Copiar vs plagiar

Llevo tiempo trabajando en Safe Creative y he de admitir que me he encontrado de todo últimamente. Es muy interesante estar a pie de calle escuchando tanto a consumidores como a autores, productores o distribuidores.

De hecho la barrera que separa al consumidor final del creador original de una obra es sencillamente casi inexistente en la mayor parte de los casos. En menor o mayor grado, cada persona que navega por Internet es consumidora y autora al mismo tiempo. Un autor no crea si no ha consumido antes, y cierto es que hay gente que no crea nada, o apenas lo hace, pero la cantidad de nuevas obras que están apareciendo últimamente es sencillamente impresionante y viene de los lugares más remotos: desde mi amigo Héctor del Hotel de Barcelona, pasando por el azafato del vuelo de Valencia hasta consagradas cantantes en California, programadores de navegadores web o directores de nuevas formas de entender el cine por poner sólo unos ejemplos.

Pero de la gente que registra con nosotros me ha quedado claro que los que participan del proceso creativo de una u otra manera tienen muy clara la diferencia entre copiar un contenido y “robar-piratear” la autoría de una obra; plagiar.

El plagio, esa lacra que con demasiada frecuencia se da en Internet, es a veces el gran olvidado de los dogmáticos discursos sobre pretendidas, que no siempre reales, piraterías. Es más, normalmente la copia de obras de hecho no suele ser piratería, es una nueva forma de consumo que ciertas industrias no han sabido por ahora rentabilizar adecuadamente, pero que crean riqueza y no dañan al autor si no que más bien le beneficia. En cambio el plagio, intencionado o no, accidental o no, sí es un peligro, pero no sólo para los autores, productores, distribuidores, si no que también para el propio usuario que pierde la importante conexión con el creador original. Es contra el plagio contra lo que habría que luchar activamente y sobre las nuevas formas de consumo crear nuevos modelos de negocio.

Pero es muy frecuente encontrar gente que ante un plagio lo justifica con la clásica falacia de “si no te importa bajarte cosas de otros a qué viene quejarse de que te copien una foto tuya en un medio online sin poner quién es el autor”. Esta falacia es fácilmente rebatible, pero no parece que sea suficiente con repetirlo una y otra vez. La diferencia es clara. Mientras que cuando alguien se baja pongamos una película, por el hecho de descargarla quien lo hace no pasa a afirmar que es el director de “Doce Hombres Sin Piedad” -por ejemplo-, el plagio consiste precisamente en eso. Cuando alguien copia una obra de un autor y no lo cita le roba la paternidad y se la da a quien no es, normalmente a si mismo.

¿Por qué es malo? Básicamente porque es mentir sobre la procedencia de una obra y la mentira, se mire como se mire, es generalmente peor que la verdad.

Si alguien dice ser autor de algo de lo que no es, eleva unas expectativas que nunca serán satisfechas y priva al consumidor y al autor de la necesaria interconexión entre ambos. Es romper un vínculo vital e introducir un elemento de incertidumbre que distorsiona la realidad. Las consecuencias pueden ser desde mínimas a catastróficas, pero no dejan de afectar siempre negativamente.

Como se suele decir “uno es él mismo y sus circunstancias”. Un contenido tiene sus propias circunstancias y lo ideal es que no exista falsedad y mentiras en torno a éstas, de ahí que para que un contenido se pueda aprovechar por todos al máximo potencial, evitar el plagio debe ser sin duda alguna una de las principales prioridades para el autor y el que accede a la obra.

Safe Creative #1004286129805

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Copiar vs plagiar

2 comentarios en “Copiar vs plagiar

  1. “…y cierto es que hay gente que no crea nada, o apenas lo hace…”
    Disiento, cualquier comentario en facebook o twitter es una pequeña obra, un ejercicio más o menos acertado de periodismo, crítica o literatura… Por tanto todos somos creadores.

  2. No estoy seguro que un pequeño comentario sea una obra creativa en todos los casos. Puede que algunos sí, no digo que no, pero no siempre. El límite es difícil de marcar, pero creo que existe. Como existe gente que “acaba de empezar” y apenas crea. Sí pienso que con el tiempo todos podemos llegar a crear y cosas de valor incluso. Creo que casi todas las personas tienen esa capacidad de contribuir, pero siempre hay excepciones 😉

    Como ejemplo de tweet poco creativo tenemos el clásico y no protegible por las leyes de propiedad intelectual: “buenos días” 😀

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