Ana Frank y Mi Lucha, paradojas del copyright

La locura del copyright. Es paradójico que el “Diario de Ana Frank” se intente mantener agarrado con uñas y dientes bajo “copyright” para el puro beneficio de unos muy pocos y “Mein Kampf” de Aldof Hitler haya pasado al dominio público sin problemas. Supongo que esta es nuestra lamentable condición humana.

Y creo que conocer nuestra condición es lo único que puede salvarnos de nosotros mismos en estos momentos. Lo paradójico es que podamos conocer el lado oscuro de Mein Kampf y no podamos analizarlo con un texto como el de Ana Frank en las mismas condiciones. Yo no tengo nada en contra de que “Mi Lucha” entre en el dominio público, pero me entristece que el más emblemáticos de sus contrapuntos, escrito por Ana Frank, no lo haga por pura avaricia de una Fundación gracias a un sistema de copyright que actúa en contra directa de los creadores y resto de ciudadanos: http://es.gizmodo.com/estados-unidos-obliga-a-wikimedia…

Ana Frank y Mi Lucha, paradojas del copyright

¿Está perdida la guerra contra las pseudociencias?

Yo voy a discrepar ante ciertos derrotismos. La guerra estará perdida el día que todos y cada uno de nosotros hayamos claudicado o yo no estoy por la labor. He perdido muchas batallas en muchos ámbitos, y he ganado otras, y la guerra no se acaba sin más. Continúa. Es un esfuerzo colectivo, largo y de resistencia. Que nos de la sensación de que hay cada vez más pseudociencias puede que no sea más que una sensación debido a que esta gente es especialmente vocal y se hace notar.

Deberíamos mirar los números grandes, las tendencias, y aunque concedamos que las cosas están empeorando, insisto, habrá que verlo, no debería ser más que un acicate para seguir divulgando, luchando en positivo, tratando de influir a todos los niveles. Y también tenemos que ser críticos con nuestros propios métodos de “combate”, debemos explorar otros métodos, otros sistemas para intentar convencer a otros. Tal vez debemos ser más divulgativos, tal vez debamos tener más paciencia o parecer menos condescendientes.

¿Está perdida la guerra contra las pseudociencias?