Descuento en los libros de texto

Publicado el 12 de Septiembre de 2004

La rebelión de los libros.

Por Jorge Cortell

10 de septiembre de 2004

Esta (http://www.elmundo.es/elmundo/2004/09/09/sociedad/1094741124.html) es la gota. Sí, la que colma el vaso. Como el cargamento de té en la Boston tea party (la que desencadenó la Guerra de la Independencia norteamericana – http://en.wikipedia.org/wiki/Boston_tea_party). Ha llegado el momento de actuar, de desencadenar la guerra, de evitar que abusen de nosotros otra vez.

El gobierno (y ya sabéis que me da exactamente igual bajo qué siglas se esconda, y con qué pretexto lo haga) pretende acabar con los descuentos en los libros de texto “para defender a las pequeñas librerías”. La OCU (http://www.elmundo.es/elmundo/2004/09/10/sociedad/1094771114.html) (y cualquiera con dos dedos de frente) denuncia que esto va en perjuicio de los ciudadanos, y que es una propuesta redactada a medida para favorecer a editores y distribuidores.

La verdad es que este tipo de legislaciones que intentan proteger modelos de negocio desfasados, promovido por grupos de presión que sólo piensan en sus intereses económicos, y en contra del bien común y la cultura, ya no nos debería de sorprender. Una y otra vez se atropella al consumidor, y se favorece los intereses económicos minoritarios, entorpeciendo el libre mercado y causando un grave perjuicio a nuestro futuro.

¿Por qué me molesto entonces? Muy sencillo: esta medida afecta a los libros, a la cultura, a la libertad, a la educación, y a nuestros hijos. No hay nada que quiera más en este mundo que lo que acabo de citar (y creo que no soy el único), y el gobierno ha lanzado un ataque directo contra todo ello. Pues bien, se acaban de crear un enemigo, uno de los peligrosos, de esos que no se callan ni con amenazas, y de esos que no les vale con un “tampoco es para tanto”. Llamadme subversivo, agitador, o alarmista, me da igual; ha llegado el momento de actuar.

Os propongo (más bien os pido, os ruego, y os incito) a que hagáis lo siguiente: realizad copias privadas de los libros de texto. [Aclaración legal: es un derecho recogido en la actual Ley de Propiedad Intelectual -Capítulo II, Artículo 31, punto 2º- el realizar copia de seguridad de cualquier obra ya divulgada, a excepción de programas de ordenador, para uso privado sin ánimo de lucro.

No lo hagáis en una copistería pública, pues ya sabéis que no se puede, pero podéis perfectamente escanear los libros (que para eso vuestros escáneres pagan el canon), o fotocopiarlos en casa o en la oficina.

Luego regaladlos, o ponedlos en las redes P2P (y para aquellos que aun creen en el bulo, que sepáis que a partir del 1 de octubre seguirá siendo perfectamente legal todo esto).

Si alguien tiene acceso a un PDF del libro, mucho mejor (facilitará el derecho de cita de los alumnos, y la reproducción siempre será mejor).

¿Cómo ayudará todo esto a los alumnos y sus familias, y por lo tanto a la diseminación de la cultura y la educación? Muy sencillo. Cerrad los ojos y compartid mi visión: veo un mundo donde los niños tienen acceso libre y gratuito a la información, donde el gobierno ha entendido que no se puede jugar con el consumidor / ciudadano / votante / persona.

Veo un mundo donde no hace falta llevar cuatro toneladas de libros a la espalda para dar la lección del día. Donde los alumnos podrán hacer búsquedas automáticas (en vez de pasar páginas arriba y abajo como locos), preparándose así para el futuro digital que les espera.

Más allá veo un mundo donde actualizar un libro de texto no sea cuestión de imprimirlo todo de nuevo, distribuirlo físicamente por todo el territorio, y tener que pagar por ello. Donde todos (incluidos padres, alumnos, profesores, y por supuesto expertos y pedagogos) consensuen los contenidos de los libros de texto, manteniéndolos al día, y evitando que intereses partidistas manipulen la cultura y reescriban la historia (o incluso la ciencia).

Aquí es donde los retrógrados de siempre interrumpen y gritan “si eliminamos el incentivo económico, ¿quién creará los libros”. Y aquí es donde me parto de risa.

Me encantaría que mi hijo acudiese más a Wikipedia y menos a la Enciclopedia delaeditorialomultinacionaldeturno. Me encantaría que el modelo de generación y transmisión de cultura fuese común, distribuido y libre (y ejemplos como Wikipedia demuestran que esto no sólo es posible, sino que es incluso mejor que el modelo actual).

Pero no hará falta esperar tanto. Yo os diré quién hará los libros: los que los han hecho hasta ahora. “¿Cómo es posible?” os preguntaréis; muy sencillo” os responderé de nuevo.

Para empezar, la persona o personas que escriben físicamente (no la editorial) los libros, trabajan a sueldo. No son grandes y famosos autores que viven de royalties, comisiones, y otras migajas del sistema especulativo y prostituido del mercado “cultural”. Estas personas podrían seguir escribiendo estos libros, siendo sus sueldos sufragado por el estado, ya que el monto total de sus salarios es ínfimo comparado con el gasto que supondría tener que comprar todos los libros de texto (recordad que una medida del tipo “los libros de texto gratuitos” es algo que muchos partidos proponen, pero casi todos pensando en las posibilidades de mangoneo que una compra de esas magnitudes permitiría).

Pero si el estado se negase a una medida como esta, o las editoriales prohibiesen a sus escritores de libros de texto que lo hiciesen fuera de su control (cosa que sería ilegal, pero que en la industria discográfica ocurre a diario), siempre nos queda la vocación y el voluntariado.

El docente es alguien que si es bueno, lo es por vocación (que levanten la mano los profesores que lo son por los magníficos sueldazos … no, usted, profesor de universidad que obliga a sus alumnos a comprar un libro de texto que usted ha escrito en horario laboral mientras además cobraba de la universidad baje la mano que me da vergüenza que tipejos como usted manchen el buen nombre de los profesores de universidad que creemos en el libre acceso a la cultura … como decía, lo suponía: nadie). Por lo tanto, estoy seguro que un ejército de docentes (o por lo menos unos cuantos) se presentarían voluntarios a escribir (y pasar así a la posteridad como personas que contribuyeron al desarrollo cultural y la evolución educativa del país) esos libros de texto incluso sin cobrar. Por lo menos una medalla al mérito educativo deberían de recibir (porque si 8400 soldados norteamericanos participaron en la infame y fracasada invasión de la isla de Granada, y luego se les concedieron medallas a 9000, no debe ser tan difícil obtener una).

Y si queréis un ejemplo de que este espíritu del procomún existe, no hace falta irse hasta Wikipedia, el software libre, o personas como Miquel Vidal o Lawrence Lessig. Yo mismo.

Mis obras pueden no merecer la pena ni el esfuerzo de leerlas, pero por lo menos las comparto. Y a partir de ahora incluso más: he decidido poner mis obras en el Dominio Público para que cualquiera pueda hacer lo que quiera con ellas (copiarlas, distribuirlas, reproducirlas, modificarlas … incluso con ánimo de lucro), siempre que respeten los derechos morales (citar al autor, y respetando la integridad de la obra). Iniciativas como Creative Commons o el copyright limitado están muy bien, pero yo me imagino un mundo libre y solidario. Libre de verdad.

Como os decía, esto ha llegado a un límite insoportable. No se trata “sólo” de los libros (como no se trataba sólo del té o los impuestos en la Boston tea party) se trata de qué les vamos a permitir que hagan con nuestra cultura, con nuestra liberta … con nosotros. Dentro de poco estaremos quejándonos del canon a las bibliotecas, a la conexión a internet, a los discos duros … quejándonos del abuso de datos personales (lo cual es puro fascismo), quejándonos de la patentabilidad del software (lo cual significaría el estancamiento informático, y posiblemente el fin de la ciencia), quejándonos de las patentes de bioingeniería (que pretenden hacernos pagar por nacer y por comer), quejándonos de que sea ilegal compartir un acceso wifi (como si quisiesen hacer ilegal compartir un taxi), quejándonos de que sea ilegal poseer cierta tecnología (como si de drogas peligrosas o armas se tratara), o quejándonos de que sea ilegal compartir cierta información (de nuevo puro fascismo). Basta ya de quejarse. Actúa. Esto es un llamamiento a la sublevación y a la rebelión. Comparte. Libera la cultura y la información. Crea y deja crear. Y si eso te convierte en un delincuente, únete a la resistencia y acabemos con la tiranía.

Cultura y Libertad. YA.

Más información:

http://jorge.cortell.net

jorge@cortell.net

Descuento en los libros de texto

Un comentario en “Descuento en los libros de texto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s