LA SGAE INFRINGE (PRESUNTAMENTE) LA LEY

Publicado el 29 de Octubre de 2004

Texto por Jorge Cortell
A la SGAE se le atraganta Linux otra vez … y en esta ocasión (presuntamente) infringiendo la ley
Date Created: 28 Oct, 2004, 04:47 PM


De donde no hay no se puede sacar.

Parece ser que Linux se le vuelve a atragantar a la SGAE de nuevo. Después de que a finales de abril definiesen en su web (de un modo bastánte cómico e ingénuo, por no tildarlo de ignorante) a Linux como “versión Shareware del conocido systema operativo Unix. Es un sistema multitárea multiusuario de 32 bits para pc.” (no hace falta ser un informático para darse cuenta de los varios errores de tal definición), entre otras definiciones “memorables”, ahora han ido más allá.

Según me apunta mi amigo AndOr (2 de 2, eres un hacha que te mereces el premio “garganta profunda”, es genial que hayan infiltrados ;-), en su web (en una sección, llamada “SGAE Responde” y que comprende una serie de FAQs y glosarios), ahora aparece Linux como:
“”Linux estrictamente se refiere al núcleo Linux, pero es más comúnmente utilizado para describir un sistema operativo Unix libre, también conocido como GNU/Linux, formado mediante la combinación del núcleo Linux con las bibliotecas y herramientas del proyecto GNU. La primera versión del núcleo Linux fue escrito por el finlandés Linus Torvalds y liberado en 1991, combinado con componentes de GNU. El núcleo no es parte oficial del proyecto GNU (el cual posee su propio núcleo, llamado Hurd), pero es distribuído bajo los términos de la licencia GPL (GNU General Public License).”

Obviamente, después de haber demostrado la ignorancia que han demostrado, sólo cabían son opciones: o han contratado a alguien que de verdad sabe lo que es Linux, o han recurrido al trabajo de otro (pagando, claro, como el Sr. Farré siempre ha defendido que han de ser las cosas).

El hecho de que las otras definiciones “memorables” continúen en dicha web descarta la primera opción. así que sólo nos queda la seguna, o … lo impensable: ¡la SGAE ha pirateado de nuevo!

Como bien ha denunciado AndOr: esta es una definición copiada literalmente de la Wikipedia (y para los que no lo sabían, se puede ver la evolución de dicha definición en la propia web de Wikipedia, lo que demuestra que es muchísimo anterior a “la de la SGAE”, que sólo cuenta con unos meses de antigüedad).

Y algunos dirán “¿si Wikipedia es libre y gratis, dónde está el problema?”. Pues el problema está en la ley, la Ley de Propiedad Intelectual, esa ley a la que dicen proteger y por la que parece que estén dispuestos a todo.

Al pie de página de la SGAE (donde debería aparecer la indicación del origen del texto) aparece: (c) Copyright Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Esto es presunta atribución de la obra creada por otro, o sea PLAGIO (que en este caso parece bastante claro, pues como hemos visto, esta definición fue creada en Wikipedia y publicada mucho antes).

Además, tampoco les está permitido reproducir dicha definición, pues las definiciones de Wikipedia, si bien son libres, se encuentran bajo una licencia: la GPL FDL, la cual establece de una forma muy clara:

You may copy and distribute the Document in any medium, either commercially or noncommercially, provided that this License, the copyright notices, and the license notice saying this License applies to the Document are reproduced in all copies, and that you add no other conditions whatsoever to those of this License.”

Traducción:
Puede copiar y distribuir el Documento en cualquier medio, sea comercial o no comercialmente, siempre y cuando esta licencia, las indicaciones de copyright, y la indicación de licencia diciendo que esta Licencia se aplica al Documento, sean reproducidas en todas las copias, y que no añada ninguna otra condición a aquellas de la Licencia.

Obviamente han infringido dicha licencia, lo cual es ilegal, tal y como quedó bien claro y patente en el caso netfilter/iptables (ver sentencia traducida), ya que aunque la licencia esté en Inglés, es válida en Europa, y si uno acepta una licencia, la ha de cumplir, y si no la acepta, ha de cumplir la Ley de Propiedad Intelectual (que prohibe reproducir la obra creada por otro sin su permiso, a no ser que se encuentre en el dominio público, como se encuentran todas mis obras).

Es más, según la definición que el representante de la SGAE Pedro Farré López sostiene sobre el concepto de “ánimo de lucro” (“no sólo se trata de que haya una ganancia económica directa, la mera obtención de una ventaja ya es ánimo de lucro”), o el que sostiene Xavier Ribas, representante de la BSA, otros “angelitos“, (“Ánimo de lucro es el simple ahorro que supone no tener que adquirir la obra, causando perjuicio al titular de los derechos”), la SGAE, entidad supuestamente sin ánimo de lucro, estaría obteniendo un lucro por ello (no tener que contratar a alguien para preparar dicha definición, o la ventaja que supone el tener unos contenidos en la web que no han tenido que crear).

Puede que no sea esta la única presunta infracción que cometan. Lo importante es que lo hacen mientras nos intentan criminalizar a todos los internautas (o “pendejos electrónicos” según ellos) por promover la libre difusión de la cultura. Que es exáctamente lo que han hecho. ¿A que es bonito? ¿A que da gustito? ¿A que no le hace daño a nadie? A ver si aprenden, aunque mucho me temo que tengan lo que tengan en la cabeza o incluso en el corazón … pesa más el bolsillo. Texto de Jorge Cortell bajo licencia Public Domain.

LA SGAE INFRINGE (PRESUNTAMENTE) LA LEY

1 DE OCTUBRE

Publicado el 25 de Septiembre de 2004

” El 1 de Octubre muchos podríamos ir a la cárcel, empezando por Zapatero, Rajoy y Teddy Bautista. “

Por Jorge Cortell

24 de Septiembre 2004

La Reforma del Código Penal que entra en vigor el próximo 1 de octubre fue redactada por el Partido Popular, entonces en el gobierno, en parte como transposición de una Directiva Europea (zafia excusa esa de las transposiciones de directivas para evadir responsabilidades políticas que ya denuncié en 1998, en un artículo escrito para el Instituto Internacional de Finanzas). El grupo parlamentario Socialista presentó una enmienda a la totalidad en la Cámara. Sin embargo ahora da marcha a tras y la introduce sin rubor ni explicación alguna por el cambio de actitud. Todo ello demuestra que no nos encontramos ante la actitud ni el resultado de una ideología o de un grupo político. Recordemos que esto es algo en lo que los partidos mayoritarios del país están de acuerdo.

Volviendo a la Reforma del Código Penal, muchos son los rumores sobre determinados aspectos que afectan a los internautas.

Podría dedicar este artículo a corregir el error de interpretación que un periódico de difusión nacional cometió y que es lo que ha despertado todas las inquietudes, pero varios abogados ya han escrito estupendos artículos que nos aclaran que seguirán siendo legales las Copias Privadas (David Bravo en http://www.filmica.com/david_bravo/archivos/000649.html) , o las redes P2P (Pedro Tur en http://seguridad.internautas.org/article.php?sid=286&mode=thread&order=0) … pero no respiréis tan tranquilos todavía, porque hay aspectos de la Reforma sí son peligrosos y abusivos.

Para empezar, todas las leyes tienen un punto de subjetividad, siendo la tarea del juez su interpretación. Por lo tanto, se pueden debatir conceptos a los que se refieren las leyes (como puedan ser “sin ánimo de lucro”, “esplícitamente”, o “incitar”, etc) hasta que nos quedemos sin habla, y no llegar a ningún acuerdo. Pero existe, por lo general, un consenso entre académicos, abogados y jueces, sobre la mayoría de ellos, por lo que no merece la pena tomar en consideración una interpretación por el mero hecho de que sea “posible”, sino que ante la duda acudiremos a un nutrido grupo de análisis teóricos contrastados y sobre todo, a interpretaciones que hayan hecho los propios jueces en sentencias en firme. Como ejemplo merece la pena leer el comentario de Carlos Sánchez Almeida en http://republicainternet.blogspot.com/2004/09/una-sentencia-para-reflexionar.html

Pero hay veces en que un cúmulo de términos subjetivos, junto con una legislación completamente nueva, que regula aspectos no regulados hasta el momento, y que además lo hace de forma tan disparatada que potencialmente convierte a todos los españoles en criminales nos hacer preguntarnos ¿en qué estaría pensando el legislador cuando ideó tal cúmulo de disparates?

Empecemos con el artículo 286.3 (sobre el que ya escribió Carlos Sánchez Almeida en su artículo “La información como delito”):

“A quien, sin ánimo de lucro, facilite a terceros el acceso descrito en el apartado 1, o por medio de una comunicación pública suministre información a una pluralidad de personas sobre el modo de conseguir el acceso no autorizado a un servicio de los expresados en ese mismo apartado 1, incitando a lograrlo, se le impondrá la pena de multa en él prevista.”

El referido apartado 1 dice:

“Será castigado con las penas de prisión de seis meses o dos años y multa de seis a veinticuatro meses el que, sin consentimiento del prestador de servicios y con fines comerciales, facilite el acceso inteligible a un servicio de radiodifusión sonora o televisiva, a servicios interactivos prestados a distancia por vía electrónica, normalmente contra remuneración, o suministre el acceso condicional a los mismos, considerado como servicio independiente, mediante:

1o La fabricación, importación, distribución, puesta a disposición por vía electrónica, venta, alquiler, o posesión de cualquier equipo o programa informático, no autorizado en otro Estado miembro de la Unión Europea, diseñado o adaptado para hacer posible dicho acceso.

2o La instalación, mantenimiento o sustitución de los equipos o programas informáticos mencionados en el párrafo 1o.”

Básicamente están diciendo que si comparto mi red inalámbrica, o explico un agujero de seguridad en un sistema de radiodifusión digital (por ejemplo), puedo ir 2 años a la cárcel. ¡Qué locura! El primer supuesto (compartir la red wifi) es como prohibir que dos personas suban a un taxi juntas, pague la carrera uno o entre los dos (claro, dirán los retrógrados oligopolistas defensores del proteccionismo a ultranza, si la gente tuviese que subir a los taxis sola, los taxistas ganarían más dinero, es justo, ¿no?. Además, el taxi es suyo y pueden hacer lo que quieran).

El segundo supuesto aún me enardece más: ya estamos con otra medida facistoide que podemos clasificar de censura y límite a la libertad de expresión. Vamos a ver, si puedo escribir un manual de cómo hacer una bomba atómica, o de cómo envenenar a una ancianita … ¿cómo se les ocurre prohibirme comunicar la forma de acceder (de modo lícito o no) a una red de comunicaciones?. Está claro que quieren que los servicios se presten “de forma mágica” sin que nadie sepa ni cómo ni porqué, y así no tendrán que soportar investigadores que dejen en evidencia fallos de seguridad ni organizaciones de consumidores que denuncien la prestación de un servicio de baja calidad. Y no me sirve la salvaguarda de “incitando”, pues ya hemos hablado de las interpretaciones judiciales. Si tengo dudas de cómo interpretará un juez mis acciones, el miedo me hará no llevar a cabo una acción que de otra forma me hubiese parecido lícita. ¿No es esto una forma de represión? Es el condicionamiento cognitivo a través de castigos aleatorios..

Pese a que resulta obvio que en el mencionado artículo 286.3 hay motivos para el descontento de la población, es el Artículo 270.3 el que me parece altamente peligroso: “Será castigado también con la misma pena quien fabrique, importe, ponga en circulación o tenga cualquier medio específicamente destinado a facilitar la supresión no autorizada o la neutralización de cualquier dispositivo técnico que se haya utilizado para proteger programas de ordenador o cualquiera de las otras obras, interpretaciones o ejecuciones en los términos previstos en el apartado 1 de este artículo.”

El mencionado apartado 1 dice:

“Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios.”

Primera especificación para los puristas: antes de redactar este artículo he consultado con varios amigos abogados especializados en estos temas (y ya que algunos han mencionado sus reservas a ser mencionados, por respeto no lo haré, pero les estoy enormemente agradecido por su colaboración desinteresada) conceptos como “incitar a lograr”, que al significar “estimular o motivar a alguien a hacer algo”, es obvio que en el caso de la investigación de cualquier tipo (como por ejemplo la seguridad informática), el publicar un nuevo descubrimiento requiere la repetición del experimento por otros para comprobar su veracidad y exactitud, y por lo tanto en una interpretación restrictiva podríamos asimilar de forma automática la mera difusión de una información de carácter científico con “incitar a lograr” sus resultados en muchos casos; o como el de “específicamente destinado”, y he llegado a la conclusión de que la interpretación puede ser tan amplia (de hecho hay ya por lo menos 5 sentencias al respecto -se pueden consultar en la web del Bufet Almeida http://www.bufetalmeida.com -, y son distintas) que nos deja en una situación de inseguridad jurídica, y en manos de la interpretación judicial. Está claro que las normas prohibitivas deben

interpretarse restrictivamente y los derechos constitucionales (como el derecho a la información) expansivamente, pero siendo que es posible (y ha ocurrido) que “específicamente” se interprete como “aunque no exclusivamente” o “entre otros usos”, cabe la posibilidad de lo siguiente (ejemplo ilustrativo de la “comicidad” por reducción al absurdo):

En octubre del año pasado John A. Halderman (estudiante de la Universidad de Princeton) descubrió que el software de protección anticopia MediaMax CD-3 de SunnComm Technologies (que es el elegido por la discográfica BMG para proteger algunos de sus discos) podía suprimirse meramente pulsando la tecla mayúscula en el teclado del ordenador al insertar el CD (evitando así que instale el SbcpHid). Por lo tanto todos los teclados son un medio para suprimir este sistema anticopia, por ridículo que parezca (y para demostrar que esta ridícula afirmación tiene serias implicaciones legales, sólo hay que tener en cuenta que BMG ha llevado a juicio a los fabricantes de teclados en EEUU por ello, amparándose en la polémica DMCA, solicitándoles 400 millones de dólares).

Por lo tanto, si todos los ordenadores tienen teclado, y todos los teclados sirven para neutralizar este sistema de protección, llegamos a la conclusión de que todo aquel que “tenga” (recuerden que la Reforma establece la posesión, como las drogas o las armas, ni siquiera requiere el uso) un ordenador, está cometiendo un delito. Si a esto añadimos que “Ahora la ley actúa” (supongo que se refieren en la infame campaña de publicidad a que la Reforma incorpora la actuación de oficio), tenemos que, con una interpretación tan salvaje como la expuesta, a partir del 1 de octubre cualquier usuario de ordenador podría ir a la cárcel de 6 meses a 2 años. ¿Es así como quieren que España avance en el uso de las TIC?

A muchos les habrá entrado la risa. Pero seguro que los fabricantes de teclados en EEUU aun se están preguntando cómo es posible tanta locura. En España, lo preocupante es que a partir del 1 de octubre existe el peligro real de que se den interpretaciones de la ley restrictivas de la libertad de copia. Recordemos que la Copia Privada es una excepción del derecho de reproducción recogida expresamente en la vigente Ley de Propiedad Intelectual. Sin embargo, el mencionado Artículo 270 de la Reforma del Código Penal criminaliza efectivamente el ejercicio de este derecho en muchos casos (como la absoluta imposibilidad de la Copia Privada directa de los DVD, los cuales vienen encriptados, siendo necesaria la utilización de una de estas tecnologías ilegalizadas, como MovieJack, de venta en El Corte Inglés o la FNAC). De este modo, será la industria (discográfica en el caso de CDs y DVDs musicales, cinematográfica, en el caso de los DVDs, y editorial en el caso de los libros electrónicos) la que determine nuestra posibilidad de efectuar Copias Privadas o no, mediante la inserción en los soportes de sistemas anticopia. Y de todos es sabido la falta de visión comercial de estas industrias (como han demostrado en su lucha contra el vídeo, contra la distribución de música on-line, etc).

Por lo tanto es de prever que la industria optará por introducir estas medidas de modo masivo, acabando así con nuestra posibilidad de efectuar las copias directas. Esto tiene dos implicaciones muy positivas imprevistas por los legisladores: por un lado se fomentará el uso de redes P2P encriptadas, en las que encontraremos Copias de Seguridad desprotegidas que podremos a su vez copiar sin infringir la ley (ya que no necesitaremos poseer sistemas anticopia que nos lo permita hacer a nosotros mismos), y por el otro se acabará el canon compensatorio por copia privada (aunque para ello tenemos que empezar a litigar ya), al haberse llegado a una situación de imposibilidad de ejercitar dicha excepción al derecho de reproducción.

La verdad es que este artículo debería ser “legislación-ficción”, o un ensayo humorístico. Pero no lo es, y todos sabemos que la forma más fácil de que se cometan abusos en una sociedad de derecho es que los abusos los permita la propia ley.

Así que debemos protestar. Debemos sublevarnos y actuar. Ya basta de que se aprueben leyes a medida de los grupos de presión y los intereses económicos de las multinacionales, menospreciando el interés general. Hay mil formas que se me ocurren de actuar, cada cual que elija la que quiera, pero sería humorísticamente ejemplarizante que los ciudadanos del país denunciaran (el 1 de octubre) a ambos (para que no se diga que es una propuesta partidista ni politizada) siguiendo la lógica y el razonamiento anteriormente expuesto: a Zapatero (como Presidente del Gobierno que ha aprobado esta barbaridad, y como usuario de un ordenador), y a Rajoy (como responsable del partido que preparó esta reforma, y como usuario de un ordenador), y de paso a Teddy Bautista de la SGAE (como máximo exponente de la industria discográfica en nuestro país, que es la introduce las medidas anticopia en los CDs, y como usuario de un ordenador). Por supuesto, luego se debería retirar la demanda, pues no es que nadie quiera problemas legales. De hecho se haría para evitarlos, para evitárnoslos.

El mensaje está claro: si no entienden la tecnología y no creen en su potencial democratizador, por lo menos déjenla en paz. Nosotros sólo defendemos nuestro derecho constitucional a la libertad de expresión y al acceso a la cultura. Nada más. Nada menos.

1 DE OCTUBRE

Descuento en los libros de texto

Publicado el 12 de Septiembre de 2004

La rebelión de los libros.

Por Jorge Cortell

10 de septiembre de 2004

Esta (http://www.elmundo.es/elmundo/2004/09/09/sociedad/1094741124.html) es la gota. Sí, la que colma el vaso. Como el cargamento de té en la Boston tea party (la que desencadenó la Guerra de la Independencia norteamericana – http://en.wikipedia.org/wiki/Boston_tea_party). Ha llegado el momento de actuar, de desencadenar la guerra, de evitar que abusen de nosotros otra vez.

El gobierno (y ya sabéis que me da exactamente igual bajo qué siglas se esconda, y con qué pretexto lo haga) pretende acabar con los descuentos en los libros de texto “para defender a las pequeñas librerías”. La OCU (http://www.elmundo.es/elmundo/2004/09/10/sociedad/1094771114.html) (y cualquiera con dos dedos de frente) denuncia que esto va en perjuicio de los ciudadanos, y que es una propuesta redactada a medida para favorecer a editores y distribuidores.

La verdad es que este tipo de legislaciones que intentan proteger modelos de negocio desfasados, promovido por grupos de presión que sólo piensan en sus intereses económicos, y en contra del bien común y la cultura, ya no nos debería de sorprender. Una y otra vez se atropella al consumidor, y se favorece los intereses económicos minoritarios, entorpeciendo el libre mercado y causando un grave perjuicio a nuestro futuro.

¿Por qué me molesto entonces? Muy sencillo: esta medida afecta a los libros, a la cultura, a la libertad, a la educación, y a nuestros hijos. No hay nada que quiera más en este mundo que lo que acabo de citar (y creo que no soy el único), y el gobierno ha lanzado un ataque directo contra todo ello. Pues bien, se acaban de crear un enemigo, uno de los peligrosos, de esos que no se callan ni con amenazas, y de esos que no les vale con un “tampoco es para tanto”. Llamadme subversivo, agitador, o alarmista, me da igual; ha llegado el momento de actuar.

Os propongo (más bien os pido, os ruego, y os incito) a que hagáis lo siguiente: realizad copias privadas de los libros de texto. [Aclaración legal: es un derecho recogido en la actual Ley de Propiedad Intelectual -Capítulo II, Artículo 31, punto 2º- el realizar copia de seguridad de cualquier obra ya divulgada, a excepción de programas de ordenador, para uso privado sin ánimo de lucro.

No lo hagáis en una copistería pública, pues ya sabéis que no se puede, pero podéis perfectamente escanear los libros (que para eso vuestros escáneres pagan el canon), o fotocopiarlos en casa o en la oficina.

Luego regaladlos, o ponedlos en las redes P2P (y para aquellos que aun creen en el bulo, que sepáis que a partir del 1 de octubre seguirá siendo perfectamente legal todo esto).

Si alguien tiene acceso a un PDF del libro, mucho mejor (facilitará el derecho de cita de los alumnos, y la reproducción siempre será mejor).

¿Cómo ayudará todo esto a los alumnos y sus familias, y por lo tanto a la diseminación de la cultura y la educación? Muy sencillo. Cerrad los ojos y compartid mi visión: veo un mundo donde los niños tienen acceso libre y gratuito a la información, donde el gobierno ha entendido que no se puede jugar con el consumidor / ciudadano / votante / persona.

Veo un mundo donde no hace falta llevar cuatro toneladas de libros a la espalda para dar la lección del día. Donde los alumnos podrán hacer búsquedas automáticas (en vez de pasar páginas arriba y abajo como locos), preparándose así para el futuro digital que les espera.

Más allá veo un mundo donde actualizar un libro de texto no sea cuestión de imprimirlo todo de nuevo, distribuirlo físicamente por todo el territorio, y tener que pagar por ello. Donde todos (incluidos padres, alumnos, profesores, y por supuesto expertos y pedagogos) consensuen los contenidos de los libros de texto, manteniéndolos al día, y evitando que intereses partidistas manipulen la cultura y reescriban la historia (o incluso la ciencia).

Aquí es donde los retrógrados de siempre interrumpen y gritan “si eliminamos el incentivo económico, ¿quién creará los libros”. Y aquí es donde me parto de risa.

Me encantaría que mi hijo acudiese más a Wikipedia y menos a la Enciclopedia delaeditorialomultinacionaldeturno. Me encantaría que el modelo de generación y transmisión de cultura fuese común, distribuido y libre (y ejemplos como Wikipedia demuestran que esto no sólo es posible, sino que es incluso mejor que el modelo actual).

Pero no hará falta esperar tanto. Yo os diré quién hará los libros: los que los han hecho hasta ahora. “¿Cómo es posible?” os preguntaréis; muy sencillo” os responderé de nuevo.

Para empezar, la persona o personas que escriben físicamente (no la editorial) los libros, trabajan a sueldo. No son grandes y famosos autores que viven de royalties, comisiones, y otras migajas del sistema especulativo y prostituido del mercado “cultural”. Estas personas podrían seguir escribiendo estos libros, siendo sus sueldos sufragado por el estado, ya que el monto total de sus salarios es ínfimo comparado con el gasto que supondría tener que comprar todos los libros de texto (recordad que una medida del tipo “los libros de texto gratuitos” es algo que muchos partidos proponen, pero casi todos pensando en las posibilidades de mangoneo que una compra de esas magnitudes permitiría).

Pero si el estado se negase a una medida como esta, o las editoriales prohibiesen a sus escritores de libros de texto que lo hiciesen fuera de su control (cosa que sería ilegal, pero que en la industria discográfica ocurre a diario), siempre nos queda la vocación y el voluntariado.

El docente es alguien que si es bueno, lo es por vocación (que levanten la mano los profesores que lo son por los magníficos sueldazos … no, usted, profesor de universidad que obliga a sus alumnos a comprar un libro de texto que usted ha escrito en horario laboral mientras además cobraba de la universidad baje la mano que me da vergüenza que tipejos como usted manchen el buen nombre de los profesores de universidad que creemos en el libre acceso a la cultura … como decía, lo suponía: nadie). Por lo tanto, estoy seguro que un ejército de docentes (o por lo menos unos cuantos) se presentarían voluntarios a escribir (y pasar así a la posteridad como personas que contribuyeron al desarrollo cultural y la evolución educativa del país) esos libros de texto incluso sin cobrar. Por lo menos una medalla al mérito educativo deberían de recibir (porque si 8400 soldados norteamericanos participaron en la infame y fracasada invasión de la isla de Granada, y luego se les concedieron medallas a 9000, no debe ser tan difícil obtener una).

Y si queréis un ejemplo de que este espíritu del procomún existe, no hace falta irse hasta Wikipedia, el software libre, o personas como Miquel Vidal o Lawrence Lessig. Yo mismo.

Mis obras pueden no merecer la pena ni el esfuerzo de leerlas, pero por lo menos las comparto. Y a partir de ahora incluso más: he decidido poner mis obras en el Dominio Público para que cualquiera pueda hacer lo que quiera con ellas (copiarlas, distribuirlas, reproducirlas, modificarlas … incluso con ánimo de lucro), siempre que respeten los derechos morales (citar al autor, y respetando la integridad de la obra). Iniciativas como Creative Commons o el copyright limitado están muy bien, pero yo me imagino un mundo libre y solidario. Libre de verdad.

Como os decía, esto ha llegado a un límite insoportable. No se trata “sólo” de los libros (como no se trataba sólo del té o los impuestos en la Boston tea party) se trata de qué les vamos a permitir que hagan con nuestra cultura, con nuestra liberta … con nosotros. Dentro de poco estaremos quejándonos del canon a las bibliotecas, a la conexión a internet, a los discos duros … quejándonos del abuso de datos personales (lo cual es puro fascismo), quejándonos de la patentabilidad del software (lo cual significaría el estancamiento informático, y posiblemente el fin de la ciencia), quejándonos de las patentes de bioingeniería (que pretenden hacernos pagar por nacer y por comer), quejándonos de que sea ilegal compartir un acceso wifi (como si quisiesen hacer ilegal compartir un taxi), quejándonos de que sea ilegal poseer cierta tecnología (como si de drogas peligrosas o armas se tratara), o quejándonos de que sea ilegal compartir cierta información (de nuevo puro fascismo). Basta ya de quejarse. Actúa. Esto es un llamamiento a la sublevación y a la rebelión. Comparte. Libera la cultura y la información. Crea y deja crear. Y si eso te convierte en un delincuente, únete a la resistencia y acabemos con la tiranía.

Cultura y Libertad. YA.

Más información:

http://jorge.cortell.net

jorge@cortell.net

Descuento en los libros de texto

LEY PRIMERO DE OCTUBRE (EL BULO)

Publicado el 7 de Septiembre de 2004

Por Carlosues

Me llegan a mi correo dos alertas de Google, hasta aquí todo normal, cada día me llegan bastantes.

Pero estas 2 vuelven a ser sobre el cacareado día 1 de Octubre y ello me recuerda que ni PSOE ni IU, que en su día presentaron enmiendas a la totalidad de la reforma planteada por el PP, han abierto por el momento la boca y “la cosa” sigue para adelante.

Me extraña bastante el interés que parecen tener algunos weblogs en alarmar innecesariamente a los navegantes, por un lado me llega ésta noticia

Alertan de que desde el 1 de octubre el ejercicio de un derecho podría ser un delito

MADRID.- Se acerca la fecha del 1 de octubre, fecha en la cual entra en vigor una polémica reforma del artículo 270 del Código Penal (que castigará a quien posea ‘software’ capaz de eliminar los sistemas de protección de los CD o DVD), las alarmas se han disparado en la Red. La Asociación Música en Internet han sido los últimos en denunciar lo que consideran un “abuso”.

En una nota, la AMI advierten de los perjuicios que sufrirán “los consumidores de música ‘on line’ por el canon por copia privada, que deben abonar al adquirir los CD-R en los que posteriormente ejercitan su derecho a tener una copia privada de la música descargada de sitios legales de Internet”.
El abuso, según la nota, se produce al haber “un doble pago por un solo concepto, ya que al canon que se paga en el CD virgen, hay que sumar el las cantidades que los servicios ‘on line’ de descargas cobran en los ficheros que son aptos para su grabación a CD”, algo que supone, según la asociación, “una doble carga a un solo hecho”.

Además, partir del 1 de Octubre de este año, “cualquiera que disponga de un ‘software’ capaz de eliminar los sistemas de protección de los CD o DVD comprados en un establecimiento legal será un delincuente según la reforma del mencionado artículo 270 del Código Penal por el mero hecho de disponer de este sistema de desprotección”, aunque disponga de justificante de compra y aunque haya sido fabricado por una compañía de ‘software’ legal.

Por lo tanto, prosigue la nota, el consumidor no podrá “ejercer el derecho a copia privada que la ley autoriza (art. 25 de la Ley de Propiedad Intelectual)”.

La AMI recuerda que Francia ya se ha iniciado una investigación judicial por un posible fraude de las compañías discográficas a los consumidores.

Y aquí yo añadiría que el Consumidor no podrá ejercer el derecho a copia privada que la ley autoriza y por el que PAGA UN CANON EN LAS GRABADORAS Y EN CADA CD…¿Puede ser delito? creemos sinceramente que si.

Pero a lo que yo pretendía referirme es a que, conjntamente con ésta justificada alerta, que lleva fecha de hoy, Google me “ALERTA” de ésta otra , la cual por cierto, me tiene aburrido, curioso que lleve fecha 17 de Junio y siga saliendo como alerta actual…¿algún interés especial en incluirla en los motores de Google? lo cierto es que este tema ha provocado mucho revuelo por culpa del infortunado comentario que el, por otra parte estupendo periodista y webloger, José Cervera, nos obsequia en este tema.

No es cierto el enunciado del post de Cervera, la Ley sigue manteniendo la necesidad probatoria del “Ánimo de Lucro” para que la descarga o la copia de música sea delito, no es necesario el permiso explícito del Autor toda vez que tanto la LPI en su redactado como la SGAE con sus cánones y los artistas con su alineación conjunta en la postura SGAE dan por aprobada la copia privada y tanto es así que nos la cobran por adelantado sin saber si el soporte que hemos comprado está destinado a grabar música o a pintarle la cara de algun Autor para hacer tiro al blanco y no fallar (seguro que produce un plus de motivación).

Sobre el msmo tema y si alguien quiere mas datos o una voz mas autorizada aconsejo la lectura del artículo de David Bravo Bueno Redes P2P y la leyenda del 1 de Octubre
Del que extraigo el siguiente párrafo a modo de ilustración aunque aconsejo la lectura íntegra del mismo.

Este año el Apocalipsis no llega en forma de denuncia sino en forma de reforma. El nuevo mito, tan cierto como las denuncias del Sr. Ribas, es que a partir del 1 de Octubre “descargar una canción” de una red P2P puede costarte hasta 2 años de cárcel. Sin embargo, no hay más que ver el texto legal anterior y el reformado para darse cuenta de que en lo que se refiere a las acciones que se realizan en las redes de pares no se ha cambiado ni una sola letra. Es decir, en lo que respecta a la reproducción y a la comunicación pública de obras intelectuales no existe reforma alguna.

¿Curioso verdad? pues lo cierto es que estando tan clara la cuestión La Red se encuentra saturada de posts alarmistas anunciando el Juicio Final para quien se descargue un mp3 y digo esto sin pensar para nada en la página de ACAM a quien aplicamos frases de El Quijote (y si quieren que me vengan a cobrar)

Ladran Sancho, luego lo que pisamos son Perros…

Pues con éstas reflexiones os dejo por hoy, vigilar y veréis que lo que os digo es cierto.

Salud y Fuerza

LEY PRIMERO DE OCTUBRE (EL BULO)

El bulo de la ley de 1 Octubre

Publicado el 6 de Septiembre de 2004

Por David Bravo Bueno

El año pasado las noticias que aseguraban que había que empezar a buscar sitio a 95.000 personas en las cárceles del país hizo correr ríos de tinta en Internet. La denuncia que nunca llegó no solo no consiguió su propósito disuasor sino que un buen número de internautas, tras comprobar que el Código Penal no estaba redactado de tal manera que considere criminales a medio país, hicieron lo posible por difundir que se necesita ánimo de lucro para que las reproducciones y la comunicación pública de obras intelectuales se consideren delictivas. Se abrió entonces el debate: por un lado estaba la lógica empresarial para la que no es descabellado que mi primo merezca la cárcel por bajarse la canción de los lunnies y por la otra la de unos internautas a los que la denominación “pirata” ya no les hacía ninguna gracia.

Este año el Apocalipsis no llega en forma de denuncia sino en forma de reforma. El nuevo mito, tan cierto como las denuncias del Sr. Ribas, es que a partir del 1 de Octubre “descargar una canción” de una red P2P puede costarte hasta 2 años de cárcel. Sin embargo, no hay más que ver el texto legal anterior y el reformado para darse cuenta de que en lo que se refiere a las acciones que se realizan en las redes de pares no se ha cambiado ni una sola letra. Es decir, en lo que respecta a la reproducción y a la comunicación pública de obras intelectuales no existe reforma alguna.

La noticia que aseguraba la mala nueva se basaba en que el futuro Código Penal no exigirá expresamente el ánimo de lucro para quien “intencionadamente importe” obras intelectuales. El error que ha alarmado a media Internet, por absurdo que parezca, ha consistido únicamente en la confusión de los significados de “importar” y “reproducir”.

La palabra “importar” no es ni tan siquiera un tecnicismo de difícil comprensión al que puedan atribuírseles mil significados y que incite a apasionadas discusiones que desentrañen su difícil definición, sino que es una palabra de uso común y habitual y que como todos sabemos significa, sencillamente, “introducir en el país”. Es cierto que probablemente tu programa de correo hable de “importar correo” o que tu programa de registro hable de “importar registro” pero las leyes, todavía, no las escriben los programadores de software y, por ahora, siguen basándose en los significados que a las palabras ha decidido asignarle nuestro diccionario. Y no es solo eso sino que, para colmo, el término “importar” no lo introduce la reforma sino que en este mismo instante, mientras usted lee estas líneas, ya se encuentra en el actual Código Penal. Lo que se realiza en las redes de pares no es “importar” sino “reproducir”, algo que nadie medianamente iniciado discute (y cuando digo nadie quiero decir que ni la SGAE, ni Xavier Ribas, ni ningún libro sobre propiedad intelectual, ni ningún juez) y para que reproducir sea delito se precisará el 1 de Octubre lo mismo que ahora: ánimo de lucro y perjuicio de tercero. Podemos, a partir de ahí, discutir sobre el significado de “ánimo de lucro” pero, lo que es evidente es que si ahora no es delictiva la reproducción y comunicación pública de obras intelectuales tampoco lo será a partir del 1 de Octubre y si lo va a ser a partir del 1 de Octubre es porque ya lo es ahora.

Este mito no es inofensivo. No es solo que dentro de un mes a más de uno le va a costar conciliar el sueño porque cree haber cometido el delito de bajarse una canción que para colmo ni siquiera le ha gustado, sino que la creencia generalizada de la ilicitud de un acto puede tener efectos jurídicos. El artículo tercero del Código Civil establece que los jueces han de interpretar las normas de forma coherente a la realidad social del momento por lo que la autocriminalización generalizada obliga al juez a interpretar las normas teniendo en cuenta esa conciencia socialmente aceptada. Creer sin más un bulo semejante ayuda de manera eficaz a que se convierta en realidad.

No son solo algunos periodistas adictos a las malas noticias, también el Ministerio de Cultura informa confundiendo. Según su última campaña “la difusión de contenidos ilegales en Internet es un delito castigado incluso con la cárcel”. Es cierto que la frase es ambigua y al hablar de “contenidos ilegales” no tiene por qué referirse a obras protegidas por copyright, sin embargo basta con llamar al número que para dar el chivatazo te facilitan en la propaganda, para que un contestador automático confirme las sospechas: la voz grabada autodenomina el lugar al que has llamado como la “federación antipiratería”.

Efectivamente tal y como dice el Ministerio la difusión de obras intelectuales sin contar con la pertinente autorización es una acción delictiva… siempre que tengas ánimo de lucro. Esta última aclaración que no se incluyó en el cartel supongamos que por falta de espacio tampoco se da al llamar al teléfono que aparece en el famoso cartel.

Este tipo de propaganda cuesta dinero (el nuestro, concretamente) y esa inversión no se haría si no fuera porque tiene los resultados de confusión que se esperan. Sin ir más lejos la maquinaria propagandística ha conseguido hacer creer a la mayoría que las “copias privadas” (esas que podemos hacer sin autorización del autor) y las “copias de seguridad” son una misma cosa. No son pocos los que piensan que la copia privada es solamente aquella que una persona hace del compacto o del DVD que él mismo ha comprado en la tienda, por lo que las reproducciones que se hacen en Internet no estarían incluidas en el concepto y serían por lo tanto ilegales. Esa definición, que es la definición exacta de “copia de seguridad”, corre como la pólvora por la Red a pesar de que la Ley de la Propiedad Intelectual es bastante clara a la hora de definir la copia privada simplemente como aquella “reproducción” que se hace “sin fin lucrativo” y para uso “privado”. Esa clara definición que da la ley no es la que más gracia le hace a un importante sector de la industria porque una interpretación literal de este precepto parece claro que ampara las reproducciones (descargas) que se hacen en Internet, por lo que no han tardado en poner a trabajar a sus abogados para que consigan elaborar una interpretación más acorde con sus intereses privados. Después los medios de comunicación harán el resto.

Y es por eso por lo que una gran parte de Internet cree que la “copia privada” es solamente aquella que hace el “usuario legítimo” para (cuantas veces lo han oído) escuchar la copia de su compacto original en su coche. No importa que las palabras “usuario legítimo” brillen por su ausencia a la hora de definir la copia privada y solo aparezcan a la hora de comentar la de “seguridad”. Probablemente serán pocos los que se molestarán en comprobarlo y, para los que lo hagan, se les dirá hasta la saciedad que ambos conceptos son lo mismo. Probablemente el legislador usó esas palabras como sinónimo para que el texto legal no se repitiera tanto y ganara en calidad literaria.

Sin embargo, lo cierto es que ambos conceptos son bien distintos y esa diferencia la deja clara nuestra Ley de la Propiedad Intelectual. La ley permite la copia privada “sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 25 y 99.a”. El artículo 25 es el que regula el ya archiconocido canon y el artículo 99.a es, precisamente, el que prohíbe la copia privada de programas de ordenador cuya reproducción estará prohibida “incluso para uso personal”. Sin embargo, en el artículo 100 se permite “la realización de una copia de seguridad por parte de quien tiene derecho a utilizar el programa”. Es decir, tan distinta es la copia privada y la copia de seguridad que los programas de ordenador tienen prohibida la primera mientras que tienen permitida la segunda. Y esto es así no solo en España. En la mayoría de países en los que se permite la copia privada de obras intelectuales se prohíbe la misma a los programas de ordenador facultándose tan solo la posibilidad de la copia de seguridad de su titular legítimo.

El Decreto 141 de 1993 sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos de Honduras permite en su artículo 46 la “reproducción de una copia de la obra para el uso personal y exclusivo del usuario”. Sin embargo esta misma ley establece que lo permitido a los programas de ordenador es “la reproducción de una sola copia exclusivamente con fines de resguardo o seguridad”.

Lo mismo ocurre con la Ley Federal del Derecho de Autor de 1996 de México que permite la “reproducción por una sola vez, y en un solo ejemplar, de una obra literaria o artística, para uso personal y privado de quien la hace y sin fines de lucro”. Sin embargo establece que “el usuario legítimo” podrá realizar una reproducción de un programa de ordenador siempre y cuando “sea destinada exclusivamente como resguardo para sustituir la copia legítimamente adquirida”.

Puede decirse en resumen que la copia privada y la copia de seguridad son dos conceptos distintos y el requisito de ser el “usuario legítimo de la obra” solo es exigible para la realización de la segunda en tanto que no lo es para la de la primera.

A pesar de todo nada de eso importa a una industria que usa los medios de comunicación para promover la confusión y el pánico. Pero quieran o no lo cierto es que la reproducción de obras en Internet (la descarga) no infringe las leyes penales cuando se carece de ánimo de lucro (ni ahora ni a partir del 1 de Octubre) ni tampoco las civiles (a tenor del artículo 31.2 de la LPI que permite la reproducción para uso privado, lo que actualmente entendemos como “copia privada”). Es en la comunicación pública (el “upload”) donde se encuentra realmente la polémica.

Si bien en el ámbito penal es claro que tampoco la comunicación pública es delictiva a no ser que se tenga ánimo de lucro, en el ámbito civil es más dudoso porque la Ley de la Propiedad Intelectual no exige el lucro para considerar ilegal la comunicación pública que no cuente con la autorización del autor.

En mi opinión una interpretación lógica del precepto exigiría que para que la comunicación pública sea ilegal debe ser ésta, por lo menos, un acto consciente y han de existir actos positivos por parte del que comunica, sin ser suficiente el mero hecho de que esta comunicación se haga de forma automática como habitualmente ocurre en las redes de pares. Esto no deja de ser una interpretación que aunque compartida por muchos juristas (en el libro Comentarios a la Ley de la Propiedad Intelectual se habla de la necesidad de que la comunicación sea una actitud consciente y pretendida) y jueces (es famoso el juez de Canadá que falló en tal sentido) entiendo que puede dar lugar al debate. En cualquier caso creo que la diferencia entre delito e ilícito civil no es baladí. Nada menos que las rejas marcan esa diferencia.

David Bravo Bueno

El bulo de la ley de 1 Octubre

Bajo el terror

Publicado el 3 de Septiembre de 2004

Todos habréis escuchado la noticia (que no tiene mucho que ver con internet, o tal vez sí) de los secuestradores de más de un centenar de niños en la ciudad de Beslan, en Osetia del Norte (una república Rusa que yo personalmente no sabía que existía).

En estos días que hemos denunciado a varias páginas de pederastia se nos hiela la sangre al ver cómo unos seres deciden libremente el amenazar a niños ante el estupor de la comunidad internacional, pero no es la primera vez que ocurre ni por desgracia será la última.

Poneos por un momento en el lugar de los padres de esos chiquillos.

Pero existe una falsa sensación de disculpa que todos albergamos en nuestro fuero interno un sentimiento de justificación del estilo, la vida, la situación, la guerra, la opresión les ha obligado a ello…. ¿?

Pues ya no estoy de acuerdo.

No soy muy amigo de religiones ni nada que se le parezca, pero reconozco que algunas tienen ideas buena que clarifican bastante bien lo que tanto nos confunde a veces. En concreto hay un dicho budista que me impactó bastante cuando lo leí: “Nosotros somos culpables del mal que hacemos, el mal que hacemos no es obra de nuestro padre o de nuestro hermano, es obra nuestra y por lo tanto somos nosotros los que tenemos que pagar por ello”. En pocas palabras, todo ser humano tiene la responsabilidad última de sus actos, y no valen escusas.

Pero eso me lleva a otras reflexiones. ¿Y nuestra propia culpa, nuestro propio mal? Europa ha hecho mucho daño, nosotros mismos ¿cuántas veces nos hemos callado ante una injusticia? ¿cuántas veces no defendemos aquello en lo que creemos?

Demasiadas.

Al final lo que vemos ante el silencio de nuestra cobardía es que tenemos que alzar la voz y decir que no a ese mal, al nuestro y al ajeno.

En realidad nadie tiene derecho a quitar la vida de nadie (porque la vida es de cada uno y… ¿qué derechos humanos puede haber sin humanos?). Nadie puede escusarse en el dolor recibido para justificar el dolor que inflije. Tanto eufemismo me enferma y enferma a la humanidad. Como dijo aquel “El que mata a un hombre, no defiende una idea, ante todo mata a un hombre”.

No sé, no existe más fórmula que la de saber que los que no deseamos este horror somos más, muchos más que los que si lo hacen. Creo que tenemos que hacer ver a terroristas y gobernantes que decimos que no a la violencia, cualquiera que sea, ejercida por cualquiera. No al muro de Israel, no a la política terrorista de George Bush, no a la criminal venganza de los Nepalís contra los musulmanes, no a los terroristas Chechenos, a los integristas de Hammas, a los hijo de la gran ramera de babilonia etarras, no al secuestro de nadie en Irak, no la estúpida ley del velo de Francia, no a la criminalización de internet, etc…

Por eso decimos que internet es importante, porque podemos lograr que la gente sepa que no está sola en esta lucha, y por eso yo me levanto y digo no a la violencia.

Fuerza y honor a todos.

Texto bajo licencia Creative Commons.

Bajo el terror