Día del libro y el autor vs día de los lobbys de la propiedad intelectual

Una gran amiga me pide que publique este texto:

El próximo 23 de abril se celebra el Día del Libro, dedicado al reconocimiento de la cultura y de los autores que la crean. En el transcurso de los años, las multinacionales del copyright han ido transformando el sentido de esta celebración con el fin de favorecer sus intereses, y así, hemos llegado a ver cómo pretenden que celebremos el “Día de la Propiedad Intelectual“.

Aprovechando el desconocimiento general de ciudadanos – y a veces también de gobernantes- sobre propiedad intelectual, intentan confundirnos y hacernos creer que “Copyright” y “Derecho de Autor” significan lo mismo, cuando en gran número de ocasiones son conceptos contrarios e incluso incompatibles.

Sin ser grandes entendidos en leyes, podemos saber que el “Derecho de Autor”, trata sobre el reconocimiento de autoría sobre una obra, y que el autor tiene derecho a ese reconocimiento, así como a decidir sobre su difusión, su transformación, y también a percibir remuneración por ese trabajo de creación. Está reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El “Copyright” es el derecho de hacer copias de una obra, y de percibir dinero por ellas. Surge de la necesidad de controlar los derechos de edición de las obras, y ganar dinero con dichas ediciones y copias.

El Copyright se nutrió de la necesidad de los autores de ser editados, lo que antes no podían hacer por su cuenta, y para ello, “cedían” -vendían- los derechos sobre su obra a cambio de ser editados. Los editores, y los que se hicieran con esos derechos, pasaban a ser los “derechohabientes”, teniendo así la propiedad sobre parte de la obra y los beneficios que generase. Esto es lo que se llama “Propiedad Intelectual”, que no quiere decir que sea propiedad de los autores.

Por tanto, vemos que para difundir su obra, el autor se veía obligado a desprenderse de parte de sus derechos sobre la misma, y así, de alguna manera, el Copyright es precisamente lo contrario del Derecho de Autor, aunque en la actualidad haya una industria interesada en hacernos creer que ambos conceptos son lo mismo. Lo veremos el próximo 23 de abril, y lo vemos todos los días que escuchamos a algún representante de la industria cultural o del entretenimiento, en la que se incluyen las entidades de gestión de derechos como la SGAE, decir que “el Copyright, o la Propiedad Intelectual, es un Derecho Fundamental Reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Lo que sí es un derecho fundamental es el Derecho de Autor, que ahora, con las nuevas tecnologías y sobre todo, con Internet, cada vez es más posible para los autores, al necesitar cada vez menos ceder sus derechos para difundir su obra.

Por todo esto, el 23 de abril debe seguir siendo el “Día del Libro”, o el “Día del Libro y del Autor”, pero no permitamos que sea el “Día de la Propiedad Intelectual”.

Día del libro y el autor vs día de los lobbys de la propiedad intelectual

Vender o no vender manzanas digitales, esa es la cuestión

Imaginemos por un momento que alguien encuentra una fórmula para hacer crecer manzanos que den manzanas sin necesidad de tierra, agua o aire. Imaginemos que cualquier persona pudiera tener en sus casas uno de esos fantásticos manzanos.

¿Sería lógico seguir manteniendo un modelo de negocio basado en la venta y distribución de manzanas?

Según parte de la industria del entretenimiento, la que basa su modelo de negocio en la intermediación, sí.

By Torley cc by-sa
By Torley cc by-sa

A este revelador hecho añadiremos que son de los que llaman criminales a los que tienen esos fantásticos árboles en su casa porque destruyen “puestos de trabajo”, o mejor dicho evidencian, la obsolescencia de quienes ya no hacen falta.

Lo cierto es que duplicar átomos no es posible hoy por hoy. La materia no se crea de la nada, pero lo que sí se puede hacer con facilidad es duplicar bits. Existe una diferencia importante que algunos pretenden soslayar.

Sí que es cierto que las ideas, al menos las buenas, son escasas y el acto de crear contenidos de calidad no es duplicable, pero ese es en realidad otro tema muy distinto al que se discute o por el que se llama criminal al usuario potencial; que no es el otro que el acto de duplicar el contenido creado por parte de cualquier ciudadano.

Siempre se ha cuestionado si alguien es dueño completo y total de la obra que crea. Hoy más que nunca es evidente que no puede serlo, no al menos de forma categórica o que se pueda limitar con excepciones a sus derechos sin invadir los de los demás. No es posible un equilibrio que fomente el respeto si existe un desequilibrio de base; el de la privación del receptor del mensaje del creador de cierto derecho sobre dicha obra.

En otras palabras, toda obra se debe en menor o mayor medida al entorno, a lo pasado y lo presente. Toda creación pertenece en cierto grado al lo común.

Incluso la ley lo establece así con el dominio público. Las obras vuelven al dominio público tras unos determinados periodos de tiempo. Lo curioso es que esa pertenencia al dominio público con su manifiesta utilidad a la comunidad exista de forma absoluta tras un tiempo arbitrario y no antes ni en grados.

La única forma de solucionar los problemas que la industria del entretenimiento se está creando pasa por aceptar la realidad y salvaguardar el derecho a la copia sin ánimo de lucro de cualquier contenido una vez ha sido publicado. A partir de ahí podremos valorar la calidad, la originalidad y retribuir de forma directa o indirecta al artista y los intermediarios necesarios que queden o se adapten.

El negocio no será pues la venta y distribución de manzanas, sino la creación de nuevos árboles fantásticos que sacien el hambre de conocimiento, cultura y entretenimiento.

Actuar de otra manera es un ejercicio de irresponsabilidad por parte de industria y políticos y por ende de quienes votan a estos últimos.

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Vender o no vender manzanas digitales, esa es la cuestión