Amazon y los music lockers

Hace tiempo que me di de baja de Amazon tras su vergonzosa actitud ante el caso Wikileaks por lo que dudo que llegue a usar su nuevo “digital locker” para escuchar la música que tengo, pero no deja de ser interesante reflexionar sobre estos servicios que sin duda son claves para entender el futuro de los modelos de negocio.

1) ¿Qué pasará si en estos lockers en el futuro podemos almacenar algo más que música, como información de Wikileaks? ¿Lo cerrarán? ¿Hasta qué punto está “seguro” aquello que subimos?

2) ¿Qué consecuencias legales podemos llegar a enfrentar los ciudadanos por tener cierto tipo de contenidos que en el futuro alguien considere ilegales e incluso inmorales?

3) ¿Porqué los productores quieren que compremos de nuevo la misma canción una y otra vez para disfrutarla en otro dispositivo distinto?

El punto 3 es clave para comprender de dónde venimos a hacia dónde vemos: El principal obstáculo para este tipo de, por otro lado evidentes, sistemas de almacenamiento de entretenimiento en la nube, es que cuando compramos una canción, no estamos adquiriendo la obra en si, no la podemos vender; estamos obteniendo un permiso para un propósito concreto. Estamos, en pocas palabras, adquiriendo un derecho de uso que no incluye otros. Así que por esa simple lógica, para poder hacer streaming de un sistio web a un dispositivo, debemos volver a pagar por un nuevo permiso.

La realidad de lo inmaterial no es así,  pero eso no les importa a los que codician que se pague más por lo mismo.

La clave de la lucha digital pasa por unos señores que intentan replicar un modelo de escasez analógica de la copia de obras, que en lo digital es imposible.

Lo que es escaso es el hecho de crear contenidos de calidad, no la copia de éstos. Harían mejor esos señores en ofrecer ellos mismos esos “music and movie lockers” donde pudieramos volcar todo lo que ya tenemos, se haya pagado o no, y que rentabilizaran de otra manera esos usos y costumbres que, por otra parte, no van a desaparecer a golpe de criminalizar.

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Amazon y los music lockers

Líneas en mi Mente

Era escaso el papel en aquella época en la cual te vi por vez primera. Te admiré porque vi en ti lo que más admiro en cualquier ser; la capacidad de ensoñación.

Escribías con tu mirada líneas en mi imaginación, líneas que ya no olvidaría jamás. Criatura del destino hablando de cara al océano aquella vez que por primera vez sentiste el amor; y los que te escucharon ansiaron conocer tal sentimiento.

Era escaso el papel en aquella época mas no la memoria de la eterna imaginación de los que te escucharon…

Mas sólo yo no quise saber a quien amabas por temor a no ser yo. Te miré desde la lejanía, en este precipicio, lejos del sonido de tu boca, cerca de tu esencia, de tu imaginación.

Y cuando pronunciaste el nombre del que amabas, cerré los ojos y susurré el mío suplantando en mi mente a aquel que tu dijiste y yo nunca escuché

Mario A. Pena (1994)

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Líneas en mi Mente

GTIBAA

El problema del GTIBAA era sencillo. Como habreis podido imaginar ya, lo que efectivamente le ocurría al GTIBAA era que no existía. Cuando eres, pero no existes, entonces tienes un problema, y un problema grave además. El GTIBAA estaba ahí, pero no debía existir, algo que impedía su existencia. El GTIBAA no se podía describir porque ¿cómo se podría describir algo que no existe aunque esté ahí? Tampoco se sabía usar porque ¿cómo se podría usar algo que no existe…?

Esta situación, no tan inusual como pudiera parecer en un principio, no debería haber trascendido, pero sin embargo lo hizo. Normalmente las cosas que no existen, pues eso, se limitan a no existir. Pero la cuestión era que el GTIBAA tenía personalidad propia, y por lo tanto se sentía muy molesto e indignado por su condición de no existencia.

El indignado GTIBAA se desplazó por las calles  sin bien no diré si caminaba o qué, porque no existía…. Claro que nadie le miraba, ni siquiera se tropezaban con él, como no existía era algo bastante normal. La indignación del cada vez más furibundo GTIBAA fue en aumento. Incluso intentó estorbar, pero al no existir, a nadie estorbó.

Y el GTIBAA emitió sonido, no diré si hablaba o si ululaba o qué, porque al no existir, tampoco podía existir su sonido. Así que claro, nadie parecía escucharle. “¿Porqué? ¿Tan terrible era eso de no existir?” Reflexionó para si mismo el pobre GTIBAA.

Así fue que se le ocurrió ir a la oficina de patentes. Claro que resultaba muy inusual que el sujeto de la patente, como se hizo denominar el GTIBAA, fuese a la oficina para que le patentasen sin su inventor, ideador, creador o lo que fuere… Así que aunque se trataba de una buena argucia, el truco no funcionó y el oficinista no le hizo ni el menor caso.

Fue entonces cuando el GTIBAA se lanzó a la estrategia política. Pegó carteles con su foto reclamando el reconocimiento de su existencia. Repartió octavillas que nadie entendió, ni qué eran ni porqué las tenían en la mano y lanzó calurosos mítines, pero la gente no le escuchó y no porque no les pareciera un tema apasionante, sino porque el GTIBAA no podía existir.

Así pasó el tiempo y ya la lluvia arrancó poco a poco sus carteles, y las octavillas fueron arrastradas calle bajo para desparecer poco a poco por los desagues de la ciudad.
El GTIBAA estaba deprimido, desconsolado… triste. Incluso él mismo empezaba a dudar de su propia existencia.
– ¿Quieres jugar? – Le preguntó un niño al ver al pobre GTIBAA tan triste y solo. El GTIBAA no podía creerlo. ¡Le habían visto! ¡Existía antes los ojos de otros!
Así fue que el niño, el que no entiende de matices de colores, de realidad y sueños, de verdades y mentiras, vió al GTIBAA, que aunque no debía haber existido nunca, existía y eso era irrefutable. Fueron los ojos infantiles y sin velos, lo que vieron y demostraron su realidad. Y pronto todos vieron al GTIBAA y a todos los GTIBAAs del mundo.

Así fue como el GTIBAA dejó de no existir.

Mario A. Pena 23-5-93 (correcciones el 31 de Enero de 2009)


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Compra la versión en PDF descargable por 2 euros que se donarán a GSON:

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GTIBAA

Anulación del reglamento del “canon digital”

No he podido bucear en las consecuencias reales de lo que se acaba de comentar sobre la anulación del “canon digital”, así que lo que diga ahora son conjeturas:

Entiendo que se anula una norma por defecto de forma, y porque Europa ha dicho que no se puede cobrar canon en dispositivos que son adquiridos por entidades que no pueden, por ley, hacer copia privada.

Supongo que tras la necesaria reforma del reglamento se seguirá cobrando a los particulares y no perdamos de vista que los que forzaron la existencia del “canon digital” ya advirtieron que subirían el importe de éste y se aplicaría a más dispositivos.

A mi juicio esta postura es sintomática de la absoluta arbitrariedad del propio concepto de compensación por copia privada.

No devolverán el dinero mal recaudado y eso creo que es grave, pues se ha cobrado, por ejemplo, a hospitales. Por cierto, fue este hecho, y no otro, el que disparó que yo me metiera en esto del activismo y descubriera muchas causas justas por las que luchar. Gracias pues a Rafael Sánchez de EGEDA, principal impulsor de la negociación. Muchos no estaríamos peleando si no hubiera sido por ellos.

Pero es que tenemos que plantearnos importantes preguntas como:

¿Realmente la copia privada perjudica a los autores? ¿O perjudica a ciertos intermediarios?

¿Se pondrá canon a la banda ancha igualmente de forma arbitraria sin ser un dispositivo de fijación? Por la misma lógica de cobrar por la banda ancha habría que aplicar un canon también a la electricidad, las sillas, los ratones y los teclados (nota menta: no des ideas).

¿Perjudica el intercambio de ficheros a los autores?

¿Existen otros sistemas de remunerar distintos del canon?

¿Cómo van a repartir el canon?

¿Podremos contrastar la metodología y estudios en los que parte de la industria se basa para apoyar el canon?

¿Si se pone canon al ADSL, etc, se legaliza el intercambio entre particulares? Recordemos que según la definición de algunos de copia privada, no haría falta tener una conexión de ADSL para nada. Bastaría con ir con un CDROM (¿todavía existen?) a casa de un amigo para que lo copie.

Pero la cuestión más urgente sin duda es la imperativa necesidad de cambiar de modelo de negocio y ver en la copia privada (intercambio de contenidos sin ánimo comercial entre particulares) la oportunidad y la ventaja.

 

 

Anulación del reglamento del “canon digital”

Propuesta para proteger la cultura: regimen especial de obras financiadas con impuestos

Con ánimo de proteger la cultura, la creación y que se vuelva a crear un equilibrio entre los creadores, productores, distribuidores y ciudadanos vamos a ampliar en una serie de artículos, las propuestas hechas en el siguiente artículo:

https://ningunterra.com/2011/02/17/propuestas-para-proteger-la-cultura-y-el-entretenimiento/

Es importante señalar que esto pretende ser un trabajo colaborativo, y animo a todos a participar dejando comentarios hasta crear una propuesta sólida que conste de introducción, desarrollo y propuesta legal.

a) Un régimen especial de paso al procomún de las películas obras financiadas con dinero público en función del % de financiación.

Introducción: A través del ministerio de cultura y otros organismos públicoos, existen muchas obras que son financiadas y subvencionadas, con los impuestos de los ciudadanos. Es de recibo que estos mismos ciudadanos, que han pagado con sus impuestos por estas obras, reciban algo a cambio, creando un régimen especial de protección de estas obras.

Entrando en materia:

  1. En general habrá que analizar el porcentaje de financiación con que cuenta la obra y en función de esos y los derechos de posibles terceros figurar un sistema de consenso que permita el acceso libre siempre que sea sin ánimo comercial de las obras por parte de los ciudadanos, al menos los contribuyentes españoles. También se debería valorar el posible impacto negativo, neutral e incluso positivo de fomentar el intercambio no comercial de dichas obras en otras naciones, empezando por Europa y luego resto del mundo. Análisis científico requerido.
  2. Se debería asegurar que estas obras siempre estarán disponibles de forma abierta para los ciudadanos de forma digital, lleguen a materializarse en obras finales o no, de forma que se preserve tu existencia y puedan ser fuente sobre la que construir futuras obras. Un sistema fácil de acceso, solicitud de uso y licenciamiento debería ser ofrecido para cada obra.
  3. Habrá que valorar la posibilidad que pasando de cierto porcentaje de subvención ¿? las obras tuvieran que llevar una licencia abierta tipo Creative Commons.
  4. Otra propuesta es que los ciudadanos puedan valorar las obras de forma crítica las obras, como factor a tener en cuenta, con un panel de expertos, sobre futuras subvenciones.
  5. Igualmente sería interesante analizar los éxitos o fracasos de las obras, tanto a nivel comercial como de pura difusión no comercial en Internet. Un número determinado (no muy alto) de fracasos consecutivos debería suponer que no se financiarían más obras a esos solicitantes. Habría que estudiar la forma de evitar que se haga trampa a la hora de solicitar las subvenciones. Esto es importante porque el dinero es evidentemente de los ciudadanos y no se debería gastar en gente que sólo fracasa. Eso no es impedimento para que busquen otras vías de financiación y puedan recuperar, por lo tanto, el beneficio de la duda.
  6. Sobre los beneficios de las obras con dinero público, también debería tomarse alguna medida, como dedicar un porcentaje a determinar a financiar futuras obras de terceros, o la obligación de reinvertir parte de los beneficios en futuras obras propias.

Conclusión: Nos centramos en que las obras financiadas por impuestos deben de poder ser accesibles por lo menos para aquellos ciudadanos que con sus impuestos las han pagado. Se debe tener acceso a todo lo subvencionado y se debe preservar y mantener como sustrato sobre el que crear nuevas obras de forma ágil y sencilla. Control de fracasos, gastos y beneficios. No obstante esto es sólo un inicio, un esbozo embrionario abierto a debate, crítica, mejora, etc.

Propuesta para proteger la cultura: regimen especial de obras financiadas con impuestos

Safe Creative en 5 minutos

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Safe Creative en 5 minutos

Víctimas colaterales de las guerras del copyright

Hubo un tiempo en el que las leyes del copyright tenían sentido: protegían a los creadores del abuso de los editores y los distribuidores.

Hoy las leyes del copyright están usando por esos mismos editores y distribuidores para luchar contra los usuarios que querrían acceder de manera más cómoda y económica a lo que los creadores hacen.

En esa descarnada lucha de temperamentos, opiniones, errores y falacias el creador es uno de los principales perjudicados, pues es la cabeza visible, el escudo humano vilmente utilizado por otros que no quieren dejar de intermediar aunque su papel deberían cambiar, minimizarse e incluso en ocasiones desaparecer.

El otro perdedor es el usuario, el fan, el coleccionista.

Sin embargo el propio editor y distribuidor está igualmente perdiendo, pues nada contra la marea que obliga de facto a un cambio legislativo, pero también social, de lo que se entiende por copyright; porque si intentas competir directamente con tu cliente objetivo, perderás.

¿Y quién gana? Sinceramente, si fuera proclive a las conspiraciones paranoicas, creo que me inclinaría a pensar que son los abogados los grandes beneficiados. Porque no olvidemos que judicializar los usos y costumbres de la nueva generación de usuarios de las tecnologías es síntoma de que algo está profundamente mal. Si alguien es capaz de pensar que sus propios hijos son criminales por el simple hecho de copiar y pasar copias de obras sujetas al monopolio forzado de unas leyes basadas en una simple opinión, que fue preponderante hace trescientos años, en detrimento, no de todos, sino de algunos modelos de negocio, algo está profundamente mal.

Víctimas colaterales de las guerras del copyright