Filtrar o cortar Internet arbitrariamente

No nos engañemos, que corten Internet en otros países nos afecta a todos directamente. Nuestra “nación” es Internet.” O al menos así lo entiendo yo. Ahora que Australia quiere velar por la limpieza moral de sus ciudadanos incapaces de decidir por si mismos, al igual que hace el gobierno Chino que quiere prohibir lo que unos cuantos consideran inmoral, no podemos pensar que esto es cosa de otros países.

El corte de conexiones, de páginas web por decisiones administrativas es un corte que va siempre en dos direcciones, afecta al que comunica y afecta al que accede a la información.

Una ley de este tipo en China, Australia, España o EEUU no es algo que afecte a “únicamente” los ciudadanos de los respectivos, porque si por algo se caracteriza Internet es por no conocer fronteras ni más nación que el propio planeta.

Internet se ha convertido en lo que es hoy en día no gracias a una o dos personas, un proyecto militar o un centro de investigación científica, sino por la contribución en mayor o menor medida de millones de individuos y porque, eso sí, unas cuantas personas pensaron que compartir información era importante para avanzar.

Hoy estamos viendo como todo lo construido se desmorona con las escusas de costumbre. Hoy contemplamos ¿impotentes? como comienzan los días del fin de Internet tal y como la conocíamos. Porque ya no sabré gracias a los servicios de traducción qué me iba a contar un ciudadano chino, o por algún lamentable error o confusión de términos de protección de copyright no podré acceder a alguna web de ciudadanos australianos.
Texto por Mario Pena expresamente devuelto al dominio público.

Filtrar o cortar Internet arbitrariamente