¿Qué es para ti copiar?

De la entrevista que me hicieron el otro día para el documental de “Copiad, copiad malditos” de ElegantMobFilms para RTVE:

http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=11947096&server=vimeo.com&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=0&color=&fullscreen=1

¿Qué significa para ti la palabra ‘COPIAR’? – Mario Pena, Director de negocios y comunidad de SAFE CREATIVE from elegant mob films on Vimeo.

¿Qué es para ti copiar?

Copiar vs plagiar

Llevo tiempo trabajando en Safe Creative y he de admitir que me he encontrado de todo últimamente. Es muy interesante estar a pie de calle escuchando tanto a consumidores como a autores, productores o distribuidores.

De hecho la barrera que separa al consumidor final del creador original de una obra es sencillamente casi inexistente en la mayor parte de los casos. En menor o mayor grado, cada persona que navega por Internet es consumidora y autora al mismo tiempo. Un autor no crea si no ha consumido antes, y cierto es que hay gente que no crea nada, o apenas lo hace, pero la cantidad de nuevas obras que están apareciendo últimamente es sencillamente impresionante y viene de los lugares más remotos: desde mi amigo Héctor del Hotel de Barcelona, pasando por el azafato del vuelo de Valencia hasta consagradas cantantes en California, programadores de navegadores web o directores de nuevas formas de entender el cine por poner sólo unos ejemplos.

Pero de la gente que registra con nosotros me ha quedado claro que los que participan del proceso creativo de una u otra manera tienen muy clara la diferencia entre copiar un contenido y “robar-piratear” la autoría de una obra; plagiar.

El plagio, esa lacra que con demasiada frecuencia se da en Internet, es a veces el gran olvidado de los dogmáticos discursos sobre pretendidas, que no siempre reales, piraterías. Es más, normalmente la copia de obras de hecho no suele ser piratería, es una nueva forma de consumo que ciertas industrias no han sabido por ahora rentabilizar adecuadamente, pero que crean riqueza y no dañan al autor si no que más bien le beneficia. En cambio el plagio, intencionado o no, accidental o no, sí es un peligro, pero no sólo para los autores, productores, distribuidores, si no que también para el propio usuario que pierde la importante conexión con el creador original. Es contra el plagio contra lo que habría que luchar activamente y sobre las nuevas formas de consumo crear nuevos modelos de negocio.

Pero es muy frecuente encontrar gente que ante un plagio lo justifica con la clásica falacia de “si no te importa bajarte cosas de otros a qué viene quejarse de que te copien una foto tuya en un medio online sin poner quién es el autor”. Esta falacia es fácilmente rebatible, pero no parece que sea suficiente con repetirlo una y otra vez. La diferencia es clara. Mientras que cuando alguien se baja pongamos una película, por el hecho de descargarla quien lo hace no pasa a afirmar que es el director de “Doce Hombres Sin Piedad” -por ejemplo-, el plagio consiste precisamente en eso. Cuando alguien copia una obra de un autor y no lo cita le roba la paternidad y se la da a quien no es, normalmente a si mismo.

¿Por qué es malo? Básicamente porque es mentir sobre la procedencia de una obra y la mentira, se mire como se mire, es generalmente peor que la verdad.

Si alguien dice ser autor de algo de lo que no es, eleva unas expectativas que nunca serán satisfechas y priva al consumidor y al autor de la necesaria interconexión entre ambos. Es romper un vínculo vital e introducir un elemento de incertidumbre que distorsiona la realidad. Las consecuencias pueden ser desde mínimas a catastróficas, pero no dejan de afectar siempre negativamente.

Como se suele decir “uno es él mismo y sus circunstancias”. Un contenido tiene sus propias circunstancias y lo ideal es que no exista falsedad y mentiras en torno a éstas, de ahí que para que un contenido se pueda aprovechar por todos al máximo potencial, evitar el plagio debe ser sin duda alguna una de las principales prioridades para el autor y el que accede a la obra.

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Copiar vs plagiar

Los que heredarán el viento

La industria del entretenimiento que pretende mantener contra toda evidencia y sentido común un modelo de negocio obsoleto no sólo acabará dañando a los ciudadanos en su persecución obsesiva por criminalizar los actos de éstos, sino que en el proceso se dañará a si misma y principalmente a los autores que usa como escusa para existir.

Recordando una cita de la Biblia del Rey Jaime que acabo de volver escuchar en la Película “Inherit de Wind” en la que se cuenta el Juicio del Mono en el que fue defensor Clarence Darrow en la vida real, se aplica perfectamente lo que políticos y lobbys del entretenimiento acabarán recibiendo:

He that troubleth his own house shall inherit the wind:
and the fool shall be servant to the wise of heart

que se traduce como:

Aquel que cree disturbios en su casa heredará el viento:
y el tonto se convertirá en el sirviente del sabio de corazón

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Los que heredarán el viento

Respuesta abierta al artículo de Carmen Posadas Puertas al Campo

Un compañero me pasa este artículo firmado por Carmen Posadas y como XLSemanal no permite los comentarios (cosa que cada vez me parece más y más anacrónico), ni por copyright puedo citarlo o transcribirlo, no tengo más opción que responder de la única manera que puedo, a través de mi propio blog.

Intentaré ser breve porque sé que vuestro tiempo es limitado así que en honor a la verdad me centraré en  los conceptos básicos que la Sra. Posadas comenta:

1.- El acceso gratuito a los contenidos no existe. Es un concepto falso que se esgrime para lograr una crítica ad-hominem hacia el intercambio de contenidos sin pago metálico de por medio. Las formas de pago ahora son con lo que es realmente escaso; la atención del público. Tal vez sería conveniente que analizaran el hecho de que cada vez hay más contenidos de calidad y no sólo porque se dupliquen, sino porque cada vez más gente de calidad crea y ofrece sus contenidos de forma abierta y sin necesidad de pago en Internet. En muchos casos es gente que no vive de esos contenidos, pero no por eso son peores que los que quieren vivir de ellos.

2.- Los usuarios de contenidos no pretenden “robar” como alegremente se intenta argumentar. El robo es el plagio, no el intercambio de ficheros; si acaso cuando se da con ánimo de lucro. Como máximo podemos hablar de lucro cesante y al mismo tiempo esto también está puesto en duda según no pocos informes de prestigiosas universidades. El hecho es que se suele pagar por el acto de hacer cosas pero ¿una vez hechas también? En cambio si se ofrece un servicio único e irrepetible, la gente no sólo pagará, sino que estará encantada de hacerlo. Basar el sustento de una familia en rentas de contenidos que ya no pueden ser escasos es, como poco, temerario.

3.- Creo que se equivoca al señalar a los culpables de la situación. De hecho tal vez su problema no sean los usuarios, más bien los intermediarios como se puede entrever en su alegato. Si siguen defendiendo un modelo de negocio equivocado (analógico) en la época equivocada (realidad digital) se crearán víctimas. Lo que no entiendo es porqué las víctimas de las medidas represivas del lobby del copyright tienen que ser los únicos que realmente pueden solucionar los problemas de los  autores; los usuarios y no los intermediarios que se basan en la pura especulacion y el mantenimiento de algo que ya  no es tan necesario. Qué mejor para avalar esto que escritores como Vázquez-Figueroa o Ursula K. Le Guin.

4.- Los argumentos de los internautas, sus lectores, no se basan en que todo sea gratis, sino en que ofrezcan alternativas realistas con la realidad digital. Nada más y nada menos. Pero en el debate sobre los nuevos modelos de negocio ni están ni se les espera por más que nos hayamos ofrecido muchos a dialogar. En cambio prefieren hacer el juego a los lobbys más reaccionarios que quieren imponer no sólo barreras al campo, sino las medidas más restrictivas y criminales contra la libertad en general, desconectando a la gente de Internet, reclamando penas de cárcel aunque no exista ánimo de lucro y robando una y otra vez del dominio público que algunos tienen muy poca vergüenza de usar sin dar nada a cambio.

5.- Si ya muchos escritores profesionales no son necesarios, pues sencillamente dejarán de existir como tales. Será un dura pérdida, pero sin duda que encontraremos alternativas. De hecho creo que es deseable que exista una purga para que al final se demuestre si los agoreros del copyright restrictivo tenían o no razón en sus predicciones catastróficas. En el ejemplo de los ultramarinos ya ha pasado con las grandes superficies. No se puede obligar a pagar por cosas para las que no hay demanda. Tal vez sea mejor para algunos vender productos finitos que no inmateriales porque de nuevo, lo inmaterial tiene valor, pero ya no tanto precio.

6.- La propiedad intelectual no es propiedad en el sentido suma cero del concepto. Es un permiso de monopolio de algo que no se crea a partir de la nada y que por lo tanto choca con el análisis científico. La mejor forma de proteger los contenidos hoy en día pasa precisamente por facilitar que se puedan divulgar, por facilitar tarifas y precios razonables o flexibles, sistemas automáticos que registren las preferencias de los usuarios preguntándoles a ellos, hablando con ellos.

7.- Le recomiendo a la Señora Pasadas que se lea la legislación. El canon no es por las presuntas descargas ilegales. Al menos cuando defiende a CEDRO y otras entidades debería darse cuenta de lo que dice o informarse. Es una compensasión por algo completamente legal, que es la copia privada, una excepción a su monopolio sobre sus obras y en mi humilde opinión un impuesto en manos de entidades privadas de dudosa forma de operar y con no pocos ejemplos de sindicatos verticales en sus organizaciones.

8.- Internet tiene su propia ley, la de los usarios y la fuerza más grande generadora de contenidos, programación y distribución, y de nuevo sí, la de los propios usuarios. El coto ha de ponerse a las leyes del copyright que sí son un abuso, fascista en muchos casos, herramienta de la represión, la censura y la manipulación más absoluta. Si realmente quieren soluciones nuevas empiecen a plantearlas, a llevarlas a cabo. Empiecen a hablar con la gente y no a la gente. Hace tiempo que hay formas nuevas de hacer las cosas y que se están dando resultados distintos. Sin embargo lo cierto es que ustedes no quieren hacer nada nuevo. Sólo quejarse amárgamente y pedir regulación donde cualquier regulación que no garantice la libertad se convierte en abuso.

Información sobre registro de propiedad intelectual

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Respuesta abierta al artículo de Carmen Posadas Puertas al Campo

El Contubernio de los Necios

Aviso a navegantes: Internet tiene memoria y el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Llevo varios años por la Red. He peleado en varias causas y todavía sigo luchando desde la propuesta de soluciones. En estos años he encontrado muchas cosas que me han parecido patéticas, tristes y miserables.

Los necios se alían en Internet pensando que son reyezuelos de sus propios cotos de caza. Se lanzan como alimañas al cuello de la gente. Sin compasión, sin medida y sobre todo… sin futuro.

Tal vez cómo actúa la gente en Internet da un poco muestra de la miserable naturaleza de tanta y tanta gente. Si no fuera porque conozco ejemplos de justo lo opuesto, a veces darían ganas de tirar la toalla y dejar que el mundo se precipite más rápido a su fatal final. Y no hablo del planeta Tierra, hablo del mundo triste y pequeño del ser humano.

Me encuentro con plagiadores casi a diario. Me encuentro con suplantadores de identidad, con pequeños déspotas y tiranos que venden su alma al diablo de su ego por unas pocas frases que ellos mismos con incapaces de comunicar. ¿Existe realmente la creencia de que pretender engañar a los demás es suficiente recompensada para compensar que nos engañemos a nosotros mismos?

Siempre me ha llamado la atención la gente que se atribuye la autoría de otros. ¿Realmente les satisface? ¿Qué clase de valores mueve a esa gente ladrona, triste y patética? Personalmente nada me agrada más que decir la autoría de los textos que cito. Me parece que honra no sólo al citado sino al que cita. Tal vez tenga otros valores, los que me inculcaron heroes como Sagan, Custeau, Rodriguez de la Fuente, Lennon o Gandhi; honor, justicia, libertad, verdad y humilad.

La respuesta en sencilla: El plagiador es un ser por definición miserable. Tiene tan poca auto estima, tan poca vida, tan poco que aportar a la humanidad que se vende a si mismo por treinta monedas, ya no de plata, sino de latón. Es gente triste y patética. Seres vacíos y vulgares que no pueden ni saben destacar en nada. Se traicionan a si mismos los primeros. Se engañan pensando que lo que hacen vale la pena. Pero no lo hace. El tiempo les pondrá en su sitio. Internet recuerda cada uno de sus actos. No se olvidan. Al final la gente lo recordará y sabrá quiénes y cómo son. Aunque agazapados detrás de un monitor de ordenador, sus rostros informes serán más visibles que el más visible de los retratos.

Es triste que exista tanto necio así. Y no piensen que el plagio es cosa de esos pobres tiranos en algunas redes sociales minoritarias, también los encuentran en las grandes industrias del entretenimiento que se dedican a llamar piratería a lo que tal vez no es, tal vez intentando alejar esa definición de lo que en ellos en muchas ocasiones se hace como profesión; tomar las ideas de las demás como propias y lucrarse sin recompensar a los que las idearon. Esos miserables viajan en coches de lujo y duermen entre sábanas de seda.

Pero aunque se escondan entre sedas, o se crean impunes tiranos en sus propios sitios web, siguen siendo seres patéticos y repugnantes, no muy distintos del equivalente en Internet de un parásito intestinal.

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El Contubernio de los Necios

Comisión Gubernamental contra la Descarga de Archivos con Todos los Derechos Reservados

El gobierno elegido por los ciudadanos crea una comisión para regular la descarga de archivos sujetos a derechos de autor, lo que en la práctica es un eufemismo de comisión para proscribir los usos y costumbre, así como libertades, de dichos ciudadanos.

Practicamente todos los archivos están sujetos de una forma u otra a derechos de autor, incluso aquellos llamados copyleft o que tienen algún tipo de libertad de difusión. Como para éstos no hay problema, pero pueden suponer un problema competitivo hacia el resto de contenidos con “todos” los derechos reservados, se impone la necesidad de evitar que las herramientas que la nueva cultura alternativa sirvan de vehículo vertebrador de una nueva economía y modelo de negocio alternativo adaptado a la realidad. En pocas palabras, hay que proscribir el P2P en la medida de lo posible para evitar que la gente vea que existen posibilidades reales de negocio compatibles con el intercambio sin ánimo de lucro de obras (sí, hablo de obras libres).

Tal vez el problema sea que la descarga de archivos con todos los derechos reservados es un problema en lugar de una gran y única oportunidad. Pero hace falta gente con visión y sentido de la realidad para verlo y aprovecharlo. Esto no abunda ni en nuestro país ni en otros. Aquí solemos premiar la incompetencia y la estupidez.

O tal vez el problema sea que no entendemos que el problema lo ha causado y es responsabilidad de la industria del entretenimiento en su absurdo objetivo de mantener artificialmente modelos de negocio del siglo XIX y XX que ya incluso desde la formulación original hace unos tres siglos del concepto de “todos los derechos reservados” estaba bajo cuestión.

En los últimos años se han ido eliminando poco a poco nuestros derechos en lo que a copia privada o uso justo se refiere. La clase política en connivencia con la industria del entretenimiento menos innovadora ha ido robando a la sociedad poco a poco lo que por otro lado le corresponde, el dominio público. Las continuas extensiones de los términos de protección, la ilegalización de actitudes coherentes con la realidad de la naturaleza inmaterial de los contenidos han causado una reacción igual y opuesta. Las posiciones contra el concepto de “todos los derechos reservados” ha dado lugar a posiciones enquistadas e igualmente negativas que se enfrentan de forma frontal sin posibilidad de acuerdo. No es algo de extrañar. Cuando te llaman criminal por tener otra opinión consistente con la realidad, es difícil querer llegar a acuerdos. Si además acompañamos todo esto de la invasión en nuestra privacidad y libertad de expresión la cosa todavía se complica más.

Pero lo que es peor es que en esas comisiones no está quien tiene que estar, los ciudadanos y la parte de la industria que sí entiende que el negocio se crea entorno al contenido inmaterial, no con el contenido en si.

El carácter sesgado de dichas comisiones y la confirmación de la presión de la industria del entretenimiento en forma de exigencia del Presidente Barak Obama para convertir Internet en un coto privado de caza del ciudadano crítico, son ejemplos de lo que le depara en el futuro a toda aquella opinión y empresa que se salga de los canones de corrección política entorno a la creación digital.

Honestamente creo que los que sí luchamos contra la piratería real, el plagio, deberíamos ser mucho más activos en poner cada cosa en su contexto y forzar que se escuche y se anote la evidencia científica entorno a cómo y qué es la creación artística y los usos de los ciudadanos hacen de ésta. Recordemos que el discurso gastado de la piratería no significa nada más que una desesperada huída adelante para evitar un debate necesario entorno a las leyes del copyright.

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Comisión Gubernamental contra la Descarga de Archivos con Todos los Derechos Reservados

Cambiar las reglas del debate sobre propiedad intelectual

Las leyes de copyright y propiedad intelectual que tenemos en la actualidad provienen de unos acuerdos de unos 200 años de antiguedad. El copyright, los royalties, etc se crearon como sistema de censura y posteriormente de control confiriendo a los autores derechos frente a los poderosos. Lo cierto es que las leyes se afinaron en efecto para la función a la que se deben, dar amparo al débil, pero ahora sirven únicamente a las grandes compañías, a los litigantes, y no responden ni a la realidad ni al futuro que nos espera.

En este debate hay que cambiar las bases y los preceptos sobre los que nos centramos. Así pues habría que cambiar algunas ideas para que no seamos los que apoyamos la cultura y el libre conocimiento quienes tengamos que rebatir a los que buscan el mercantilismo por el beneficio puramente económico, sino que tendrán que ser ellos quienes expliquen porqué motivo se ha de seguir manteniendo en plena era digital un sistema que restringe y limita lo que los propios autores puden hacer con su obra y lo que los usuarios tienen derecho a hacer con la cultura existen y que les pertenece.

Vamos a dar pues la vuelta a ciertos conceptos que manejan los lobbys de presión de la industria del entretenimiento y sus políticos:

– La cultura no puede ser gratis, pasaría a ser; no se puede cobrar por la cultura: En efecto, la creación y el proceso creativo lleva tiempo, pero este tiempo invertido no garantiza ni tiene porqué garantizar un ingreso futuro. El ingreso futuro tendrá que proceder de lo que los consumidores crean que deben pagar por servicios de valor añadido en un entorno de nuevos modelos de negocio, no en sí por la cultura salvo que sea algo puramente voluntario, a nivel de coleccionismo o solidario.

– Sin compensación por copia privada (canon) no puede haber creación, pasaría a ser; la creación existe y se innova más gracias al aprovechamiento de los nuevos modelos de negocio del entorno digital: Nunca se ha creado tanto como ahora, y paralelamente van surgiendo modelos de negocio que dan soporte a esta creación sin necesidad de compensaciones, las cuales no son sino uno freno a la innovación pues no motivan para seguir creando pues los que marcan las reglas de juego se acostumbran a vivir de rentas, no del trabajo diario. Eso no significa que no se pueda ganar dinero devengado del uso comercial de las obras, pero debería impedirse algo tan anacrónico como compensaciones que van directamente en contra de las posibilidades de la era digital.

– El autor es dueño de su obra y puede hacer lo que quiera, pasaría a ser; el autor es autor de su obra pero lo creado es patrimonio de la humanidad salvo que se diga lo contrario: Es una forma muy resumida de hablar del propuesto Copyright 2.0 en el que todas la obras entrarían nada más ser creadas en el dominio público salvo que se especifique lo contrario y de hacerlo así habría lógicamente que medir las  consecuencias y las condiciones. La creación se basa siempre en lo que otros han creado antes. Sería prácticamente imposible crear sin influencias anteriores. Si un creador obtiene influencias de otros creadores, de toda la cultura que ha recibido y de su entorno ¿porqué habría él pues de limitar el acceso a las obras que realiza? Los derechos morales son importantes, porque ayuda a atribuir quién ha reinterpretado, quién ha hecho, quién está detrás de manera que se puede reconocer las influencias que han participado, pero que la sociedad no pueda acceder líbremente a esa cultura bajo esos preceptos va en contra del propio espíritu de los más grandes creadores y de la propia humanidad.

– El copyleft es de elitistas greñosos y comunistas, pasaría a ser; la creación con licencias libres es la herramienta que ayuda a la auténtica cultura y su justa difusión: El copyleft no debería ser la excepción, sino la regla. Todo lo que limita e impide el libre flujo de la cultura atenta contra el derecho de los humanos a acceder al conocimiento, algo esencialmente importante para ayudar a entender el mundo, fomentar el pensamiento crítico y por lo tanto a solucionar muchos de los problemas que la ignorancia y la desidia traen a la humanidad. En este contexto lo que habría que perseguir sería el plagio y el uso deshonesto que las grandes empresas de entretenimiento realizan de las obras de terceros. Cabe pensar que si se obtienen rendimientos económicos se remunere a los autores, pero el uso que hagan los ciudadanos de la creación no debería jamás ser penalizado.

Habría mucho más que decir, pero en el fondo espero que se entienda mi propuesta. No se trata de combatir el copyright restrictivo, sino que los defensores del copyright restrictivo sean quienes tengan que justificar que en pleno siglo XXI en los inicios de la era digital sigan intentando mantener un modelo analógico basado en la escasez para el acceso a los contenidos cuando dicha escasez ya no existe. Si queremos cambiar, innovar y mejorar, es preciso dejar de proteger sistemas cerrados y centralizados para favorecer la expresión individual de los ciudadanos, y el acceso de éstos a los contenidos. Porque así se crea civilización y de otra manera la civilización se convierte en una simple serie de juicios y demandas en las que los más ricos acaban marcando las reglas por las que ellos van a ganar siempre en un juego en el que los otros jugadores somos los ciudadanos que contribuirmos de forma clave y esencial en la generación de cultura.

Cambiar las reglas del debate sobre propiedad intelectual