¿Estamos ante un gobierno legítimo?

Creo que el nivel de cinismo de nuestra sociedad es la regla por la que se mide cualquier despropósito y de ahí la relatividad e incluso aquiescencia o resignación con la que un sector importante de la población de España está aceptando los engaños, mentiras y falacias del gobierno actual y en gran medida también del anterior.

Uno de los mantras más repetidos por los representantes del gobierno del Partido Popular es que los votantes les han dado la mayoría absoluta para salir de la crisis. Sí, como decía un un anterior artículo, eso es cierto, pero falta la segunda parte de la frase; algo muy del gusto de los revisionistas: La gente les votó incautamente bajo unas condiciones muy claras como eran no recortar ni en sanidad, ni en educación ni en derechos laborales.

Todo, absolutamente todo lo que dijeron que no harían lo han hecho, y no ha sido porque durante la campaña no les dieran opción muchos medios de decir lo que iban a hacer en toda una variedad de posibles escenarios pues si lo hubieran hecho sabían que no alcanzarían la mayoría absoluta. En todos los supuestos repitieron que no tocarían ni sanidad ni etc etc, que saldríamos de la crisis (provocada principalmente por la estafa de los amantes de la cultura del “pelotazo” n. del a.) mediante la racionalización del gasto, las administraciones y tal y cual.

Nadie con dos dedos de frente se podía creer eso. Tal vez el problema es la inmensa cantidad de gente que vota y al a vez no tiene dos dedos de frente.

Pero el caso es que por declaraciones que hemos escuchado, por la evidencia y la lógica deductiva, mintieron. Ganaron la mayoría absoluta mediante engaños. Unos dirán que todos mienten, que todos engañan. Y es cierto, pero eso no hace menos cierta mi siguiente hipótesis: Si un gobierno miente y engaña a su electorado y gana con esas mentiras y luego se revelan como tales, estamos ante un gobierno ilegítimo.

Por lo tanto las medidas que están tomando son ilegítimas y eso sin a entrar en que además son inútiles e incluso negativas para nuestra economía, cosa que importa poco cuando se ataca la salud de los más débiles. Creo además que los primeros en protestar deberían ser los que les han votado, por traición a ellos mismos, a sus esperanzas. Esos que ahora ya son cómplices en mayor o menor medida de destruir a los trabajadores, muchos de ellos ellos mismos, la salud de tantos y la educación y por lo tanto el futuro de la propia sociedad, tienen una responsabilidad directa, una vez descubierto el evidente engaño de denunciarlo, reclamar responsabilidades así como exigir nuevas elecciones. Si no lo hacen, su culpa aumenta. No tanto, eso es cierto, como los ejecutores del gobierno, pero aumenta y no las pueden rehuir. Serán, lógicamente, cómplices de apoyar un gobierno ilegítimo.

A esa exigencia de elecciones anticipadas se deberían sumar todos los ciudadanos de España porque estamos en una situación muy grave. Estamos siendo gobernados por un gobierno ilegítimo y eso abre la puerta a consecuencias terriblemente peligrosas y creo que todos sabemos de qué estamos hablando.

Por desgracia esta tierra ha pasado las páginas del libro de su historia reciente sin leer el contenido de éstas, y se  han cerrado capítulos enteros sin aprender el detalle de su drama. Eso nos condena a repetir nuestro pasado y me temo que eso pasará antes que tarde.

O hacemos algo ahora, o será demasiado tarde y las consecuencias dramáticas.

¿Estamos ante un gobierno legítimo?

Repago con R de Robo

Mi detector de falacias está sobre saturado estos días. No pasa una hora sin que salte tras alguna declaración de alguno de esos individuos escogidos con “magistral” criterio por mis conciudadanos. ¿Pero en qué estaban pensando?

“Que si nos han escogido por amplia mayoría para sacar al país de la crisis” (la provocada por una estafa de la que no hablan), “que si hacemos lo que quieren que hagamos”, pero siempre olvidando, ¡oh curiosamente! mencionar la parte de la frase que falta; que se les escogió, ingenuamente sin duda, pensando que sus promesas de no tocar en educación o sanidad eran ciertas, por poner sólo un ejemplo. Hacer lo contrario es engañar, faltar a la palabra, lo único que realmente tiene valor, y cuando quitan dinero a las clases pobres para pagar la fiesta de los ricos me recuerda mucho a algo muy parecido a la extorsión.

El voto que han recibido, en consecuencia, ha sido condicionado a unas promesas que simplemente no han cumplido. Y eso sí que es un hecho.

Pero la cosa va mucho más allá, pues están cargando con el precio de la factura de los desmanes de bancos y políticutres a los que poca o ninguna culpa tenían (salvo el votarles algunos millones de ellos, que ya es bastante, todo sea dicho). ¡Hey, e incluyo PP, PSOE y CiU, por si quedaba alguna duda!

La última imbecilidad, y es que se me ocurre otro calificativo, viene del portavoz del PP en le parlamento Alfonso Alonso en entrevista en RNE1, diciendo que el repago (o disminución de pensión de jubilados) no tiene ánimo recaudatorio, sino para evitar abusos a la hora de pedir medicamentos.

No dudo que pueda existir cierto grado de abuso, pero la verdad sea dicha, el problema ¿no será otro tal vez? ¿No tendrá que ver con cómo se receta? Se me ocurren las cajas repletas de medicinas que el tratamiento no aprovecha en su totalidad. Se me ocurre la desidia o desgana de muchos profesionales médicos tal vez saturados por continuos empeoramientos de sus condiciones de trabajo.

Pero la realidad es que es el médico quien receta y muchas veces, casi siempre, no puede recetar más que el paquete que el laboratorio farmacéutico impone por decreto.

Ahora bien, con estas medidas de ataque al ciudadano sí que es posible que los jubilados se empiecen a automedicar (¿buscarán que palmen?) y que crezca el mercado negro, porque no olvidemos que la gente es imaginativa por estos lares.

Y eso por no hablar del ataque a la universidad subiendo las tasas y afectando a los que menos recursos tienen, y eso que soy muy crítico con el sistema educativo.

Pero lo peor es que ninguna de estas medidas son la respuesta a la estafa a la que hemos sido sometidos y de la que hemos sido incautos cómplices en mayor o menor grado. Y eso es porque ese dinero que nos quitan a todos es dinero que se deja de gastar o consumir en otras cosas. Se empobrece la sociedad, se reduce su nivel, se elimina su futuro irremediablemente. No invertir en educación y sanidad, pues es una inversión para cualquier país civilizado, no un costo, destruye de facto, el futuro de los ciudadanos en esta maltrecha tierra.

Se me ocurre que el costo de la estafa, en pocas palabras, no debe cargarse a los más débiles, los jubilados, clases bajas, y los jóvenes, única esperanza de un mundo mejor, sino de hecho a los culpables de la estafa inmobiliaria y bancaria que viven en sus paraísos y amnistías fiscales.

Eso no quieren que ocurra pues son ellos los principales culplables por acto u omisión. Será el pueblo el que algún día, al despertar, haga justicia. No queda otra opción.

Repago con R de Robo

Miedo al peor

Dice V que “el pueblo no debería temer a sus gobernantes, sino los gobernantes al pueblo“.

Cuando los ciudadanos tememos al gobierno actual o al gobierno futuro es que algo está muy mal. Francamente mal. Debemos hacer una reflexión profunda, tal vez idealista, pero no debemos seguir soportando ese temor.

Me encuentro con gente que ante #nolesvotes tiene miedo de que los que ganen elecciones sean peores que lo que ya tenemos. Otros tienen miedo de los pactos serviles que los partidos alternativos puedan formar. En definitiva, que no parece haber alternativa, no hay solución. El sistema está corrupto.

Yo percibo miedo. Miedo e impotencia.

Es normal tener miedo, pero no deberíamos tener miedo del gobierno actual o futuro. Deberíamos tener más miedo de nuestra inacción.

Creo que sí existe un problema grave, un problema que subyace en el pueblo que consiente ser manipulado a sabiendas. Sí creo que la democracia, tal y como está ahora, es una charada de mal gusto. La gente vota a un partido porque el otro es peor, o por costumbre, o a pesar de la corrupción, el engaño y la mentira. Parafraseando de nuevo a V, algunos son más responsables que otros, pero si queremos ver a los culpables no tenemos más que mirarnos en el espejo. Creo que es muy acertado.

No creo que podamos ver un cambio sustancial en el corto plazo. Creo que debemos aprender como niños a caminar, a ejercer esos derechos olvidados. Debemos aprender a hablar de nuevo, a movernos, a no golpearnos una y otra vez. Y el movimiento se demuestra andando, no quedándonos cínicamente quietos, esperando lo mejor, que el cielo no se caiga sobre nuestras cabezas. Y lo cierto es que se está cayendo.

El sistema es una pantomima porque hemos dejado que se convierta en eso y por eso mismo debemos usarlo para hacer una declaración, para enviar una señal, para realizar una comunicación. El gobierno y los políticos en la oposición debe tener miedo al pueblo, pero no al pueblo manipulable, sino al pueblo de los ciudadanos que se informan, detectan la mentira, saben que todo es una farsa y quieren recuperar su voz.

No todas las leyes son del gusto de todos, es cierto, pero la mentira, el abuso y la manipulación no es una ley; es una forma de gobernar y hacer política que no debemos consentir.

Y por eso no debemos tener miedo a las consecuencias. Cuando peor están las cosas, cuando identificamos un enemigo común es cuando más nos unimos, cuando mejor luchamos, cuando más posibilidades tenemos. Como siempre lucharemos contra las crecientes dificultades, pero si hemos logrado hacer llegarles un mensaje claro y conciso, cada vez lo tendrán más difícil el manipular y mentir. Pero lo que es seguro es que por la noche podremos dormir un poco mejor que aquellos que prefieren el miedo o no hacer absolutamente nada.

Es hora de hackear el sistema para luchar contra los piratas de la democracia.

Miedo al peor

Un Gallo para ACTA

Los lobbys del entretenimiento no sé si realmente estarán en crisis, a pesar de reportar continuos mayores ingresos de sus empresas, pero lo que es seguro es que gastan mucho dinero para luchar contra sus clientes y potenciales clientes.

Y los cómplices, no lo olvidemos, somos los ciudadanos por seguir votando a sus cómplices, los políticos, que ¡iluso yo! pensaba debían trabajar para el bien de la comunidad. Esos politicastros han votado a favor del informe Gallo, rebatido de forma tan evidente, que votar que sí se convierte en una sumisión a la mentira más obtusa.

Pero es que muchos políticos no trabajan para los ciudadanos, sino para algunas industrias obsoletas, caducas y apolilladas. Más represión, más ofensa y más patentes de corso para los que de otra manera serían, no abanderados de los artistas, que no lo son, sino simples y llanos piratas. Pero de los de verdad.

El informe Gallo, en si un acto claro de piratería, representa un pasito más en favor de Hadopi y ACTA. Ideas, que de no matar la libertad ciudadana definitivamente, la historia acabará situando como ejemplos de la vergonzosa actitud de algunos mercenarios políticos.

Un Gallo para ACTA