ETA es una banda terrorista movida por el odio que siente hacia el Pueblo Vasco que la rechaza.
ETA es miserable, vil y cobarde.
Los que no condenan la violencia etarra forman parte del problema. Cuando unos dicen que «condenar la violencia etarra no contribuye a la solución del ¿conflico?», me pregunto si matar a sangre fría se puede considerar que no anula cualquier atisbo de solución.
No existe tal cosa de conflicto político vasco. Existen artificios e intereses y para perpetuarse todo ello, el problema de unos violentos ajenos a la realidad de una sociedad madura que clama por que ETA escuche su palabra y voluntad: No a la violencia. Abandono inmediato e incondicional de las armas.
La violencia engendra violencia.
Es un insulto y una tortura para Euskadi la existencia de la banda mafiosa y criminal que sólo busca seguir existiendo derramando sangre sin derecho y por supuesto sin legitimidad alguna.
La sociedad vasca y la española en general tiene que demostrar firmeza y llamar las cosas por su nombre. ETA quiere matar a todos los que no creen en la violencia. ETA no respeta la voluntad mayoritaria de los vascos. ETA no respeta nada que no sea su propio odio y vileza. Carece de poder fuera de sus pistolas, extorsión y explosivos. Sin su violencia ETA no es nada.
