Feliz dos mil… digo 1984

Seamos sinceros, hemos sido tan apáticos a la hora de defender nuestras libertades que las hemos perdido en tal grado que ya todos los años serán 1984 mientras no hagamos algo al respecto.

Feliz 1984 señores. Sean felices. Ignoren lo que pasa a su alrededor.

Sonrían, les están grabando.

Feliz dos mil… digo 1984

Filtrar o cortar Internet arbitrariamente

No nos engañemos, que corten Internet en otros países nos afecta a todos directamente. Nuestra “nación” es Internet.” O al menos así lo entiendo yo. Ahora que Australia quiere velar por la limpieza moral de sus ciudadanos incapaces de decidir por si mismos, al igual que hace el gobierno Chino que quiere prohibir lo que unos cuantos consideran inmoral, no podemos pensar que esto es cosa de otros países.

El corte de conexiones, de páginas web por decisiones administrativas es un corte que va siempre en dos direcciones, afecta al que comunica y afecta al que accede a la información.

Una ley de este tipo en China, Australia, España o EEUU no es algo que afecte a “únicamente” los ciudadanos de los respectivos, porque si por algo se caracteriza Internet es por no conocer fronteras ni más nación que el propio planeta.

Internet se ha convertido en lo que es hoy en día no gracias a una o dos personas, un proyecto militar o un centro de investigación científica, sino por la contribución en mayor o menor medida de millones de individuos y porque, eso sí, unas cuantas personas pensaron que compartir información era importante para avanzar.

Hoy estamos viendo como todo lo construido se desmorona con las escusas de costumbre. Hoy contemplamos ¿impotentes? como comienzan los días del fin de Internet tal y como la conocíamos. Porque ya no sabré gracias a los servicios de traducción qué me iba a contar un ciudadano chino, o por algún lamentable error o confusión de términos de protección de copyright no podré acceder a alguna web de ciudadanos australianos.
Texto por Mario Pena expresamente devuelto al dominio público.

Filtrar o cortar Internet arbitrariamente

Amazon elimina copias compradas de “1984” y “Rebelión en la Granja” de Orwell

by Surfstyle CC by
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La industria del entretenimiento piratea la cultura que en un mundo sano sería hace tiempo de la humanidad a la que pertenece. La infinita ironía nos demuestra la fragilidad del “cloud computing” o “cloud storage” ante lo infinito de la estupidez humana.

Cuando leo una noticia así, la rabia que siento resulta casi logra marearme, y no tanto por lo que hacen algunos necios, sino porque somos los ciudadanos los que lo consentimos. Hemos consentido al no exigir un cambio radical en la leyes de “propiedad intelectual”. Pirata es gran parte de la industria del entretenimiento, no los ciudadanos que comparten. La piratería, además del plagio, es precisamente lo que ha hecho el editor de estos libros y Amazon.

Si alquien quiere realmente comprarse un Kindle debería pensarselo dos veces.

Por desgracia en el futuro, con la popularización del consumo por streaming, seremos testigos tal vez mudos y sordos de más noticias como ésta. Spotify es un ejemplo de producto que puede y de hecho sufrirá de lo mismo. Se controlará qué está disponible y qué no, qué debemos consumir o qué debemos dejar de poder acceder. El propio concepto de que los contenidos estén online está puesto en entredicho e incluso proyectos honestos en este sentido pueden verse muy negativamente afectados por ciertas actitudes que flirtean con el totalitarismo más recalcitrante.

No existe una solución a gusto de todos, pero tal vez el “cloud storage” y “cloud computing” ideal no será el de unos pocos ofreciendo sitio, contenidos y potencia de computación, sino la vieja idea de que sean los ordenadores de los ciudadanos los que lo ofrezcan de forma infinitamente redundante gracias al p2p, y todo con el objetivo de preservar la cultura que nos ha sido pirateada durante varios siglos por una mala interpretación de quién es dueño de qué… en lo que a autoría se refiere.

Por suerte yo tengo ambos libros de Orwell desde hace muchos años en mi estantería. En papel, comprados, leídos y releidos. Gracias a ellos he aprendido sobre lo que algunas industrias pretenden hacer con su doble pensar, con su control de la palabra escrita.

Es hora de que reclamemos sin un atisbo de vergüenza, lo que por derecho es de la humanidad.

Al menos todavía hay esperanza.

Safe Creative #0907184138324

Amazon elimina copias compradas de “1984” y “Rebelión en la Granja” de Orwell