Una crisis creada por intermediarios y una oportunidad que dan los usuarios

Se acerca el día del libro y los lobbys de los intermediarios obsoletos se lanzarán a echar balones fuera echando la culpa de todos los supuestos males de una industria a todos los demás, sobre todo a  los lectores, menos a si mismos.

Es la estrategia del incompetente y lo peor es que muchos autores todavía se creen la honestidad de los lloricas como si de un dogma de una religión incuestionable se tratara.

¿La culpa es de los que leen?

¿No será más bien al contrario? Los que quieren leer son la única oportunidad ante unos intermediarios que han producido una crisis de grandes proporciones en su propia estructura por tratar de mantener conceptos de la ficción analógica en la realidad digital que empezamos a vivir.

Los escritores harán bien en escuchar mejor a los que les quieren leer. Harán mejor en forzar a los editores y distribuidores a cambiar el modelo y la estructura de negocio. Es posible que incluso ganen más dinero de lo que están ganando ahora.

Por el bien de los creadores, por el bien de los lectores, pero sobre todo por el bien de la cultura que se debe a la humanidad.

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Una crisis creada por intermediarios y una oportunidad que dan los usuarios

Una crisis para reir o para llorar

Elijan ustedes señores… que a pesar de todo no hay revolución. No se preocupen, la sangre no llegará al río. Si acaso la de algunos desesperados currantes que no vean salida a una situación desesperada. Resumo la crisis con mi experta opinión de economista. ¿Se rién? Háganlo, pero es que visto que los expertos que siguen hablando son los mismos que no la vieron venir o la provocaron como que me da igual. Soy experto en economía. Qué remedio si tengo que sacar adelante a mi familia con únicamente mi nómina… y pago impuestos a lo bestia.

Una serie de expertos economistas, banqueros ricos y empresarios codiciosos provocan la más importante crísis de los últimos siglos con su incompetencia, su malversación, su robo descarado y la más repugnante de las especulaciones financieras. En líneas generales podríamos llamar a los principales responsables “banqueros” aunque quede bien claro que hablo de los banqueros ricos, los poderosos, los que cortan el bacalao, no los banqueros de a pie que son los que dan la cara y los primeros en sufrir las acciones de sus hermanastros mayores.

Los ricos banqueros y sus aliados se saben que han provocado un gran desfalco. Ahora paralizan los créditos para que alguien, no ellos, claro, cubran el agujero y de paso les den algo más. Eso sí, ellos siguen con sus chalets, sus jets, sus sueldos millonarios. Pero son un atajo de incompetentes o demasiado competentes (para robarnos a todos).

Todo se para. Hay crisis y la solución es pagar a esta banda de desgraciados con los impuestos de todos… hasta agotar todo el fondo. Entre los especuladores hay que incluir a muchos promotores inmobiliarios y gente que ha caído den la trampa de los codiciosos.

Entre gritos de pánico tenemos crisis hasta en la sopa (las marcas no son ajenas a este descalabro) y nos preparan para lo peor. Los que vayan a la calle serán los currelas, los humildes trabajadores. Los banqueros no, sus contratos están blindados, los empresarios corruptos no, sus contratos están blindados y están recibiendo nuestro dinero. Necesitan mantener el trabajo para contar el dinero que les damos de nuestros impuestos.

¿Pensaban que la cosa acabaría ahí?

Nada más lejos.

Despidos, cierres de negocios y empresas. Muchos. Gente con miedo a coger vacaciones o a protestar por las interminables horas extras que no se pagan por miedo a ser despedidos… y aún y todo son despedidos.

Millones a la calle, pero ahí no veremos a los banqueros o a los expertos economistas. Ni a los políticos corruptos,  ni a nadie que se les parezca. Sólo una triste masa de padres y madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas. Lo ladrones ya están con nuestro dinero y no lo repartirán hasta que no se aseguren su nuevo sistema de especulación con el cual volvernos a robar en el futuro.

Pero no pasa nada. Todavía hay algo más ¿qué se pensaban?

Ahora hay un agujero en las arcas públicas ¿o es arcadas públicas? Nuestra seguridad social, nuestra jubilación está en riesgo y ¿qué hacemos pues?

Sí, lo que habían pensado, subir los impuestos pero ¿a los ricos banqueros? Noooo, por favor. Ellos son intocables, ellos hacen las leyes, desayunan con los menestros y menestras (hay que ser políticamente correcto). Que paguen los currelas, los de siempre. Total siguen tragando sin protestar, sin ver la farsa, la mentira y el robo del que son objeto…

Nos roban y pagamos al ladrón. Como hemos gastado mucho para pagar al ladrón nos suben los impuestos a los que hemos pagado al ladrón y en proporción mucho más que a los más dinero o medios tienen. Y no, los ladrones no pagan. Se limitan a contar nuestro dinero y pensar de qué manera podrán sacarnos más dinero más adelante.

Pero no hay revolución. Seguiremos votando repúblicano o demócrata, PP o PSOE. Seguiremos viendo la tele con la mandíbula colgando, ciegos, sordos y mudos. Todo al mismo tiempo. Estamos demasiado cómodos o tenemos demasiado miedo. O ambas cosas.

Tal vez tengamos exactamente aquello que nos merecemos.

¿No creen que es como para reirse? Porque yo creo que no.

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Una crisis para reir o para llorar

Un regalo por una donación

No es mucho, pero creo que muchas pequeñas iniciativas juntas pueden lograr cambiar las cosas de forma determinante.

No quiero ser como el G20, ni el G8, ni Wall Street, ni el FMI. No quiero parecerme a los expertos que nos han metido en esta situación de pura especulación que ha llevado y lleva a tantos a que pierdan sus puestos de trabajo. No quiero ser como esos que cogen 700.000 millones para entregarlo a los que han producido el desastre en Wall Street y no han sido capaces ni ahora ni nunca de ayudar a la gente que realmente sufre por la pobreza y la ignorancia.

No quiero ser como esos poderosos que con coches de lujo y grandes comidas y cenas planean cambiarlo todo para que paguen el precio de sus abusos los de siempre de manera que todo pueda seguir igual. Dentro de pocos años volverá a pasar y de nuevo ocurrirá lo mismo que está pasando ahora.

Voy a realizar un gesto. Pequeño, casi insignificante. Este año voy a pedir que alguien me regale una donación a alguna causa. Y voy a pedir que alguien me pida un regalo similar para yo donar. Un regalo por una donación a algo que valga la pena. No importa que sea, Médicos sin Fronteras, Amnistía Internacional, Wikipedia, Electronic Frontier Foundation, las que se os ocurran…

No importa. Una único regalo material por una donación que signifique luchar contra la pobreza, el hambre, el monopolio de la cultura o contra el abuso de los lobbies de todo tipo.

Eso es todo. Nada más que pedir una donación y regalar una donación. Un regalo material menos, un solo juguete menos, un solo pantalón menos, un solo artilugio electrónico menos… pero si todos lo hacemos, muchas pequeñas donaciones más que den una lección de humildad a esos poderosos más preocupados en salvar su modelo de pura especulación que en hacer su trabajo, que debería ser el de mejorar un poco un mundo en el que vivimos todos.

Un regalo por una donación

Origenes de una crisis según Leopoldo Abadía en Buenafuente

No suelo poner contenidos con copyright, pero este video del programa de Buenafuente está en Youtube y por la importancia que tiene, lo ameno y divertido de la explicación, pues vale la pensa citarlo (aunque nuestros políticos nos han quitado el derecho fundamental de cita). Que me denuncien.

Que la crisis la paguen las grandes fortunas y además, se encause a los responsables.

Origenes de una crisis según Leopoldo Abadía en Buenafuente