Manifiesto por una Red Neutral

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:

  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.
  3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
  4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
  5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
  6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
  7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
  8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.
  9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.
  10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
  11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.

Si te sientes representado por este manifiesto te pedimos encarecidamente que lo copies y lo publiques en tu blog o que lo menciones en tu cuenta de Twitter o en Facebook usando el hashtag #redneutral. ¡Muchas gracias!

Manifiesto por una Red Neutral

Opinión personal vs. representación empresarial

Con Internet, las redes sociales y los blogs muchas cosas han cambiado. Entre éstas está la forma en la que diferenciamos nuestra expresión personal de la que empleamos al representar a la empresa en la que trabajamos.

En muchas ocasiones nos encontramos con la dificultad de que los demás nos perciban al mismo tiempo como representantes de una empresa o proyecto y ciudadanos en su derecho a expresar sus propias opiniones o posiciones ante distintos temas, aunque éstas sean distintas de la línea de la empresa.

Debido a que cuando escribimos una opinión, ésta puede alcanzar la máxima difusión, cuando alguien mira sobre la empresa en la que trabajamos, puede acabar creyendo que esa opinión personal es también la de la empresa. Y no tiene porqué ser así.

Hace unos años esto no pasaba tan fácilmente. Uno tenía su opinión, la compartía con los amigos y ahí quedaba. Ahora al escribir algo en Internet se comparte, se quiera o no, con casi dos mil millones de personas en todo el mundo. ¿Debemos dejar de dar nuestra opinión si ésta es distinta de la línea oficial de la empresa en la que trabajamos?

Debería ser así si no fuésemos lo suficientemente maduros, o si las opiniones no fueran tales, y fuera más bien ataques rabiosos. Si existe crítica, constructiva, argumentada, no debería haber riesgo alguno. Pero las líneas que se cruzan son muy tenues y no todo el mundo sabe separar las cosas.

Una opinión de alguien de una empresa puede arruinar expectativas de esa empresa. Es muy difícil hacer comprender a terceros que cada uno tiene su forma de ver las cosas, pero que no tiene porqué afectar a la visión corporativa del proyecto.

Creo que la opción de obligar a alguien a que deje de expresarse con libertad en su ámbito personal es lo peor que se puede hacer. Si alguien tiene que ser deshonesto en su expresión personal por no afectar la reputación de una empresa, creo que incluso sería mejor que se produjera una desvinculación de la empresa, si es que ésta le obliga a decir cosas contrarias a su postura real.

¿Debemos cambiar nuestro discurso personal por temor a las consecuencias laborales? ¿Debemos simplemente moderarnos? ¿Qué se puede hacer para dejar claro que lo que uno opina no afecta a su trabajo en una empresa con otra postura oficial?

Hay pocas soluciones consistentes que no signifiquen comprometer la integridad de alguien en favor de resultados corporativos. Por uno u otro lado alguien pierde. Estas cuestiones tendrán que ser tomadas muy en serio pues van a ser aún más importantes en una relaciones, las profesionales y personales, cuyas fronteras cada vez se tornan más difusas.

Opinión personal vs. representación empresarial

Políticos y corrupción

Interesante y breve reflexión de Jacque Fresco para todos:

Lo que me lleva a pensar que la honestidad de los políticos será proporcional a la calidad intelectual media de aquellos que votan. Eso nos deja un panorama absolutamente desolador. Si analizamos la obsesión de la clase política de recortar nuestra capacidad de acceso al conocimiento, que por ejemplo se hace dolorosamente patente en su actitud agresiva contra Internet, sólo podemos concluir que con ellos estamos peor que sin ellos.

¿Soluciones? Pocas más bien y desde luego ni sencillas, ni rápidas. Seremos los propios ciudadanos los que tendremos que esforzarnos en hacer llegar el conocimiento y la cultura a nuestros iguales desobedeciendo de forma pacífica su autoridad.

Políticos y corrupción