis que el anuncio os espere a vuestra vuelta del baño o de sacar la basura?), sino porque dijo mucho de la nula capacidad de análisis y el efecto negativo que la publicidad no deseada, spam, tiene en la gente que se ve forzada a escucharla. Muchos dirán que bueno, es una empresa y nadie te obliga a usar sus servicios. Bien, por eso no los uso, pero creo que se valora muy poco el tiempo valioso que dedicamos a darles información de uso, preferencias y recomendación. Eso ya es otra batalla, supongo.

En fin, en realidad ocurre que casi toda la música que me gusta la compré hace años. La tengo y para descubrimientos casuales existen muchas otras herramientas en mi opinión mejores que prefiero usar.

Recordando porqué no uso Spotify

La conjura de los necios

España y crisis. Parece que va todo junto pero ¿no es más que suficiente ya?

Cuando escucho a alguien quejarse de estar sobradamente preparado y acto seguido quejarse de que no va a conseguir un buen puesto de trabajo me digo, o le diría ¿porqué no haces algo por tu cuenta? Busca unos cuantos amigos igualmente preparados y monta algo, aunque sólo sea por la pura diversión de hacer algo. No tiene porqué tener éxito, no tiene porqué ser algo de dinero pero ¿ante la alternativa qué nos queda? ¿Estudiar oposiciones?

Amigos, hagamos algo, positivamente, por el mero hecho de hacerlo. Tomemos ejemplo de las buenas prácticas de algunos países y comencemos lo que sea. Aunque sólo sea para fracasar y aprender de ello, que ya en si es bueno, hagamos algo positivo.

Que les den a los medios, que les den a los desgraciados politicastros que han llenado de miseria nuestras vidas, que todavía nos queda algo de estima y ésta crecerá si hacemos algo, fracasamos y volvemos a intentar hacer.

Ya es hora de dejar de quejarnos y pasar a la acción.

La conjura de los necios

Luchar contra los políticos y a favor de Internet es la lucha por la libertad

Los políticos y los grupos de presión de telecos, etc, están luchando para acabar con la neutralidad en la Red. No nos equivoquemos, lo que nos estamos jugando con la neutralidad en la Red es simplemente la propia libertad. Nos jugamos la posibilidad de poder crear un mundo mejor.

Pasa con ACTA, con la DF2 de la LES, en Gran Bretaña…

Los políticos, con su negligencia, corrupción y estulticia han destruido nuestra economía, nuestro futuro, nuestra esperanza e incluso nuestro ánimo.

Nos pueden quitar muchas cosas más todavía, pero no podemos permitir que nos quiten la única herramienta verdaderamente poderosa que nos queda para luchar contra la opresión, el fanatismo y la imbecilidad humana; Internet.

Que quede claro, la lucha por la Neutralidad en la Red es una lucha por la libertad más básica. ¿Qué vamos a hacer para defenderla? Por mi partecomo humanista, todo lo que esté en mi mano.

¿Y tú qué vas a hacer?

Luchar contra los políticos y a favor de Internet es la lucha por la libertad

De vuelta en Boyd PO Box 156 B

Qué extraña sensación estar aquí de nuevo tras 20 años. En la misma habitación en la que entré en 1989 de una casa de unos, por aquel entonces, perfectos desconocidos. Mientras escribo estas líneas, estoy viendo el pomo de la puerta que tanto miedo y nerviosismo me producía dos décadas atrás, cuando tras dormir tras haber llegado a Texas como estudiante de intercambio, tenía que girarlo para salir y enfrentarme a un nuevo entorno, a una familia de la que muy poco sabía.

Recuerdo aquella sensación, pero hoy ya no tengo miedo, y si tengo nervios es por la emoción de verles de nuevo, de estar que éstos americanos que se han convertido de verdad, a lo largo de los años y las dificultades, también en mi familia.

Michelle Mario and Miranda

Apenas me recuerdo ya como aquel chaval, tímido, larguirucho y con la cabeza llena de prejuicios. Pero de alguna manera ahí sigo estando todavía, de alguna manera. Pero es cierto que mucho ha cambiado. Han pasado muchas cosas. De hecho, toda una vida. Cuando vine tenía dieciocho años, han tenido que pasar otros tantos y dos más para volver.

Sharon y Danny siguen siendo los mismos, con veinte años más, claro. Danny, fuerte, duro, redneck, Sharon, dulce, amable, firme, llena de paciencia. Deseando ver a su nieto español, David. Espero poder hacer ese deseo realidad.

Josh, con síndrome de dawn, tenía 10 años cuando vine la primera vez. Ahora es todo un caballero, literalmente hablando. Lord John y su espada. Cariñoso, lleno de historias que contar y un eterno niño. ¿No es de envidiar en cierta medida?

Michelle, que tenía 12 años cuando vine la primera vez tiene una hija de 15 en esta nueva visita tras tanto tiempo sin aparecer por estas tierras. También un chico de 12 y ambos, geniales.

¿Qué ha pasado con mi hermanita de 12 años? ¿Cómo me he podido perder su transformación durante dos décadas? ¿Pero sabéis algo? Sigue siendo Michelle. Sigue siendo ella y Josh, Josh se ha simplemente revelado, se ha completado.

Y está también Bill y Mary, mis abuelos americanos, ahora viviendo en una apartamento que Danny hizo adosado a la casa principal, porque por motivos de salud es bueno que estén cerca, pero independientes.

Estoy aquí otra vez en el P.O. Box 156-B, en Boyd, Texas, un poco mi otro hogar que había perdido y que ahora reencuentro.

Todos hemos cambiado, somos mayores claro, pero siento profundamente que vuelvo al punto en el que viví un punto clave de inflexión de mi forma de ser. Aquí empezó a formarse mi futuro, aquí empiezan a tener sentido los puntos de esta historia que he recorrido.

De vuelta en Boyd PO Box 156 B

Los políticos españoles contra la Neutralidad en la Red

No me voy a repetir, se lo dije a los de Google, y los politicastros no van a ser menos. La Neutralidad en la Red es esencial y sólo los ciudadanos la podemos defender, los políticos, especialmente los españoles, tradicionalmente inclinados a la corrupción, no van a hacer nada. Más bien al contrario, van a empeorar las cosas.

Los políticos cada día son más irrelevantes. Los jóvenes, sobre todo, no se sienten identificados y literalmente pasan de ellos. Puede que sea bueno, puede que no del todo, pero ocurre. Les importa mucho más cosas que hacen, ven y comparten en Facebook. El último recurso que les queda a ciertos políticos para mantener su influencia es acabar con la Neutralidad en la Red.

Defender la Neutralidad en la Red es, en esencia, defender la libertad del ser humano a decidir por si solo, sin la guía y tutela de la clase política más corrupta.

Los políticos españoles contra la Neutralidad en la Red