El filtrado previo en Europa por EEUU

European CommissionAunque no puedo asegurarlo, se repite el patrón que se ha dado en otras ocasiones por parte de nuestros representantes políticos para atacar nuestros derechos fundamentales en favor de un sector concreto del lobby del entretenimiento.

En su día el Gobierno de los EEUU, por orden de Joe Biden, vicepresidente de Barak Obama ordenó fomentar la Ley Sinde (Ley Biden Sinde para muchos) para cerrar administrativamente en países “ejemplo de mal comportamiento” como España webs que los jueces habían declarado como legales. El cierre administrativo, sin entrar en el fondo del asunto, es el germen de muchas de las leyes represivas del derecho a la expresión que han ido naciendo en países vulnerables como España. Que países ejemplo de lo malos que son los ciudadanos que “lo quieren todo gratis” (por otra parte argumento falaz de parte de la industria) implementen esas medidas era usado luego como ejemplo para hacer presión en el Congreso de los EEUU.

El objetivo inicial era “proteger” un modelo de negocio específico que se basa en la escasez artificial de la capacidad de copia digital. Un tipo de modelo que, desafiado por la realidad digital, no puede sobrevivir. De hecho el único cambio real en este entorno ha venido de mano de la popularización de servicios avanzados de “streaming” como Spotify, Youtube, Netflix o HBO por poner unos ejemplos.

Ahora la comisión Europea plantea el filtrado preventivo de contenidos; algo que ha sorprendido a propios y extraños. Las implicaciones técnicas del filtrado previo, el desastre absoluto que supone para la estructura de Internet, los usos y costumbres de cada vez más creadores y el resto de la sociedad y, sobre todo, la libertad de expresión, se vuelven casi intolerables. Y resulta casi incomprensible una propuesta así si no fuera porque parece ser que es el objetivo que el lobby del entretenimiento en EEUU se ha marcado conseguir en su país. Que estas leyes se aprueben en el resto del mundo, como pasó con la Ley Biden-Sinde para luego decir en el congreso que “hey, mira tú por donde en Europa ya lo están haciendo ¿cómo es que en EEUU no lo estamos haciendo también?”, es normalmente el patrón de funcionamiento de estos lobbys que, admitámoslo, carecen de originalidad, pero es que, si funciona ¿para qué cambiar?

Así que es posible que no sea sólo una maniobra torticera para forzar a estas plataformas a negociar dar más dinero a los administradores del oligopolio del entretenimiento en Europa (dinero que luego rara vez comparten con los creadores de forma justa), que también, sino realmente a nivel mundial y con consecuencias de cara a la libertad de expresión sin precedentes. EEUU, otra vez, dando órdenes a sus súbditos en Europa.

Y para que ganen y destrocen más una de las herramientas más potentes que ha conocido la humanidad, Internet, no hace falta más que los demás nos quedemos callados, o como decía Edmund Burke: “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.

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El filtrado previo en Europa por EEUU