10 Problemas del cine español

Hace varios años se abrió el debate ante la crisis de la industria fonográfica y se crearon básicamente dos grupos: por un lado los que se lamentaban de su suerte ante la llegada de Internet y los que hicieron negocio con ésta. Los que hicieron negocio, por cierto, fueron los del segundo grupo, como era de esperar. Los otros se tuvieron, y de hecho muchos están en proceso, que adaptarse, si bien mal y tarde.

Con el aumento de la capacidad de la banda ancha en los hogares de todo el mundo el debate ha llegado, como era de esperar, al mundo del cine que tiene unas ventanas de explotación muy distintas de la música.

Igualmente se han generado dos grandes grupos, los que se lamentan y optan por hacer lobby y proponer leyes injustas e ineficientes, y los que prefieren buscar modelos de negocio y oportunidades para generar valor y de paso, dinero.

¿Se pueden imaginar quiénes serán los que tendrán éxito?

Mucho se habla sobre los problemas del cine y si bien es cierto que existen problemas, muchas veces fallamos en los análisis del origen de éstos. Voy a reflexionar sobre algunos de estos problemas relacionados principalmente con el cine en España. Concedo que no me considero experto y me baso principalmente en multitud de artículos combinadas con mis propias reflexiones en relación con mi conocimiento de modelos de negocio principalmente en USA. Propongo 10 porque es un número que gusta mucho, a modo de decálogo, pero son una pequeña muestra que se puede ir ampliando:

1,- La competencia USA. Creo que el problema principal es la competencia con la que toca lidiar, los USA, una gran máquina de crear películas, buenas o malas de tal manera que la gente verá éstas ante que las españolas y sobre todo porque la última tendencia en España es tratar de imitar este mismo modelo con dispares resultados, pero principalmente malos. Es cierto que hay que cambiar y adaptarse, pero eso implica adaptar y cambiar la propia identidad del cine, no imitar una forma de hacer cine sólo apta para los grandes estudios. En este punto quiero señalar que contrariamente a lo que mucha gente piensa, el cine español no es todo malo, lo hay y muy bueno, el problema es que se asocia a aquel que más se promociona desde las instituciones, el malo y el peor.

2,- La competencia en Internet. Pero no me refiero al hecho de que la gente comparta contenidos en Internet. Creo que ese es el menor de sus problemas, aunque algunos no lo vean así. Es más, el hecho de que en Internet no se compartan mucho las películas españolas es un claro síntoma de que existen problemas muy preocupantes. Si los espectadores no consumen ciertas películas ni gratis ¿acaso podemos esperar que paguen por ello? Bueno, aquí me refiero en realidad a que la gente, sobre todo la joven, consume cada vez más otros contenidos que hay en la Red, ya sea en páginas de vídeos de usuarios, blogs, agregadores de noticias, redes sociales, etc. En definitiva, cada vez existe una mayor oferta de contenidos por cuyo acceso no se exige entrada, sino información de uso, y que devoran los segundos hasta que se convierten en horas que no se dedican a otros contenidos. Este es un problema común a todo el mundo del cine. Hay más contenidos, pequeños, cortos, fraccionados, y más o menos la misma capacidad de atención general. Destacar es un privilegio que no obtiene el cine español al no saber promocionarse de forma adaptada a la realidad digital.

3,- La crisis y el paro. Muchos dicen que la gente no gasta dinero en cine. Dejemos a un lado el tema de los precios de los DVDs, salas de cine y sistemas de copia y descarga de contenidos bajo pago casi inexistentes. Cuando en España nos vamos acercando a los cinco millones de parados hay que introducir este factor en la ecuación. No sólo que hay millones de personas que ven su futuro y el de sus familias en riesgo y aún así quieren entretenerse durante un rato (sin pagar), sino que existen más millones de personas con ingresos reducidos y preocupaciones crecientes que ven un futuro oscuro. Esperar que esta situación no afecte a las cajas de todos los modelos de negocio es de ilusos. Y cuando el modelo de negocio se enfrenta a la inmaterialidad de lo que se copia, es urgente reflexionar en un único sentido. El precio de la entrada no sólo tiene que bajar, en muchos casos, sobre todo en Internet, tiene que empezar a desaparecer en beneficio de otras opciones basadas en el valor añadido al contenido de calidad.

4,- La excesiva subvención no ligada al éxito real de la obra al no existir mecanismos de control efectivos. Sobre esto se ha hablado mucho y es lógico. Está bien que se subvencione el cine. No digo que no, pero han de existir criterios expertos, límites y sistemas de control. Por definición nada subvencionado con dinero publico debería dejar de ser accesible a los ciudadanos que lo financian con sus impuestos. No digo que sean gratis en su totalidad, faltaría más, pero se deben observar estrictas normas de calidad, retorno de la inversión, transparencia, rendimiento y accesibilidad. No se debe pensar en que el retorno de la inversión debe darse sólo en España, donde debe incubarse la promoción promoviendo la complicidad con los inversores y productores, los que pagan impuestos, sino que en una economía que se globaliza y más fácilmente con Internet, se deben explorar otras fórmulas. Pero sobre todo se debe acabar con la gente que vive de subvenciones sin dar nada a cambio, o que eso que se hace quede en estanterías oscuras sin acceso ni uso posible.

5,- Identidad propia. Hablaba antes de la identidad propia. Existen corrientes de pensamiento y tendencia a sabotear, dentro del cine, a los que se salen de la doctrina y crean productos novedosos pero efectivos de una u otra manera. La envidia, la mala, es deporte nacional en España y más en el mundo del cine. Existen grandes directores, grandes productores, creadores y actores, pero limitados por zancadillas de sus propios compañeros de tal manera que a veces tienen que escapar del encorsetamiento de esos grandes que como se suele decir, parten y reparten. Es otro peligro de las excesivas subvenciones no ligadas al éxito, comercial o de valor, de las  obras que se crean. Es horade descartar muchos tópicos y renunciar a muchos complejos de inferioridad.

6,- Vender agua de grifo embotellada. Tras muchos sesudos análisis, supuestos expertos en economía y modelos de negocio concluyen que el cine sólo puede ser sostenible si la gente paga dinero por la copia y transmisión de contenidos en Internet. Cuando alguien dice así debería sonarnos a todos una alarma en la cabeza. Esa persona o no sabe y por lo tanto debería ser apartada de la toma de decisiones, o sabe y conscientemente miente, luego debe ser apartada de la toma de decisiones. Ese es precisamente el único modelo de negocio que seguro no puede funcionar a medio y largo plazo. Imponer un pago por aquello que los ciudadanos ya hacen sin necesidad de intercambiar dinero es simplemente un fracaso seguro. No se puede competir ofreciendo lo mismo que sus clientes y pontenciales clientes ya gestionan. Se debe ofrecer algo que añada valor, no que lo reste al imponer una barrera de precio. Se debe empezar por la noción de “no cobrar por el contenido” y añadir un valor de accesibilidad, ubicuidad, comodidad y servicio en general a buen precio, lo que nos lleva al siguiente punto.

7,- Netflix, o su no existencia en España por excesiva complejidad de licencias. Netflix es un caso de estudio en USA y no exento de riesgos por culpa de la complejidad y el cambiante capricho de los licenciatarios de los contenidos. Sin embargo por ahora funciona y eso es porque se basa, precisamente, en lo citado en el punto 8; no se paga por el contenido, sino por un servicio de valor añadido al contenido que se proporciona, basado en la ubicuidad (trans-dispositivo), conveniencia y comodidad. Y todo con un precio en USA que ronda los 8 dólares y que en España, si llegara, los 6 euros. Modelos como Netflix son los que podrían realmente añadir importantes fuentes de ingresos al cine de España, pero posibles excesos de exigencias en el licenciamiento y el temor de las teleoperadoras de telefonía y los operadores de cable pueden hacer fracasar los planes de desembarco en España declarados por Netflix.

8,- Descalificación, ataque e insulto a ciudadanos y potenciales clientes. Por desgracia es la tónica general de aquellos que por otro lado carecen de otros argumentos. Muchos profesionales del cine no dudan en llamar criminales a todos los que no pagan por sus contenidos, sin siquiera pararse a considerar que la gente no es que no les pague, es que en gran medida ni siquiera quiere o tiene interés por acceder a esos contenidos. Pero el continuo insulto, ofensa y enfrentamiento sembrando la dicotomía de “si pagas eres bueno” vs. “si no pagas eres un ladrón”, además de no ajustarse a la realidad da como resultado desapego y animadversión. En consecuencia siembran amarga simiente de la discordia. Malo para ellos, malo para los ciudadanos, malo para el sentido común y cualquier posible relación de negocio futura.

9,- Confundir valor con precio. Es un error frecuente producto de la mentalidad puramente mercantilista. Se confunde valor con precio. El problema viene de medir el éxito o fracaso de algo por la recaudación económina sin tener en cuenta otros posibles factores. De igual manera ocurre con el comportamiento de los usuarios que puede no resultar en dinero en primera instancia, pero aporta un valor crucial en factor de atención, recomendación, promoción, etc. Así que el cine español sólo quiere verse reflejado por un dinero que difícilmente les va a llegar usando los métodos tradicionales de explotación. En la economía de escasez de atención deben empezar a centrarse en vías indirectas y alternativas de ingresos, para lo cual medir el valor de la atención y la economía de escala es fundamental.

10,- Parálisis por análisis. Uno de los pretendidos argumentos de parte de la industria, sobre todo la intermediaria encargada de la distribución y la producción, se basa en que no han desarrollado un modelo de negocio, o que no existe, o no está probado (aunque hemos demostrado que esto no es así). Supongo que ocurre el fenómeno de la parálisis por análisis. Si esperan que van a idear un modelo de negocio de éxito sin riesgos, van por el camino equivocado. La única forma de lograr algo en los comienzos de la era digital pasa por arriesgar mucho más de lo aconsejable. En consecuencia hay que experimentar sin esperar atar todos los cabos. Sin embargo los que gestionan estos temas son de una mentalidad poco dada a experimentos o a innovar. Y cuando los que deciden son ignorantes y desprecian el hecho de intentar conocer la realidad de Internet, se convierten en un problema sistémico que irremediablemente reduce cualquier posibilidad de éxito de su negocio.

Conclusión: Son muchos los problemas de la industria del cine, siendo los principales los que residen dentro de ésta misma en su obsesión por ignorar la evidencia científica y la realidad de lo que está ocurriendo en un mundo en continua, y a veces dolorosa, evolución. Sólo analizando los factores externos con desapego y perspectiva, y analizando los desafíos como oportunidades para competir podrán lograr algunos salvar su parte de negocio. Si en toda esta necesaria evolución hacia un modelo de “acceso a contenidos como un servicio” no son capaces de contar con la complicidad de unos ciudadanos a los que ahora desprecian, fracasarán en favor de otros que sabrán aprovechar la ocasión.

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10 Problemas del cine español

2 comentarios en “10 Problemas del cine español

  1. Para mí el problema en primera y última instancia es que no haya más productores como Bovaira, más directores con un par de “webs” como Rodrigo Cortés, más productoras respaldando este tipo de proyectos (Como Buried); más señores como Álex de la Iglesia, y digo señores y no directores porque el otro día demostró ser un auténtico señor…

    Y que vale, el cine también es un bien cultural que hay que proteger y todo eso está muy bien, y opino que hay una carencia educacional en ese sentido proteccionista, pero en fin… Vamos a ser honestos: Ni todo el mundo está digamos “capacitado” para ir al cine a comerse una película de I. Coixet o de I. Bollaín, no capacitados en un sentido discriminatorio ni a nivel intelectual, ni mucho menos, pero “digamos” otra vez que, al fin y al cabo, cuando te permites ir al cine te apetece ir a ver “otra cosa”.

    El artículo está muy bien, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan. Yo no entiendo la dicotomía: Cual es el problema? Hay un cine que es comercial, y un cine que no lo es. El cine español lleva en crisis desde sus comienzos, alguien se ha molestado en interesarse por cuales han sido las películas que más han recaudado en la historia del cine español? Yo sí; trata alguna de las películas de la lista sobre la guerra civil? Fíjate tú por donde, me da que no. Ha ganado alguna de ellas los goyas que ha ganado “Pa Negre” este año, tendría que verlo… Pero me imagino que no, aunque el éxito de “Pa Negre” este año es fácilmente interpretable si nos ponemos un mínimo de conspiranóicos, pero no voy a entrar a difamar a naide.

    Y hasta aquí mi comentario. Creo que me he extendido más de lo deseado, un saludo.

  2. Muchas gracias Tóxico por tu comentario. Muy interesante y por cierto, muy de acuerdo con lo de Buried de Cortés. Hacía tiempo, mucho tiempo que no veía una película que me impresionase como lo ha hecho ésta.

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