En Silicon Valley

Ya he llegado, tras muchas aventuras, vuelos, conexiones, vehículos, controles, a San Mateo. Agotado, porque para mi ahora son las siente y media de la mañana en España y sin embargo aquí apenas son las diez y media. Llevo unas veinticuatro horas despierto desde que salí ayer.

¿Lo más duro? Dejar a la familia tan lejos y para tanto tiempo.

Mañana toca ir a por el coche de alquiler, mirar de comprar o localizar al menos un móvil de prepago con conexión a Internet y aprovisionar el frigorífico. Después el sábado a explorar un poco la zona para familiarizarme con ella.

El hotel, la verdad, un poco más cutre de lo que me temía 😛 Pero bueno, no pararé mucho por aquí.

En Silicon Valley

Camino de Silicon Valley

Mañana ya me pongo en marcha y llegaré, si todo va bien, el catorce a la noche a San Mateo, donde viviré los próximos dos meses mientras abrimos la oficina del mejor registro de propiedad intelectual online; Safe Creative, en Silicon Valley.

Toda una aventura en la que espero conocer mucha gente, muchos proyectos y especialmente empaparme de esa forma de pensar y actuar que ha hecho al valle del Silicio en lo que es hoy, el punto central del que nacen los principales proyectos tecnológicos, sobre todo basados en Internet, que conocemos, como Google, Facebook o Apple.

Ya he estado varias veces, pero ahora ya contaremos con un lugar físico desde el cual dar valor a nuestro proyecto y a nuestros usuarios de los Estados Unidos, que son muchos.

Intentaré ir contando mis aventuras y desventuras desde este blog y desde mi espacio en Posterous 🙂

Camino de Silicon Valley

¿Es equivalente un ataque DDoS a una sentada frende a un edificio?

He leído este comentario en NacionRed:

Respecto a la acción en si no creo sea comparable a quien incendia un contenedor o destroza un cajero ya que, allí, si que habría perdidas monetariamnente valorables que, supongo, se deberían resarcir. No creo que no poder acceder a la web por unas horas cause a nadie mayor mal que el que supondría tener que volver más tarde a realizar cualquier trámite en un edificio bloqueado temporalmente, y con actitud pacífica, por unas cuantas personas sentadas ante su puerta. De ahí mi comparación (con una sentada). Creo que la señora Sinde, hace muy pocos años, se hubiese unido a tan festiva reivindicación.

En el ejemplo del edificio bloqueado por una sentada existe una diferencia sustancial e importante: en una sentada, si bien puede haber una masa de personas más o menos anónimas, éstas no ocultan su identidad, se exponen de forma abierta y ejemplar a ser detenidas e identificadas, como suele ocurrir a menudo. Sin embargo la comparación más efectiva sería el que de noche, personas enmascaradas sellen las cerraduras puertas con silicona, o tapiando la puerta con ladrillos para luego salir de allí sin ser identificados.

Creo que la noción de “somos legión” tiene el riesgo de que nos despreocupemos de que esa pretendida legión realmente comprenda en profundidad el origen, causa y razones del problema que vivimos y contribuya con aportaciones constructivas. ¿Es importante, es necesario? Tal vez, pero en este punto, estratégicamente hablando creo que ha sido un poco torpe. Llegará el momento, no lo duden, en el que la única medida posible será la desobediencia civil activa para recuperar los derechos que los políticos, que nosotros votamos (no lo olvidemos nunca), nos están quitando.

Al final la valoración que hagamos de las acciones pasadas y futuras dependerá de considerar si el compromiso personal que existe en un ataque cibernético DDoS es equiparable al de muchos otros activistas que se exponen de forma más pública a discutir y protestar usando argumentos y otro tipo de acciones.

¿Es equivalente un ataque DDoS a una sentada frende a un edificio?

Ciberprotesta

¿Es legítima la ciberprotesta?

Absolutamente.

¿Es obligatorio estar de acuerdo con algunas ciberprotestas?

Absolutamente no.

¿Que algunos prefiramos hacer otras cosas nos convierte en mejores o peores?

Creo que no.

¿Podemos opinar todos sobre las acciones, no estar de acuerdo y que no se nos tenga que llamar “hipócritas”?

Sí.

Dicho ésto ¿ha afectado a la SGAE mucho el DDoS?

Sólo lo hará si las acciones se vuelven constantes en el tiempo y repercuten a muchos más niveles, pero sobre todo si afecta a su negocio y al de entidades del estilo de forma notoria.

Pero realmente será efectivo si entendemos todos las razones auténticas detrás de la ciberprotesta. Si nuestra discusión y posicionamiento nos convierten en ejemplo y mensajero de una nueva forma de comprender la creación de contenidos y cultura.

En fin, hay opiniones para todos los gustos. Destaco dos:

http://gallir.wordpress.com/2010/10/07/el-forchanerismo/

http://www.enriquedans.com/2010/10/ciberprotestas-legitimas-e-imparables.html

Una última pregunta: de los que están de acuerdo con el DDoS o lo han llevado a cabo…. ¿cuántos usan Spotify?

Ciberprotesta

Atacar la web de la SGAE

Como bien dice Carlos Sánchez Almeida, la revolución no será televisada. No puede ser más cierto. Y a muchos en realidad no les importa en absoluto.

Ayer estaba de viaje en carretera cuando escuché sobre el ataque a la web de la SGAE y El Ministerio de Cultura. Confieso que tenía sentimientos encontrados sobre ello.

En líneas generales rechazo ese tipo de ataques, pero no voy a entrar a explicar las razones, creo que ya han sido expuestas. Tal vez lo principal es que la demostración no ha sido terriblemente original y en todo caso sirve para demostrar que existen mucha gente molesta que es capaz de teclear una dirección concreta en un navegador. No requiere de mucha inteligencia, sólo hace falta una masa suficiente de gente frente a un equipo conectado a Internet.

Supongo que algunos ya somos viejos y no comprendemos ya bien a las nuevas generaciones. Tal vez nos equivoquemos en nuestras apreciaciones y estas medidas sean absolutamente necesarias. Tal vez estemos pasados de moda. Tal vez para muchos sea el momento de retirarnos por la cortina de atrás, pero al mismo tiempo puede que no sea así.

Creo que el ataque a la SGAE es un fracaso de todos, especialmente nuestro, de aquellos que llevamos, unos más, otros menos, argumentando y luchando por la cultura en conflicto con los intereses comerciales salvajes de parte de la industria de intermediación del entretenimiento.

Hace mucho tiempo que comprendí que las entidades de gestión no eran el problema, es si acaso un síntoma. El fracaso es no haber sido capaz de comunicarlo a otros usuarios de forma efectiva. El problema son leyes salvajes de “derecho de autor” que de derecho del autor tienen más bien poco, que más bien son de anti derecho del autor en beneficio del intermediario sin importar si su modelo de negocio es sostenible o no. No podemos perder de vista que las últimas “leyes” que están surgiendo, no proceden de la SGAE, sino de la vicepresidencia del mundo, de Joe Biden, el lugarteniente de Obama.

Así pues, para situarnos en contexto, el problema es que los políticos en connivencia con la industria nos piratean como auténticos corsarios nuestro dominio público. El problema es que millones de obras se pudren en sótanos hasta desaparecer por ser obras huérfanas y por ley “de autor” no poder hacer nada.

El problema está en nuestras mentes, en nuestras profundas contradicciones. Hablamos de que compartir es bueno pero ¿cómo es que nadie ha sido capaz de crear un modelo de negocio sencillo que la industria pueda emular?

Son muchas cosas sobre las que hay que hablar, y dejar una web fuera de combate unas horas no ayuda a que se pueda hablar con los que tienen algo que decir que en todo caso argumentarán que un atajo de impresentables les han silenciado. Ni siquiera se ha puesto una portada divertida. Eso no hubiera estado ni tan mal, supongo.

No, eso no ocurre.

Algunos lo que hacemos es desplazarnos kilómetros en coche por carreteras atestadas de obras, algunos nos cambiamos de continente dejando a la familia a millas de distancia durante meses para luchar por dar soluciones a los desafíos de la era digital. Tal vez no seamos llamativos, tal vez no veamos grandes logros en nuestra vida. No somos héroes, ni somos gurús. Sólo aportamos nuestro granito de arena para construir algo más grande que beneficie tanto a los autores como a los usuarios, porque los autores son usuarios de obras y los usuarios, cada vez más, son también autores.

Que cada uno haga lo que crea conveniente. Que cada uno sostenga su vela. Seguiré pensando que el fin no justifica los medios y que a veces, aunque parezca extraño, una evolución interior, profunda, es mejor que la más llamativa de las revoluciones.

Atacar la web de la SGAE