Culpable de tener cuatro gatos tuiteros

Lo confieso, soy culpable. De tener cuatro gatos tuiteros. Durante varios años he criado a cuatro gatos especializados en usar el tuiter y el feisbuc. No sólo son gatos, de color negro para más inri, sino que además son delincuentes, con parche en un ojo, antidemócratas, antisistema y anti todo lo que se menea, especialmente si tiene plumas o parece un ratón.

Yo siempre había pensado que para que exista una democracia sana era necesario que los ciudadanos sean eso, ciudadanos, cabales, bien informados, críticos, pero no, los ciudadanos deben acatar lo que diga la mayoría, aunque esa mayoría parezca tener atributos más parecidos a los de zombies que otra cosa. Así que los ciudadanos deben perder, según algunos, el derecho a protestar si esa protesta contraviene a la de la mayoría. En consecuencia no debe haber nunca una minoría ni la más mínima protesta. Si no son mayoría, si no representan a nadie, es decir, si no son apoderados de otra persona, no pueden hablar. Representarse a uno mismo simplemente no vale salvo que sea cuando se va con una papeleta cada cuatro años en principio dando carta blanca para que los gobiernos elegidos hagan lo que les de en gana, estuviera o no en su programa electoral sobre todo si El Tio Sam así lo ordena.

Los que crean que en democracia la gente tiene derecho a expresarse por si misma, se equivocan. La definición de democracia y antidemócrata es la de uno de un lobby. Cualquiera que contradiga esa opinión es, en consecuencia, un antidemócrata. Así cerramos el círculo.

Así que yo ya no opino, no pienso. ¿Para qué? Dejo que mis gatos sean los que escriban como locos por el tuiter y por el feisbuc. Son los responsables de que gobiernos enteros cambien, que se retrase por unos minutos leyes que se burlan de los jueces y la separación de poderes, son los responsables antidemócratas de representar la opinión prohibida de aquellos que, paradógicamente, resultan ser más ciudadanos que otros que se limitan a defender aquello por lo que han recibido el cheque de turno. He intentado separarlos de los teclados, pero arañan. Me da miedo cómo podrían responder si dejan de poder usar el intrené ese del demonio.

Culpable de tener cuatro gatos tuiteros